28. 3. Argentina 2023. 23 de abril, domingo. Vigésimo sexto. Buenos Aires. Día 1. Tercera parte.

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Así llegamos a la Plaza Dorrego, rodeada de tiendas de anticuarios y donde una pareja de bailarines, más profesional que los que hemos visto por la calle Defensa, se ha instalado en un lugar privilegiado y con una buena acústica. 

Pero no todo es tango desgarrado y señores músicos mayores, también alguna delicada jovencita y que interpreta muy bien su música.

Y no solamente tango.

Pero resulta que estas dos jóvenes tocan juntas y además con un nombre de dúo muy bonito, ”Dama Manchada”, que es el de una mariposa sudamericana, “Vanessa carye”.

En una calle descubro un letrero luminoso de la antigua Telefónica española que anuncia “Internet”. Es raro que no lo hayan quitado, pues ahora debe ser de coleccionista.

Se ha hecho la hora de comer y vamos a uno de los restaurantes que recomienda la guía: son casi las 3 de la tarde, hay cola en la calle y me dicen que habría que esperar por lo menos 40 minutos, así que vamos a otro también recomendado por la guía y aquí no hay ni posibilidad de esperar de tanto éxito que tiene. 

A la persona que nos atiende le pido que nos recomiende alguno cercano y así vamos a parar al “Bar Hipopotamo” (así sin acento) que está casi lleno, menos una mesa donde nos aposentan.

Cuando salimos son casi las 4 de la tarde y sigue entrando gente a comer.

Por cierto, que el camarero ha sido muy prudente y nos ha sugerido que pidiésemos menos de lo que íbamos a pedir. Y es curioso que encuentres camareros -nunca mujeres- bastante mayores.

Este restaurante ha estado muy bien y además he encontrado un vídeo musical que grabaron allí y del que te dejo el enlace, aunque ya te adelanto que cuando estuvimos nosotros no vimos ni al guapo cantante, ni a la sinuosa señorita que iba por las mesas.

Por lo que hemos visto hoy y otros días nos extraña que todo el mundo con el que hemos hablado nos cuentan lo mal que está el país económicamente, que es un desastre, pero los restaurantes y cafeterías están llenos.

En un local con la persiana a mitad de recorrido, una gran pintada: “Fuera el FMI”. Menos mal que no se cagan en los españoles, por la época colonial o por las abundantes oficinas del BBVA y del Santander

Este letrero a su “Fuera el FMI” añadía “ni yankis, ni chinos, argentinos”.  Al autor le ha faltado la chispa para añadir un “ni” delante del último gentilicio.

Volvemos al centro, a nuestro centro y así llegamos al Centro Borges por si suena la flauta y hay otro espectáculo de tango como cuando vinimos.

Pues no, pero sí hay clases de tango a las que podemos asistir.

Entramos en la sala de los más expertos y te percatas de que es un baile muy, muy difícil y que además de interés y habilidad hay que dedicarle mucho tiempo.

Acabamos nuestro largo día de turistas (casi 12 horas sin parar) visitando varias exposiciones en ese centro: muy buenas y magníficamente presentadas.

Cuando estamos cerca del apartamento le pregunto un señor mayor si hay algún supermercado por allí y al saber que somos españoles me dice que “pata negra”. No sé si quería decir que nosotros lo éramos o se refería a los cerdos.

Creo que estaba un poco “pallá” porque muy eufórico nos dijo que él era de Bilbao y de Venecia.

PS

San Telmo.

Oyes lo de San Telmo y lo primero que se te viene a la cabeza, por lo menos si no eres de Buenos Aires, son los “fuegos de San Telmo”, algo con los que hemos soñado todos los que pensábamos en nuestra niñez que alguna vez surcaríamos los mares (especialmente los del sur) en un bergantín o en una goleta.

Lo siguiente es que hay un santo cristiano con este nombre y efectivamente hay un San Erasmo de Formia, del siglo III, que se lo conocía como Sant’ Elmo y que es el santo patrón de los marineros y los violinistas.

Pero el de aquí no es nada de esto, se trata de Pedro González Telmo, conocido como San Telmo, nacido en Frómista en el siglo XII.  Y no es santo, que es beato, o sea un escalón por debajo. Y a estas alturas no creo que ya suba ese escalón.

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