8. India 2025. 15 de julio de 2025, martes. Décimo séptimo día de viaje. Manali.

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15 Julio.

El hotel está un poco separado del centro, unos 12 minutos andando, pero tiene unas vistas increíbles desde la habitación.

¡Dios castiga, pero no ahoga!

Al fin hemos encontrado una pequeña agencia que vende “viajes compartidos” a Manilkaran y al “Rohtang Pass”.

Los del turismo oficial no tenían ni viajes, ni ganas de informar. No he encontrado un país donde las oficinas oficiales de turismo sean tan poco eficaces. Vaya, que son unos vagos de cojones.

Así contrato para mañana un viaje al Rohtang Pass uno de nuestros destinos en este recorrido.

De esta manera hoy lo vamos a dedicar al turismo local empezando por el templo de Hadimba, el más importante de Manali.

Se llega tras una larga subida en medio de un bosque de “deodar”, el “cedro del Himalaya”, un árbol enorme de porte majestuoso.

El ambiente del templo es muy especial y el lugar donde está el ídolo todavía más, pues aunque es una especie de cueva solo hay tres fieles más y podemos contemplarlo a gusto.

Creo, pero no estoy seguro (tendré que esperar a digitalizará algún día las fotografías de entonces) que fue delante de este templo donde vimos decapitar de una forma ritual a un gran buey o quizá un búfalo en nuestro primer viaje a esta ciudad.

2025. India. Manali.

Desde allí en un largo paseo a través del bosque con fuertes subidas y bajadas vamos hasta el templo de Manu Rishi que está situado en el centro del “old Manali” y para tu conocimiento según la mitología hindú ese Manu, conocido como el “Sabio (Rishi) Manu” fue el creador de la raza humana. Nada menos.

2025. India. Manali.

En el camino un grupo de jóvenes cargando ladrillos macizos que son los que emplean en la construcción. ¡Qué trabajo más duro!

2025. India. Manali.

Seguimos sin tener un transporte de desde aquí hasta Haridwar, nuestro próximo destino y nos sugieren que lo mejor es un taxi hasta Chandigarh y desde allí un autobús.

En la estación de autobuses me dicen que la carretera por la que vinimos ayer está cortada de nuevo por un desprendimiento y que tenemos que ir a otra ciudad dando un gran rodeo.

Ya ves, parece que no va a ser fácil salir de aquí.

En la pequeña agencia donde he contratado el viaje para mañana les pregunto por esas posibilidades de ir a Chandigarh y me dicen que la única compañía privada, al margen de la estatal y sus cochambrosos autobuses, es una que es poco fiable, “not reliable” han sido sus palabras, y que esperemos a mañana y que si no siempre estará la del estado.  

Otro cuerpo policial que he descubierto: la “Himachal Home Guard”, “HHG”, una especie de “fuerza voluntaria encargada de servir de auxiliar a las fuerzas policiales estatales”. 

16 julio. Rohtang La, 3890 metros.

Cuando llegamos a la pequeña agencia con la que habíamos contratado el “viaje compartido” nos dicen que no es “compartido” pues estamos solos y tenemos que pagar más. Y es que nunca puedes confiar totalmente.

Como la alternativa es buscar otra agencia, claudico y pagamos la nueva tarifa por ir nosotros dos solos.

El recorrido es muy curioso pues ahora hay una nueva carretera que pasa por un túnel, el de Atal, que acorta el camino y evita el Rohtang La que es por donde fuimos en las dos ocasiones anteriores para ir a Leh en Ladakh. A pesar de eso el firme está bastante bien y según el conductor solo pasan, además de los turistas que vamos a ese paso, los camiones cisterna de gasolina y gasoil, poque tienen prohibido pasar por el nuevo túnel.

El recorrido precioso.

2025. India. On the way. De Manali a Rohtang La.

Parada para un té en un pequeño lago y también en un lugar donde dicen que nace (que no es allí realmente) el río Beas y donde han aprovechado para hacer una capillita y ya nos encontramos con problemas (pequeños) por la altura.

2025. India. On the way. De Manali a Rohtang La.

La pena ha sido que el punto estrella, el Rohtang La, estaba con niebla y además ha empezado a llover. Encima estaba lleno de puestos de ventas y hoy con muchos turistas y eso que estamos en temporada baja. Allí hay grupos con caballos para hacer paseos por la montaña y también con quads.

2025. India. Rohtang Pass.

Lástima que no hayamos podido gozar del momento.

Cuando pasamos el puerto se cambia del valle de Kullu a los de Lahul y Spiti, un territorio que no conozco y que me gustaría poder visitar con tiempo.

Y este es el Himalaya que esperas encontrar, más seco y con montañas más altas.

2025. India. On the way. De Manali a Rohtang La.

Descendemos hasta la entrada norte del túnel Atal y desde allí la carretera está muy bien.

No tiene nada que ver con nuestros viajes previos, aunque seguía habiendo tramos con trabajadores que generalmente eran nepalíes.  El conductor le ha preguntado a uno y le ha dicho que ganaba 20.000 rupias al mes, unos 200€.

2025. India. On the way. De Manali a Rohtang La.

Parece que casi todos son nepalíes por la dureza del trabajo (e imagino que más barato que los nacionales indios), aunque   hay otros sitios donde también hay trabajadores de Bihar que según el chófer también eran duros trabajadores.

Sales del larguísimo túnel y vuelves a encontrar el Himalaya de Manali: bosques y verde.

2025. India. On the way. Te Manali a Rohtang La.

Una última parada en Solang, un valle al que van los turistas indios, pues además de un funicular, hay empresas de deportes de aventura.

En Manali vuelvo a la misma agencia y me dicen que para mañana no tienen viaje para Manikaran, pero sí que me pueden conseguir un billete para Haridwar con la compañía “poco fiable” pues comprueban que ya tienen vendida una buena parte del pasaje para ir a Haridwar.  Serán 13 horas y parece que el bus es mucho mejor que el de la empresa estatal.   

No hay autobuses públicos para ir a Manikaran y regresar a Manali en el mismo día así que la única posibilidad es contratar un taxi por lo que pruebo a hacerlo con el mismo joven que nos trajo desde la estación de autobuses hasta el hotel y que dijo llamarse Jerry, aunque claramente es un nombre supuesto, vaya un apodo, para hacérnoslo fácil a los turistas occidentales.

17 de julio. Manikaran.

Llega Jerry al hotel y lo hace con un niño pequeño de 2 años y medio. Dada la idiosincrasia india nada debería sorprenderme, pero me deja preocupado pensando que va a ir con un niño así y además delante en el asiento del copiloto y por supuesto sin ningún tipo de sujeción. Pues no, que es que se lo lleva a su madre que está ingresada en un hospital con algo de piedras en la vesícula.

Ya ves, una palabra que jamás había tenido que utilizar y por tanto que aprender: “bladder” es vejiga y “gall bladder”, “vesícula biliar”,

De Manali a Manikaran Google dice que hay 80 km y que en coche se tardan dos hora y media, pero creo que a nosotros nos ha costado solo hora y media. Jerry conduce como un loco y con una sola mano (aunque tiene las dos) y encima cogiendo el volante por el centro.

Me había apuntado su número de teléfono por si volvíamos a Manali en otra ocasión para llamarlo, pero no sé…

Y eso que el coche es suyo y solo tiene 40 días.

La verdad, es que como en otras ocasiones van muy fuertes conduciendo, pero no pasan de 60 u 80 y solo en un pequeño tramo ha llegado a 100, pero si toma una curva de 30 a 60…

Una curiosidad: hemos adelantado a una moto donde el pasajero que iba de paquete estaba durmiendo con la cabeza apoyada en el conductor, que hasta el propio Jerry ha dicho que era muy peligroso.

2025. India. Manikaran.

Manikaran estaba como lo recordaba de mi anterior visita, hace quizás 30 años, con el río Parvati atravesándola con gran estruendo y con vapor de agua saliendo por sus orillas.

2025. India. Manikaran.

Es una ciudad importante como lugar de peregrinaje para hindúes y sijs pues hay una gurudwara muy importante con baños termales.  Allí visitamos el templo y también el “langar”, el comedor común, donde nos conformamos con un té.   

Al lado un templo hindú donde los fieles compran saquitos de arroz para meterlos en una pileta de agua donde se cuecen en pocos minutos. No sé si se los comen luego o solo es para ofrecerlo a algún dios o quizás solo para hacerse una foto para enviar a sus seres queridos.

De todas maneras, un lugar muy interesante.

Una anécdota:  en el lugar de la gurudwara donde te guardaban los zapatos el joven que estaba atendiendo (recuerda que en el mundo sij siempre son voluntarios) había vivido en Barcelona.

“¿Qué hacías allí?

Trabajaba instalando pladur.

¿Y por qué te has vuelto?

Porque me casé”.

Estaba en la gurudwara solo por tres meses y luego regresaba al Punjab.

También al lado de la gurudwara nos hemos encontrado con otro sij, pero este sin señas externas de identidad, que vivía en Inglaterra, pero ahora en el Punjab y que estaba aquí porque el calor allí era terrible y venía aquí a pasar el verano.

De regreso a Manali paramos en un templo muy especial en las afueras de Kullu: “Shri Mahadevi Tirth Vaishno Mata Mandir”.

2025. India. Kullu.

Es un lugar bastante increíble (que tratándose de la India quiere decir muy increíble) dedicado a la figura de un santo que vivió aquí y donde ahora hay un gran complejo.

Te dejo el enlace a su web por si quieres indagar.

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