4. 1. Argentina 2023. 30 de marzo, jueves. Segundo día de viaje. Buenos Aires. Día 2. Primera parte.

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Hoy 25.609 pasos; para que te hagas una idea de lo que hemos hecho. O andado. O ambas cosas: hecho y andado.

A pesar de que nos acostamos a las 11 de la noche (3 de la mañana en España) me he despertado a las 5 y pico y a las 6 ya no podía dormir más.

Sin dinero (argentino) y sin wifi desayunamos una infusión y unas galletas que previsoramente trajo Marisa de España.

Por lo menos conseguimos utilizar la wifi de la recepción y le mando un mensaje al dueño del apartamento a las 8 de la mañana, del que no tengo respuesta hasta las 4 y media de la tarde.

Y aunque Buenos Aires está despierto, la casa de cambio más cercana está cerrada. O sea que seguimos sin dinero.

Nos vamos andando hasta la “Terminal de Ómnibus” para ver las combinaciones de nuestros próximos viajes y los precios, aunque ya lo tengo casi todo buscado por internet.

Antes de llegar a esa estación pasas por delante de la del tren y debemos coincidir con algunas llegadas pues hay mucha, mucha gente. Además, están en obras en esa zona y todo eso le da un toque bastante caótico. Y encima hay mucha policía. Mucha. No sé si es una zona realmente conflictiva o quieren dar la sensación de seguridad al personal. Así que hablo con uno de ellos, de apellido Orihuela, y me explica que es porque aquí había antes muchos manteros y no quieren que vuelvan.

Con afán nacionalista aragonés intento explicarle que hay un pueblo muy bonito que se llama Orihuela del Tremedal y que tiene un hijo ilustre, el Sr. Jiménez Losantos, pero creo que no me ha entendido muy bien.

2018. Orihuela del Tremedal.

NB

La foto no corresponde al conocido periodista citado arriba, sino al profesor Don Manuel Tello, en año sabático, contemplando el devenir del cosmos.

La llamada “Terminal de Ómnibus” está al final de un largo recorrido y es enorme. Yo recordaba la “Otogar” de Estambul (en turco Otogarı, con i turca sin punto) como muy grande, pero creo que esta lo es más.

Wikipedia (¡qué haría sin ti!) me confirma que “La Terminal de Ómnibus de Retiro es la principal terminal de ómnibus de la ciudad de Buenos Aires” pero añade que es “la segunda más grande de Argentina, después de la Terminal de Ómnibus de Córdoba”.

Como esta ciudad también la visitaremos, lo podré comprobar.

También en la web dice que tiene 400 m de longitud y tres niveles. 

Damos primero con Andesmar, compañía que conozco de internet y también por la guía, y allí un joven, Jonatan, nos proporciona la información de precios y horarios que coinciden con los de su web, excepto que hay un descuento para ir desde Buenos Aires a Puerto Madryn, nuestro próximo destino. Y en la “boletería” contigua una pareja (y matrimonio) de abuelitos vendían los billetes desde Puerto Madryn a Bariloche. Y estos ya eran más complicados, pues tenían dudas dado que no hay ningún autobús directo entre ambas ciudades y todos hacen escalas en otras y la más directa o por lo menos con menos horas de viaje (y son muchas) no lo hace el día en que nosotros queremos. Ya había mirado la posibilidad de hacerlo en avión, pero hay que regresar desde Puerto Madryn a Buenos Aires y desde aquí volar a Bariloche.

De todas maneras, este recorrido que hacíamos era solo informativo, pues seguíamos sin dinero al no poder cambiar. Me han indicado los de los autobuses que había una boletería donde lo hacían, pero lo que nos ofrecieron era muy mal cambio: 350 pesos por euro cuando ayer estaba a 440, así que volvemos a la zona de nuestro hotel donde ya estaba abierta la casa de cambios Berlín: 396 pesos (aquí lo escribe con el signo dólar “$”) por euro.

Y regresamos de nuevo a la ”terminal” para comprar los billetes, pues ya había alguno con muy pocas plazas.

Y ya con dinero, mucho dinero, por lo menos en pesos, nos vamos a la tienda de Movistar en Florida para comprar una tarjeta para el teléfono y tener comunicación, pues seguimos sin internet en el apartamento.

La calle Florida, además de ser una calle comercial y peatonal muy conocida, es famosa en el mundo del turista por la cantidad de ganchos que hay en la calle ofreciéndote “cambio” sin cesar. Y hay muchos, quizás uno cada 10 metros, y son conocidos como los “arbolitos”.

En las informaciones sobre este país siempre te dicen que cambies en las casas de cambio y nunca a estos de esta calle, pero después de preguntar en un par de casas “oficiales” he decidido hacerlo a uno de estos ganchos y estos, por lo menos el “mío” me ha llevado a una especie de despachito que estaba dentro de una de las galerías comerciales que hay en esta calle, algo cutre y que quizás por eso las llaman “cuevitas”.

Y he acertado, pues la tasa de cambio es la que aparece en la prensa y mucho mejor que las casas “oficiales”.

Además, la “cambista” ha sido una señora muy simpática, pues hemos vuelto otra vez, esta ya sin gancho, y hemos charlado con ella. Vaya, que siempre que necesite cambiar iremos allí.

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