2. Japón 2018. Segunda parte.

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8. Cercas.
“The Japan News” se publica con un pequeño suplemento de “The New York Times”. Allí encuentro una crítica de un libro de Cercas, “The Impostor”, por Parul Sehgal, joven y guapa crítica literaria de origen indio.
Hace una brillante crítica del libro, pero lo que me sorprende es una historia, quizás leyenda, que cuenta al principio: “Un libro debe tener 350 páginas por lo menos para parar una bala”. Te dejo el enlace.

9. Las cuentas.

Leo el presupuesto de la casa imperial japonesa para el 2019. Lo curioso es que introducen una partida de casi 2 mil millones de yenes, unos 16 millones de euros, para los costes relacionados con la posible abdicación del emperador y la ascensión al trono del heredero. ¡Eso es previsión!

10. Los chinos y los japoneses.

De la prensa: Según un sondeo realizado, el 31,5% de los chinos tienen una imagen positiva de Japón, lo que contrasta con el 11,5% de los japoneses que lo tienen de China. Además, un 62% de los chinos tienen una imagen negativa de Japón, mientras que el 88,3% de los japoneses lo tienen de los chinos.

Parece un resultado malo, pero ese 31,5% de “positivos” de los chinos sobre Japón ha mejorado mucho sobre los anteriores sondeos, que eran mucho peores.

11. Hawái.
Yo siempre había creído que en Japón había una gran afición por el baile flamenco, no sé si es real o solo producto de alguna lectura periodística. Ahora he descubierto que lo que de verdad gusta a las japonesas son las danzas hawaianas.
La maravillosa estación de ferrocarril de Kioto, de la que seguro he escrito en algunos de mis anteriores viajes, tiene un anfiteatro y allí nos encontramos con una exhibición de esas danzas.

Al comienzo pensé que sería algo así como los “Coros y danzas” de “Educación y Descanso” de ese estado norteamericano, pero luego me enteré que era la exhibición anual de las escuelas de danzas hawaianas de Kioto. Pero es que había una gran cantidad de señoras de todas las edades, desde niñas hasta ancianas. Y todas haciéndolo francamente bien.
Y como en las oficinas de turismo son tan eficaces, cuando me intereso por ello me proporcionan hasta el teléfono de la asociación que reúne a todas esas escuelas. Debían pensar que me quería apuntar a sus clases.
Y una cosa sorprendente: no hay hombres bailarines. Sí los había entre los pocos músicos que acompañaban a las danzantes. ¿No bailan los hawaianos? ¿O son los japoneses quienes no bailan?
Pues deben ser los hawaianos, pues nos hemos encontrado con un festival, ese sí del tipo de los de “Coros y danzas” de la España de los 50, con montones de danzantes y aunque ellas eran mayoría también había algunos jóvenes.
Por cierto, que su nombre es bien curioso. Y largo.

“Harajuku Omotesando Genki Matsuri Super Yosakoi Festival 2018”.

12. La erre.
En el ascensor de un hotel nos encontramos con un letrero donde dice que el desayuno será servido en el “robby”.

No pueden con ella.

13. El volcán.
Volvemos a Kagoshima y por primera vez podemos ver nítidamente el volcán de Sakurajima. Y es algo impresionante ver el penacho de cenizas. Parece mentira que los 600 mil habitantes de esa ciudad no estén preocupados de tenerlo tan cerca.

Según Wikipedia “El volcán reanudó su actividad en 1955, y ha estado entrando en erupción casi constantemente desde entonces. Cada año se registran miles de pequeñas explosiones, expulsando cenizas a una altura de varios kilómetros”. Y también que “En 2010 batió su récord de explosiones anuales (superó las 548 del año 2009), algunas de ellas a casi 5 kilómetros de altitud”. Esta web en inglés añade que la más reciente erupción comenzó el 2 de mayo del 2017 y que el año anterior un grupo de expertos predijeron que habrá una gran erupción dentro de 30 años. Ya no estaré yo para verlo.

Pero ya ves, los kagoshimenses tan tranquilos a pesar de que se considera el volcán más activo del país.

14. Información.
Este país tiene una red de oficinas de información turística que deberían ser un ejemplo para todo el mundo.

Este viaje me ha sorprendido la que proporciona la oficina de Kioto con las mareas de Miyajima. Allí, además de ver el precioso santuario shinto de Itsukushima, el personal va, vamos, para ver (y tocar) el torii que hay dentro del mar enfrente del santuario. Así con esa información de la bajamar y pleamar sabes si te podrás acercar o no al torii o fotografiarlo con la marea alta.

¡Son cojonudos!

15. La fruta.
Con los precios de la fruta ya no lo son tanto. Carísima, pero que llega a la estratosfera en algunos grandes almacenes.
Una pera, preciosa, pero pera: 580¥, 4,6€. Otra, más preciosa todavía, pero igual de pera: 1080¥, 8,6€. Una nectarina 540¥, 4,3€. Un melocotón, maravilloso, precioso, pero, como antes, sigue siendo un melocotón: 1620¥, 13€. Y una caja de tres de ellos 5400¥, 43€, que sale cada uno a casi 15€. Pero la palma se la lleva una sandía cuadrada. Que será cuadrada, pero por dentro seguirá siendo sandía: 21600¥, 170€. Quizás en lugar de pepitas lleve perlas entre la pulpa.

NB
Por supuesto que en un supermercado “normal” los precios no son así de exagerados. Los de arriba son de la “sección mercado” tipo El Corte Inglés. Y además está mi desconocimiento del japonés. Así que igual era la tonelada o el decalitro y yo pensaba que era la unidad. Eso me pasó con un cruasán que me pareció carísimo y como entonces estaba con mi amigo Hiro, me explicó que era el precio de media docena.

16. Se va.
Por fin el mercado de Tsukiji se va a una nueva ubicación. No sé cómo establecerán las posibles visitas turísticas, pero en el actual se hace cada vez más difícil hacerlo. Hace unos años, no demasiados, podías desplazarte libremente por los puestos de los mayoristas. Luego lo restringieron a partir las 9 o 10 de la mañana y en este viaje la entrada era a partir de las 11, cuando la actividad ya ha acabado en casi todo el mercado. Y encima no permiten tomar fotografías.
Y una extraña prohibición: no se puede entrar con sandalias.

Para más inri este año (igual que nos pasó en el anterior viaje) estaba cerrado por “fixed holiday”. Pregunté y me explicaron que algunos miércoles lo cierran. Quedas avisado.

NB.
Por si piensas venir.


Hay un llamado “mercado exterior” donde hay muchos restaurantes y tiendas dedicadas al turismo japonés especialmente, que ahora se ven en la tesitura de desaparecer, pues por un lado la noticia de ese movimiento del mercado hace creer al personal que ellos también se mueven; así hay una campaña de publicidad diciendo que ellos siguen allí. Pero parece que ya no tendrá mucho sentido ese aspecto de que te comías el sushi de la lonja de al lado. Veremos.

17. Novedad.
Este año hemos descubierto la maravilla de las puestas de sol en Osaka. Y eso que era al día siguiente del paso del Jebi. Tendremos que volver solo por verlas.

Final.
Japón sigue siendo un fantástico país que espero poder seguir visitando y que te recomiendo que lo hagas tú también.

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2 comentarios to “2. Japón 2018. Segunda parte.”

  1. Marisa Says:

    Preciosa entrada, Al

  2. Carmen Valladares Says:

    Me reitero en el comentario de l primera entrada. ¡Brava Marisa!
    Realmente estas crónicas conducen a amar a Japón y a los japoneses. Y te hacen soñar con ir. La oficina de turismo japonesa os debería contratar.

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