35. Nueva Zelanda 2017. 6 de octubre, viernes. Decimoctavo día de viaje. Queenstown.

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Queenstown.
La guía dice de ella que está rodeada por “las elevadas alturas índigo de las montañas Remarkables y enmarcada por las calas del lago Wakapitu. Ya ves que descripción tan bonita.
También lo que escribí ayer, que es llamada “la capital global de la ventura” y que muchos visitantes harán cosas aquí que no habían hecho nunca antes. Y acaba con algo preocupante: “Nadie que la haya visitado ha dicho: Estoy aburrido”. Que eso me recuerda a la costa mediterránea y a los excesos juveniles en alguna de sus ciudades. Confío que no se llegue a tanto. Que estamos en Nueva Zelanda.
También advierte que hay otra Queenstown, la de estupendos restaurantes, excelentes viñedos y cinco campos de golf.
Pues ni tanto ni tan calvo.

Y parece que eso le viene de lejos pues fue una pequeña población de granjeros que se convirtió en una ciudad de varios miles de habitantes cuando se descubrió oro en sus cercanías en 1862 y llegaron hasta aquí una gran cantidad de buscadores. En 1900 se acabó el oro y la población descendió hasta los 190 habitantes. Luego 50 años más tarde se convirtió en un destino vacacional y volvió a crecer de nuevo. La guía le da 12.500 ciudadanos y Wikipedia 15.850. Y da la impresión que están todos en la calle.

¿Qué hay que ver aquí?

Sobre todo el lago Wakapitu y unos bonitos jardines. Y si eres joven parece que muchas cosas relacionadas con la adrenalina. Vaya, cualquier cosa que se te ocurra tendrás aquí alguna agencia que te la proporcionará, que ya se le habrá ocurrido a ellos antes. Seguro. Vaya, que la misma Wikipedia dice que en 2012 había 220 agencias de turismo de aventura. Que aunque hayan cerrado la mitad (o quizás se han multiplicado por 3) sigue siendo una barbaridad para una población de este tamaño. Lo dicho: lo que quieras o se te ocurra, lo vas a encontrar.

Lago Waikatipu.
La guía dice que tiene la forma de “un rayo de tebeo” y que tiene 212 km de costas y una profundidad de 379 m como máximo, aunque su media es de 320 m, o sea que es muy profundo. Cinco ríos desembocan en él, lo que hace que sus crecidas puedan ser muy fuertes. Y una particularidad de sus aguas es que son muy limpias. Pero mucho: un 99€ de pureza; el segundo lago en el mundo por esta característica. Y de aguas muy frías: alrededor de 10ºC a lo largo de todo el año.

Así que eso es lo que vamos a hacer nosotros: paseos por el lago y sus alrededores y por sus jardines.
Esta mañana está nublado, a las 8 estábamos a 2ºC y parece que llegaremos a los 13 grados.

En el paseo vemos a una joven oriental que vende algo, pero pesar de nuestra paciente observación no hemos logrado saber qué era.

Vuelvo a encontrar los candados de ayer al atardecer y hoy compruebo que en el original hay escritos dos nombres (ninguno es Jessica), con una fecha y un “Love Always”. ¿Será “Jessica” el fruto de ese amor “encadenado”? Y si es así, ¿por qué el candado con clave? Porque una hija, aunque se llame Jessica, es para siempre.


Un enigma.

Y el primer paseo por el lago ya nos muestra esa característica de “capital global de la ventura”: colas delante de negocios de “aventuras” con el personal vestido con sobretodos impermeables y grandes chalecos salvavidas, que parece que aquí si te caes al agua duras poco sin ellos.

También veloces embarcaciones con paracaídas o sin ellos y lo más espectacular que hemos visto de esas adrenalínicas diversiones: una embarcación con forma de tiburón que se hunde y surge del agua dando un gran salto en el aire y cuyo nombre no puede ser más sugerente: “HydroAttack”.

Para compensar tanta velocidad también hay una embarcación, tipo los antiguos vapores, que no sé si funciona todavía de esta manera pero que echa humo como si lo hiciese.

Nos dirigimos a visitar los “Queenstow Gardens” y nos encontramos con un músico callejero mayor ,y que lo hace bastante mal, con su guitarra a la que acompaña los ladridos de su perro. Es gracioso, pero un tanto patético.

El segundo encuentro es más sorprendente: la celebración de los 150 años del establecimiento de “Wilkinsons Life Farmacy”, que dada la juventud de este país es como si hubiese una farmacia del siglo XII en Molina de Aragón.

Y para celebrar tan importante efemérides han hecho una pequeña fiesta en la calle a la que asisten, asistimos, algunos próceres muy elegantes y bastantes curiosos con la confianza de que después de los discursos repartan una magnifica tarta que hay allí. Como así ha sido. ¡Qué detalles tienen estos neozelandeses! Por lo menos sus farmacéuticos. Te recuerdo la fecha, 6 de octubre, por si se te ocurre venir en 2067, que será la leche entonces. Nosotros, como hubo dulces pero no bebida, nos acercamos a la próxima “Patagonia” para tomar un estupendo “flat white” y un cappuccino a los que Marisa les dedica una sesión fotográfica.

Y ya llegamos a los jardines que se extienden a lo largo de la orilla del lago. La guía dice que fueron diseñados en 1876, o sea que la cercana farmacia ya estaba entonces.
Son unos preciosos jardines muy cuidados en cuya entrada hay un recuerdo en forma de arco y lápidas conmemorativas para los caídos en las dos grandes y últimas guerras mundiales semejante a lo que encontramos en Picton.
Un banco tiene una interesante placa dedicada a Ken Bania y debajo otra más pequeña a “Su compañero Elvis”. Y debajo de este nombre lo que parece una huella de perro. Bonita forma de recordar a ambos.

 

Por allí corre un arroyo y algunos patos muy confiados. Pero unos niños chinos los persiguen. Dentro de poco dejarán de ser ingenuas aves y desconfiarán como si las hubiesen cazado toda la vida.

Al salir un letrero para los dueños de los perros y en forma de rima: “Register your hound or we might have top put them in the pound”.
Y tiene un asterisco al lado de “pound”, que luego explica: “Realmente no queremos hacerlo, así que , por favor, registra a tu perro”.

NB
Yo tampoco lo sabía: “pound”, además de “libra esterlina”, significa “perrera”.

 

 

 

Y otro todavía más sorprendente, por lo menos para mí, aunque quizás España está lleno de ellos y no me he percatado del hecho: uno dedicado a los “slackliners”. No sé cómo se llama esa práctica en español, ni si es algo habitual. Bueno Wikipedia lo llama “cuerda tensa”, pero dado que es una actividad que solo deben practicarla los muy jóvenes imagino que fardará más decir que “hago slackline” que “cuerda tensa”. Pues bien, aquí hay un decálogo de cuatro reglas que deben cumplir los practicantes de esa disciplina.

NB
¿Se puede llamar “decálogo” aunque no tenga diez normas o consejos como mi expresión de más arriba? Pues Fundeu dice que sí y pone este ejemplo: “«La Guardia Civil de Lugo ha elaborado un decálogo de siete puntos para proteger a los menores». Y si la Guardia Civil lo dice…pues estará bien, digo yo.


No te las traduzco todas pero te dejo la fotografía por si eres un munícipe interesado en la salud de los árboles de tu población, cosa que no ocurre en la mía.

Unos bonitos jardines y un agradable paseo.

Vamos a comer y en los lavabos veo a un joven que está mirándose en el espejo y hablando solo. ¿Será el hijo de la madrastra de Blancanieves? “Espejito, espejito…”. Y cuando me tiene más sorprendido me percato de que tiene un pequeño auricular y no se lo pregunta al espejo sino a su primo, aunque mira al espejo como si hablase con él. Con el espejo, no con su primo.

Y por la tarde nos vamos a hacer una de las pocas actividades propias de nuestra edad que se pueden realizar aquí: un pequeño recorrido con un barco por el lago que en este caso se llama “Million Dólar Cruise”, y es que recorre parte del lago durante unos 90 minutos pasando por “Kelvin Heights” y es que esa península tiene fama de tener algunas de las casas más caras de este país. Desde luego vivir allí debe ser una maravilla.

Otro detalle más del civismo de esta gente: venden bebidas durante el viaje y el personal se coge la botella o la lata, y paga en una caja metálica donde está todo el dinero, cogiéndose el cambio si es necesario.

Un bonito viaje.
Ya en tierra nos encontramos con un grupo de señoras vestidas a la antigua usanza y les hacemos una sesión fotográfica. Lo más curioso es que era un grupo de sordomudas. Y muy simpáticas.

Acabamos el día con una vuelta casi nocturna por la orilla del lago: una maravilla.

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