34. India 2024. 14 de noviembre de 2024, jueves. Decimoséptimo día de viaje. Udaipur, día 1. Segunda parte.

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Dejamos este extraño museo dentro del “City Palace” de Udaipur y seguimos con la visita del “museo, museo”, ya con mucha gente en todas las estancias. Además, ahora con la fiebre de fotografiarse con el móvil, los lugares especiales siempre están “copados” y encima durante bastante tiempo pues, sobre todo las señoritas, no se limitan a una foto, sino que van posando y posando y aquello se hace eterno si tienes que esperar.

2024. India. Udaipur.

Vuelves a encontrar lo que son genialidades de la realeza para algunos, y disparates para otros: un gran bloque de mármol (¡mira que les gusta este material a los indios ricos!) que sirvió para hacer una especie de bañera donde después de la coronación del rey, aquí “maharana”, se llenaba con un “lakh” de monedas de plata; un cuarto de ellas se echaba a la gente que estaba debajo esperando en el patio y el resto se utilizaba para limosnas para los pobres. No sé yo.

2024. Udaipur. City Palace.

NB

Lakh: “una unidad en el sistema numérico que equivale a cien mil, es decir 105”.

Crore: “cien lakhs se denominan un crore, equivalente a diez millones”.

O sea que desloman a los gobernados y estos encantados con la magnificencia real.

2024. India. Udaipur.

En un gran patio hay un joven dibujante ganándose la vida haciendo retratos. Aquí han posado una joven pareja. Lo gracioso es que debe tener como reclamo que lo hace en un tiempo determinado, pues tiene un reloj de arena al lado de sus herramientas de dibujo. Y lo hace muy bien.

2024. India. Udaipur.

Desde algunas ventanas hay vistas del lago, pero ninguna como las del polvoriento museo que hemos visitado antes.

2024. India. Udaipur.

En una hornacina hay azulejos azules y lo curioso es que muestra la huida a Egipto del Nuevo Testamento, lo que me hace sospechar de su origen portugués.

2024. India. Udaipur.

En una galería con pintura hay una con una informacipon especial: muestra a un grupo de mujeres celebrando una festividad religiosa en honor de Krishna, pero “en contraste con las indistinguibles mujeres sentadas en el suelo cubiertas con velos, los sacerdotes (varones) tienen todos aspectos individualizados”.

2024. India. Udaipur.

¿O es que creías que el hinduismo (y su buen rollito espiritual) iba a ser una religión diferente?

Aunque hoy a las únicas que hemos visto “veladas” entre las visitantes han sido a mujeres musulmanas.

2024. India. Udaipur.

Hay una galería dedicada a los mapas y aunque casi todos son regionales hay unos pocos donde aparece Europa y en España compruebo que “Lérida” era “Lérida”, “Gerona”, “Gerona” y lo mismo pasaba con “San Sebastián”, “Orense”, …

La única ciudad catalana no capital de provincia que aparece es Tortosa, pero de Aragón solo están Zaragoza y Huesca. Ni rastro de Teruel, ya entonces Teruel no existía.  

2024. India. Udaipur.

Es un mapa “Constructed & Engraved” en Edimburgo y Londres.

Se nos ha hecho tardísimo y regresamos al hotel con la sorpresa de que en la habitación nos han dejado una caja de madera con 16 paquetitos. Parece que la queja de esta mañana por la limpieza de las almohadas ha tenido repercusiones.

Seguimos con el problema pendiente del transporte a Bombay el domingo y ante la incertidumbre del tren (listas de espera o cuota “taktal”) decidimos ir con autobús nocturno esperando que sea mejor la experiencia que la que tuvimos en Amritsar. Veremos.

PS

Inexplicablemente seguimos siendo una atracción fotográfica.

Última hora.

Como estos artículos los trascribo mucho más tarde en el ordenador descubro una noticia al respecto de esa monarquía de Mewar que parecía que no se movía desde hacía cientos de años.

El 26 de este mes, poco después de estar nosotros visitando ese palacio ha habido una lucha entre los herederos del “maharana”.

2024. India. Udaipur.

La noticia la leo en un periódico francés donde dice que hasta la independencia de este país había 140 millones de personas en 565 “estados principescos”.  (Poca gente y muchos estados me parecen). Y que mientras esos marajás se convirtieron en ciudadanos normales a los ojos de la ley, muchas de las familias conservaron su grandeza e influencia social y continúan siendo reverenciados como realeza por las poblaciones locales.  

O sea, como estos de Mewar.

2024. India. Udaipur.

Resulta que este hombre, el maharana Mahendra Singh Mewar, se ha muerto este mes y su heredero debía ser el hijo mayor Vishvaraj Singh, pero para ser “coronado” necesitaba rezar en una capilla que estaba dentro de este palacio y su hermano menor, Arvind Singh, que es el que controla las empresas familiares se lo ha impedido.

Cagada, porque el mayor es una importante figura del BJP, el partido gobernante en la nación.

NB

Esta disputa me ha permitido conocer una palabra en inglés que creo que nunca podré utilizar: “anoint”: “ungir, consagrar”.

PS

Estos retratos son de “maharanas”, pero no sé a quienes corresponden.

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