
Hoy en el desayuno intento probar algunas de las delicias indias, pero no he podido con ninguna, así que seguimos con la fruta, las tostadas con mantequilla, el yogur y el té y mira que tienen un aspecto apetitoso todas las cosas.
(Este no es el desayuno, que es la cajita de ayer con los “regalos de compensación” del hotel).
Hoy volvemos al City Palace para ir a la “Crystal Gallery”, que está también en el complejo, pero que se visita aparte.
La entrada cuesta 500 rupias, le dejo 1000 al taquillero y me reclama 100 más y es que lo había leído pero olvidado y te lo cuenta para que lo tengas presente cuando vengas: la entrada en el complejo del City Palace sin acceso a ninguna dependencia del mismo como museos o esta galería de hoy cuesta 50 rupias, pero si sacas la entrada para el museo, o sea el interior del palacio, como hicimos nosotros ayer, no tienes que sacar la de 50, pero si vas a cualquier otra parte, o sea a la Galería de Cristal o al embarcadero para hacer un recorrido por el lago debes sacar esa entrada y la de acceso de 50 rupias. ¡Cosas de maharanas!
Vemos un trenecito que parece de juguete y que contrasta con la grandiosidad del palacio: se usa para subir a los turistas cansados desde la entrada del complejo hasta la del palacio.
En el camino hacia la galería ya le pide una señora a Marisa hacerse una foto con ella.
Volvemos a contemplar el precioso lago Picola con su isla hotel que, aunque sea la típica vista postal, es una maravilla.
También bonitas pinturas murales hechas a mayor gloria de los maharanas montando elefantes y que curiosamente están presididas por el dios con cabeza de elefante, Ganesha.
Y es peculiar que la gran puerta de entrada al palacio esté protegida con unos herrajes acabados en grandes pinchos que sugieren que eran para evitar que esos animales la derribaran con su cabeza.
La “Crystal Gallery” está en un edificio que también alberga un hotel que por lo que hemos visto debe ser de lujo, de mucho lujo.
En esa parte común hay pinturas y algunas fotografías y por lo menos una deberían retirarla: está el maharana con un señor inglés, imagino que el virrey, donde el británico es doble de grande que el indio y aunque este lleve en sus manos una espada claramente se ve quien manda aquí.
Porque los retratos de los maharanas, sean pinturas o fotografías los muestran siempre en todo su esplendor y así hay uno con un enorme tigre a sus pies, pero si luego le ponen al lado al poderoso británico queda en entredicho todo su poderío.
Crystal Gallery.
“Ubicada dentro del Palacio Fateh Prakash , una propiedad patrimonial que se ha convertido en hotel, se encuentra la Galería de Cristal, que cuenta con la colección privada de cristal más grande del mundo.
Esta galería de fama mundial fue construida por Maharana Sajjan Singh en 1877 y se extiende a lo largo de la galería del segundo piso en el salón principal ‘Durbar Sabhaghar’.
Se dice que en 1877, Maharana Sajjan Singh había ordenado la colección completa de cristales a la empresa F&C Osler con sede en Birmingham.
Hubo un retraso en la entrega del envío y, por desgracia, Sajjan Singh había fallecido incluso antes de que llegaran los cristales. Esto provocó que los cristales quedaran guardados durante 110 años hasta 1994, cuando se inauguró y se hizo pública la Galería de Cristales.
Algunas fuentes también dicen que debido a su gran belleza y glamour, se mantuvo intencionalmente oculto a la vista del público.
Al parecer, toda la colección de cristales fue personalizada según el gusto y las preferencias de la realeza de Mewar y cada uno de los objetos tiene la esencia del Reino de Mewar grabada atentamente.
La galería tiene un espíritu que te transporta inmediatamente a la vida mágica de un reino real”.
Hasta aquí la información oficial sobre el lugar con esas dos particularidades, que ha estado guardada sin exponer durante más de 100 años y que “cada uno de los objetos tiene la esencia del Reino de Mewar grabada atentamente”.
Lo primero es una excentricidad del tipo “real”: “el abuelito recibió estas cajas de Birmingham, pero me da una pereza abrirlas…”.
La segunda es casi de discusión teológica tipo San Anselmo: “¿quién habrá grabado la esencia del reino de Mewar en cada objeto de cristal?”. Lo de atentamente sobra porque hay que tener un cuidado para hacerlo…
NB
Una historieta familiar (y perdona si ya lo he contado alguna otra vez).
Una amiga de mi madre tenía una hacendera a la que cuando le pedía que hiciese algo que no le gustaba mucho le contestaba que lo haría un día que no estuviese en la semana.
Pues aquí lo mismo con el pedido del abuelo: “ya desharé los paquetes un día que no esté en la semana”. Y así 110 años.
NB de la NB.
“Hacendera”: palabra en desuso por el que se nombraba a lo que ahora llaman “colaboradora”, “ayuda del hogar” u otro eufemismo semejante; en definitiva, señora que trabajaba en tareas domésticas por horas.
Cuando entras en la galería propiamente dicha no solamente está estrictamente prohibida la fotografía, sino que tienes que dejar hasta el teléfono, aunque tampoco sea una exposición con interés fotográfico.
En algún sitio he leído que lo hacían para que no se pudiesen copiar las piezas, pero, aunque fuese cierto (que no lo creo), no se podrían ver si se pudiesen fotografiar pues se camina por un estrecho pasillo donde solo cabe una persona y si se parase alguno no se podría circular.
La verdad es que cuando hemos llegado nosotros hemos estado solos todo el recorrido, aunque al marcharnos sí ha aparecido un grupo. O sea que poco público.
La exposición es interesante pero no mata, excepto por la singularidad de los expuesto, lo que pasa es que es la galería del cristal es la parte alta, tipo corredor, del “Durbar Sabhaghar’.
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