Hay quien no cree en Dios y cree en su pareja. Todos hemos creído muchas cosas insólitas, que, como los recuerdos de aquel buen replicante, lágrimas en la lluvia, han desaparecido, escaras ya sanadas de una antigua alegría o un antiguo dolor.
Hay quien no cree en Dios y cree en su pareja. Todos hemos creído muchas cosas insólitas, que, como los recuerdos de aquel buen replicante, lágrimas en la lluvia, han desaparecido, escaras ya sanadas de una antigua alegría o un antiguo dolor.