
Seguimos en la dargah de Pir Haji Ali Shah Bukhari.
Cuando han acabado los rezos entro en la casi vacía mezquita y aunque no es grande ni espectacular está muy bien y tiene unos preciosos trabajos de piedra incrustada en sus paredes. ¡Lástima que Marisa no haya podido fotografiarlos!
Compruebo con la brújula que el mihrab está dirigido hacia el este como todo buen mihrab debería estar y entonces me percato que la Meca está al oeste de la India.
Cuando salgo de la mezquita Marisa está rodeada de un grupo de mujeres y jovencitas que le han pedido fotografiarse con ella y así ha habido luego sesión fotográfica.
Es curioso porque en Bombay se había parado esta solicitud de fotografiarse con nosotros, especialmente con Marisa, y hoy hemos vuelto a ser “objeto de deseo fotográfico”, pues a la salida unos jóvenes también nos lo han pedido.
Es un ambiente festivo y muy agradable, pero nada comparable a la dargah de Ajmer.
Desde aquel lugar ves un nudo de autopistas y también algunos rascacielos y ese contraste entre la edad media que se vive aquí y el siglo XXI es bastante sorprendente.
Y como esto está rodeado de mar (¡qué es una isla!), los fieles una vez han rezado, hecha la ofrenda y las peticiones y comido en el gran patio, se bajan al mar a hacerse las fotografías de rigor y los más valientes, vaya, 5 ó 6, incluso se bañan y a veces una ola inesperada también baña a algunos que no querían mojarse.
Hay bastantes fotógrafos profesionales entre las rocas pues la gente quiere seguir teniendo copia en papel de su visita por lo que tienen pequeñas impresoras para ello.
En la entrada del recito un curioso letrero pide que los peregrinos que no echen dinero en moneda extranjera en los cepillos, esto solo en inglés, pero debajo otro letrero sobre un sistema de dar de comer a los pobres que está escrito en inglés y en árabe, pero no en hindi.
En resumen, un lugar muy interesante con una situación excepcional, aunque ahora esté cubierto de andamios.
Regresamos al hotel y volvemos al mismo restaurante parsi donde tan bien nos fue ayer por la suavidad de la comida y esta vez, a pesar de nuestras peticiones, hemos vuelto a fallar y es que para un indio sea de donde sea no es posible concebir un plato que no sea picante.
Salimos al final de la tarde a dar una vuelta por el barrio donde estamos alojados y en una cercana tienda de licores parece que hay un asalto: delante del mostrador un grupo de hombres (ninguna mujer) intentando hacerse con su ración de alcohol. Y cuando volvemos a pasar de regreso el tumulto todavía es mayor.
En una tienda de este bazar a un maniquí le han colocado una cuerda alrededor del cuello, seguramente para que no se cayese, pero parece que lo han ahorcado.
Y descubrimos un templo parsi con una portada espectacular pero que deben estar con obras pues en un letrero en la puerta advierte que está abierto para el culto, pero solo para los “devotos zoroastristas iranís y parsis”.
El letrero está en inglés y debajo en otro alfabeto desconocido que tendré que investigar.
También descubro por este letrero que el templo para un zoroastriano se llama “agiary” y que los fieles se llaman “humdins” (o eso me parece).
Un día muy completo que hemos acabado con un zumo que probamos por primera vez en nuestra vida: de chirimoya. Repetiremos.
Notas del día.
Lo de la entrada de las mujeres en la dargah de Bombay ha sido una fuente de problemas en los últimos tiempos, y es que a pesar de todos los intentos, las religiones siempre consideran a la mujer como una especie de segunda categoría. Claro que unas más que otras. Vaya, me temo que algunas no la consideran ni “especie”.
Así hay, o ha habido, un movimiento feminista llamado “Haji Ali for all” cuyo lema es el ‘right to pray’ en los sitios sagrados.
Y en el 2016 el Tribunal Supremo de Bombay dictaminó que las mujeres podían entrar en el “sanctasanctórum” levantando así la prohibición impuesta en 2012.
Claro, que como hemos visto todos pueden rezar cerca de la tumba, pero cada cual por su lado.
Y he comprobado que las mujeres también tienen un lugar separado para las abluciones rituales antes del rezo y quizás también sea por el celo de las feministas pues hasta ahora no había visto un lugar así en otras mezquitas, aunque puede que lo haya y simplemente no me haya percatado de ello. O que estas sufíes sean diferentes.
Busco información sobre el templo parsi y encuentro una entrada en Tripadvisor de uno que anduvo por allí: “Este templo es un lugar santo fuego y religiosa para los Parsis y Iranis que viven en el sur de Mumbai. Está situado en la zona de Fort de South Mumbai. Limpias y ordenadas. Está aproximadamente a 280 años. Es el segundo más antiguo existente en Mumbai. Agiary Tiene una profunda. El fuego se mantuvo ardiendo 24 x 7. Su arquitectura es antigua y hermosa”.
¡Qué disparate de traducción!
Etiquetas: Ajmer, Bombay, Dargah, Haji Ali Dargah, India, Meca, Mumbai, Parsi














18/07/2025 a las 12:19
Hablando de traducciones: mi hijo tenía un programa en el teléfono que, enfocándole un texto, hacía una traducción bastante lógica.
Por un tema de espacio la desinstaló y el otro día, para aclarar si un envase que había en casa con explicaciones en múltiples idiomas extraños para nosotros, valía para nuestros propósitos y volvió a instalarla.
No puedo repetir la distintas burradas que dijo en el mismo texto en los diversos lenguajes, pero, claramente, mediaba la IA en ese conjunto de desatinos.
Volvió a desinstalarla, después de haber hecho unas cuantas risas.