
La prensa (II).
Después de hablar con un hindú del problema que tienen los lugares de culto de los musulmanes que antes fueron templos y ahora son mezquitas, aparece una noticia que en algún momento podrá ser un polvorín: parte del gran complejo de la mezquita de Gyanvapi ha sido reclamado por un grupo de mujeres hindúes que dicen que contiene un “Shivling” y los de la mezquita responden que es parte de una fuente de abluciones.
Y esta disputa que ya está en los juzgados es muy importante, pues según el resultado podía dar lugar a reclamaciones semejantes en todo el país.
Shivling: “órgano genital de Śiva adorado en forma de falo”.
Creo que ya lo he escrito antes: el problema principal reside en que en la India la civilización (o la invasión) de los mogoles no destruyó la anterior hindú y budista y las tres coexistieron. Así sobre templos se construyeron mezquitas o se reutilizaron materiales de esos para estas, como aparece el caso del “shivling” que ahora es una fuente.
Imagínate si en España o en Turquía se reclamasen partes de templos romanos o griegos para el culto de Zeus o de Júpiter.
En la India hay un “Places of Worship (Special Provisions) Act, 1991” que prohibía “modificar la naturaleza de las estructuras religiosas de antes de 1947”.
Y una noticia de las “costumbres morales”: “ningún sastre masculino debería tomar medidas a ninguna mujer”.
Esta ha sido una propuesta de la “Uttar Pradesh Women’s Comission”.
Además de este titular el artículo añade que “ningún hombre debe entrenar a mujeres en gimnasios, ni durante las sesiones de yoga”.
También quieren que los autobuses escolares tengan una mujer como guardia de seguridad o una profesora y que los almacenes que vendan ropa específicamente femenina deben tener empleadas para esa tarea.
¿Qué pensarán las feministas españolas de esas iniciativas? Espero que no entren en el terreno de los masajes pues la mía lo hace maravillosamente bien.
La primera noticia que me sorprendió al llegar aquí tiene que ver con un ferroviario, y como mi familia paterna lo era me interesó especialmente, porque además era bastante especial: “Station master’s ‘OK’ sends train, his life on wrong way”. Más o menos: “Un jefe de estación envía un OK a un tren y su vida va por el mal camino”.
Resulta que el buen hombre estaba en proceso de divorcio con su mujer y discutió con ella cuando estaba en su puesto de trabajo. Se fueron cabreando y acabó la discusión diciéndole: ”We’ll talk at home, OK”.
Pero el idiota (aquí pasó de “pobre hombre” a “imbécil”) no se había percatado que tenía el micro del trabajo abierto y su colega en la otra parte de la línea solo oyó el “OK” cuando le había preguntado si podría dar la señal de partida a un convoy de carga hacia una zona que estaba considerada peligrosa por la noche dado que había una guerrilla maoísta.
Así que el tren salió, no hubo ningún incidente, pero esa violación de las restricciones le causo una pérdida de 3 crores a la compañía ferroviaria. (Un crore, medida india, son 100 lakhs, también medida india, o sea 10 millones. En euros, unos 330 mil).
Lo más curioso de esta noticia para mí, que ya es curiosa hasta aquí, es que el periódico explica todo el proceso de divorcio del ferroviario: el “station master” fue suspendido en su trabajo lo que empeoró su vida marital (“marital” también es así en inglés), mientras que su mujer (confío en que ya sea su “ex”) le demandó a él, a su padre de 70 años, a su hermanos mayor y sus primos.
Y todavía más cosas de este cruel divorcio.
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