14. India 2024. 4 de noviembre de 2024, lunes. Séptimo día de viaje. Jaipur, día 1. Primera parte.

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Hoy 20600 pasos (y solo por la tarde).

De la caótica estación de autobuses en Sindhi Camp a nuestro hotel hay un paseo y como vamos ligeros de equipaje lo hacemos andando.

Y el hotel ha sido una agradable sorpresa, quizás para compensar el viaje en autobús.

La habitación confortable y con unas instalaciones comunes con un gran jardín que son una maravilla. Y encima un comedor donde Marisa al fin ha podido comer sin picante.

Y en estos lugares que estás siempre medio deshidratado tiene agua tratada en los pasillos de la que puedes disponer libremente. Y no es ninguna tontería.

En el jardín donde comemos hay varias mesas ocupadas por un grupo de occidentales que van con un guía. Una de las señoritas, de unos 50, intenta ponerse en situación y come como los indios con las manos y lo que le sale es una patochada: coge un trocito de chapati y con una cuchara lo rellena y así se lo come con las manos.

Es algo parecido a las que en cuanto llegan aquí se disfrazan de indias a pesar de los inconvenientes de los vestidos indios de las señoras, porque ¿te preguntas la razón del porqué los hombres indios visten como tú y las mujeres como hace 500 o mil años?

Y lo mismo podría decir del mundo árabe.  

Voy a la oficina de turismo de este estado, Rajastán, y vuelvo a encontrarme con la misma India de hace 30 años: un edificio enorme, lejos de todos los sitios turísticos de esta ciudad y que no tiene ni un solo circuito para hacer las visitas, e insisto que Jaipur es quizás la ciudad más importante de este país desde el punto de vista turístico.

Y por supuesto yo era el único turista que había acudido allí esta tarde.

Cerca de Jaipur hay un lago salado, Sambhar, que es una maravilla y con miles de flamencos; pues bien, la única forma de visitarlo es ir con un taxi y en turismo no tienen ningún interés en que lo haga.

Es la serpiente que se muerde la cola: no tienen actividades y por tanto los turistas no acuden allí (y encima está lejos) y como no van los turistas no tienen actividades. Un cementerio.

Después de un pequeño descanso regresamos a la falsa estación de autobuses buscando un tour por la ciudad y aquello sigue siendo tan caótico como por la mañana.

Desde allí en un largo paseo vamos hasta el famoso “palacio de los vientos”, “Hawa Mahal”, para verlo de noche.

En el camino pasamos por varios bazares con un tráfico frenético y con la mayor cantidad de rickshaws que he visto en mi vida, así que atravesar una de aquellas avenidas es solo para los indios y para los que nos comportamos como tales, pues el tráfico no para un instante.

Hemos visto un paso cebra (que por supuesto nadie respeta) que empezaba en una acera y acababa en una pared que rodeaba un monumento.

Otra particularidad es que en medio de una de esas grandes avenidas hay varios templetes hindúes que dificultan todavía más el tráfico y en uno una pareja de ídolos que a mí me daría risa si tuviera que pedir algo a través de ellos, que parecen obra de un iconoclasta vengativo.

Otra cosa que daba risa un dibujo en el suelo marcando un carril bici en una ciudad donde no se ve ni una.

Y por primera vez nos encontramos con mujeres todas de negro y con el niqab, aunque sus maridos vayan vestidos como yo.

Otra curiosidad: la cantidad de tiendas que venden pulseras y solo pulseras.

Pero no solo en tiendas también puestos callejeros dedicados solo a ese producto.

Jaipur es una ciudad que tiene un metro reciente que intentaremos cogerlo para ver cómo es, pero hemos encontrado una entrada y comprobado que rápidamente se han apoderado de las paredes para instalar puestos de venta.

Más: una habitación en la calle con cajeros automáticos que daba pena, pero donde te percatas que aunque los usuarios indios tienen rechazo a las papeleras (todos los resguardos por el suelo y ni uno en los cestos), es muy seguro sacar dinero. 

Pero al final hemos llegado al Hawa Mahal y ha merecido la pena el paseo.

Me ha recordado al Paseo de Gracia de Barcelona con las hordas de turistas fotografiando los edificios modernistas, aquí con menos gente.

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2 respuestas to “14. India 2024. 4 de noviembre de 2024, lunes. Séptimo día de viaje. Jaipur, día 1. Primera parte.”

  1. Avatar de smritil smritil Says:

    leer esa crónica lo que me llama más la atención son las fotos de Hawa Mahal, ha tomando con mucho precisión y se ve precioso.pues es un palacio que estaba ventilado todo el tiempo y no se siente calor en ningún momento, es lo que sugiere el nombre.

    Ademaás, el contraste de la cultura con el occidente se vive cada momento y no es para todos. Ángel eres tú que lo disfrutas aunque hayas vivido muchas veces…

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