
Hoy es un día sin nada especial previsto en nuestro plan turístico, pues todo dependía del trasporte que pudiésemos conseguir para ir a Jaipur y por fin cogeremos un autobús que sale a las 9:40 de la tarde.
Tenemos una duda sobre el billete que hemos comprado y vamos a la agencia, pero está cerrada, no sabemos si por ser domingo o es que abren más tarde, así que vamos directamente hasta el lugar desde donde sale el autobús según el billete que tenemos.

Pasamos por los típicos bazares y llegamos a la “central de reservas”: esperábamos encontrar unas buenas y amplias oficinas y lo que hay es un cubículo donde un joven nos explica que sí, que tenemos un billete de cama. No me quedo muy satisfecho, pero no puedo hacer nada más. Veremos lo que nos encontraremos, pero por lo menos ya vemos que hay que ir allí sin confiar en una sala de espera, ni instalaciones sanitarias.
Y con un rickshaw eléctrico volvemos a la zona del Templo Dorado.
Si vienes y tienes opción elige un transporte de este tipo y no de motor de combustión pues aunque en alguna ciudad los han prohibido, no aquí y el tráfico, junto con la meteorología y la quema de rastrojos que hacen estos días, provocan en Amritsar una contaminación enorme. Y encima los petardos.
Muy cerca del templo se encuentra la torre Baba Atal que realmente es una gurudwara y así hay otro centro de rezos sij con sus sacerdotes (o el título que tengan) metidos en pequeñas capillas sentados delante de un pequeño altar. Por supuesto nada que ver con el Templo Dorado, pero también aquí tienen un gran y precioso estanque y un lugar donde dan unos cuencos con comida y un par de galletas con un bol con té con leche al que no he podido resistirme.

Y como siempre en las gurudwaras hay grupos de voluntarios ayudando, aquí en el servicio de las comidas.

A diferencia del Templo Dorado aquí en la parte central del templo no hay nadie y lo mismo en el gran estanque.


Allí otra fotografía con un abuelito sij. (El sij es el que está con el teléfono celular, el otro soy yo).

Al salir nos encontramos casi con un tumulto: una larga y apretada cola para recibir gratis una Pepsi Cola.

Un joven me aborda con un estupendo inglés. Es de aquí, pero emigró a Australia con 19 años al acabar los estudios y vive allí desde hace 11 años. Nos presente a su mujer y a sus dos niños pequeños.
Estas cosas (agradables) solo te ocurren en la India.


Luego nos volvemos a encontrar al abuelito “cabezón” de ayer y de nuevo rodeado de mucha de gente. Parece que está dando un sermón porque habla sin parar y nadie dice nada. Y como ayer, cuando me ve me reclama a su lado, me estrecha la mano calurosamente y le dice al personal que nos mira atentamente que “este abuelito español es mi amigo y lo tengo en gran consideración por su bondad y talento”. O eso imagino que les dijo cuando les habló de mí. Así que he vuelto a tener otro “mi minuto de fama”.
Luego pasamos por un gran edificio del que desconocemos su uso, pero en el cual no para de entrar gente, algunos con grandes equipajes y fardos y nosotros lo hacemos con ellos.
Resulta ser una especie, o sin “especie”, de gran pensión seguramente bajo los auspicios del Templo Dorado, lo que en hindi se llama un “niwas”.

En el gran patio un montón de gente como acampada allí, pero sin aspecto sij, más bien parecen peregrinos hindúes.

Hay un grupito de media docena de jóvenes veinteañeros y uno me explica que aquellos son pobres. Le pregunto con sarcasmo si él también es pobre y sorprendido de que no me hubiese percatado que no pertenecía a aquella mísera gente me contesta con un “¡No!”. Han echado pestes de ellos y me han explicado que los del Punjab no son así, que esos pobres eran de otros estados como Uttar Pradesh y Orissa. Quizás provenían de algún desastre natural en aquellos otros estados donde no funciona esa “caridad” sij.
Lo que no sé es qué hacían allí esos “no pobres”. Puede ser que los visitasen para enorgullecerse de lo bien que estaban ellos a diferencia de los otros. Vaya, me parecieron un poco prepotentes y estúpidos.
En los corredores superiores hay muchas habitaciones con un par de camastros donde imagino que se alojan los sijs “pobres pero honrados” que vienen a rezar al Templo Dorado.

Dejamos aquel ambiente menesteroso y vamos en busca de un restaurante donde consigamos comida que no sea picante y por primera vez lo hemos conseguido.

Etiquetas: Amritsar, Golden Temple, Gurudwara, India, Jaipur, Niwas, Sij, Templo Dorado