83. Japón 2015. Final II.

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La Belleza sí salvará al mudo.
De una entrevista a Antonio Muñoz Molina.
P. El invierno en Lisboa ganó el Premio Nacional de Literatura. Luego volvió a ganarlo El jinete polaco. ¿Qué piensa de los que están renunciando a esos premios?
R. Que todo el mundo tiene que hacer aquello que en conciencia cree que tiene que hacer, pero también pienso que los gestos de uno tienen que ser coherentes. Pensemos en Jordi Savall. El jurado del Premio Nacional de Música es gente de primera fila, y algunos se sintieron muy ofendidos. Si tú recibes el Premio de la Generalitat y lo agradeces y, a continuación, recibes el Nacional y dices que no, ¿qué pasa? ¿Que la Generalitat tiene una gran política cultural, que no tiene recortes? Hay que protestar contra la política de este Gobierno, que es brutal y destructiva, parecida a la de otros Gobiernos y no solo centrales. Pero ¿y si recibes el premio y lo donas? Además, uno puede, honradamente, necesitar el dinero. A lo mejor a mucha gente, tal y como están los trabajos artísticos, el premio le resuelve una parte de la vida. Eso es muy respetable. Cuando yo gané el Planeta me preguntaban en qué vas a gastar el dinero. Pensaba: ¿por qué no se lo preguntan a los arquitectos? Como te dedicas a estos trabajos parece que tienes que vivir miserablemente.

Enigmas japoneses.
O “Cómo meter la pata”.
En el ryokan de Kotohira nos sirvieron unos desayunos increíbles, sobre todo por la presentación, como he explicado en mis crónicas de esa ciudad.
Uno de los días en un platito además de un delicado manjar había una ramita con unas flores. Y entonces me surgió la duda: ¿me las tendría que comer o no?


Mi primera impresión es que era un trozo de un árbol de verdad con flores de verdad pero que quizás eran una exquisitez sublime y si no te las comías quizás los dueños de la posada dirían: “Fíjate en ese ‘gaijin’, le ponemos una flor del único ciruelo que queda trasplantado desde la era Edo con sus flores que dan un sentido a la vida y llega el desagradecido y se las deja”. O peor: “Fíjate en el burro del ‘gaijin’ que se ha comido hasta el palo del adorno”.
Así que pregunté. La señora con la mejor de las sonrisas me dijo que no, que no se comía, aunque seguro que pensó que era un bruto que no sabía distinguir la comida de la decoración. Pero creo que siempre es mejor preguntar y quedar como un ignorante que como un bárbaro.
Toyama.


Cuando estuvimos en Nishi Hongan-ji en Kioto había una ceremonia con estudiantes de la “Ryukoku Toyama High school”. Me sorprendió el orden y la seriedad a pesar de ser alumnos de bachillerato. Intenté buscar sin éxito información sobre esta “High School” pensando en la posibilidad de que vuestros pequeños seres queridos pudiesen asistir a sus clases. Si encontré donde estaba Toyama, pero lo que me dejó con el corazón helado fue la noticia sobre lo que le ocurrió durante la segunda guerra mundial: “La ciudad fue completamente destruida durante la noche del 1 al 2 de agosto de 1945, cuando 173 bombarderos B-29 americanos arrojaron bombas incendiarias sobre la ciudad. Casi 5 km² o sea el 99,5 % del centro urbano fue arrasado. Cuando ocurrió el bombardeo la ciudad era un centro de producción de aluminio y de acero y tenía una población de 150 mil habitantes”.
Piensa que solo unos días más tarde arrojaron la bomba atómica sobre Hiroshima y poco después otra sobre Nagasaki.
Si pensaban echar la de Hiroshima ¿para qué destruir esa otra ciudad por muy estratégica que fuera? ¿Qué razón daría el general estratega de turno para esa barbarie? ¿Podría dormir tranquilo después de tamaña orden?
Consejos de fotografía.
Yo no hago fotografías pero sí leo sobre este tema y una vez lo hice de un artículo que daba consejos sobre las fotografías de viaje.
El más curioso era el primero: “No necesitas gastarte un millón de dólares en un equipo de locura carísimo, pero sin embargo sí necesitas una cámara de este siglo. O mejor todavía: una que haya sido hecha en los últimos 5 años. La tecnología cambia tan rápidamente que de verdad notarás la diferencia con las nuevas cámaras”. Yo te diría que en los dos últimos años.
El más interesante el sexto: “Repite conmigo: no seré un fotógrafo perezoso”. ¿Por qué? Pues porque “los fotógrafos perezosos utilizan objetivos en lugar de sus piernas. Deberías usar tus piernas para andar, correr, nadar, saltar y moverte de cualquier modo que te acerque al objeto de tu fotografía. De esta manera, por el simple hecho de estar más cerca mejorarás notablemente tus fotos de viaje”.


El más contundente el séptimo: “no te molestes en coger tu cámara entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde. La luz es demasiado dura. Levántate antes de la amanecer y espera hasta que el sol este en el ocaso y gozarás con esa luz que hará milagros con tus fotografías”.
Otro que también aconsejaba sobre las fotografías que ibas a hacer este verano en tus vacaciones decía: “Hecho importante: el 77% de todos los fotógrafos tienen al menos un gato en su colección. Otro hecho interesante: no tengo ni idea de si lo anterior es verdad pero hay un 50% de probabilidades de que lo sea”: Este era un filósofo estadístico.
El mismo dice sobre pensarse las fotos antes de disparar: “Tomar una gran fotografía es algo que no sucede por accidente. Ansel Adams dijo una vez que una gran fotografía es aquella que expresa totalmente lo que uno siente, en el más profundo sentido, acerca de lo que está siendo fotografiado. ¿Cuántas de las miles de fotografías de las que tienes guardadas en el fondo de tu disco han sido tomadas con el tipo de reflexión de Ansel Adams?”.

Siempre en el mundo digital.


Cuando escribí sobre los palos autorretratadores dije que “pase lo que pase en tu vida tendrás siempre esa foto”, pero olvidaba que estamos en el mundo digital. A nosotros se nos estropeó un disco de 3TB con más de 150.000 fotos clasificadas y etiquetadas. Por supuesto que teníamos copia “casi” actualizada pero nada es perdurable en este mundo y los soportes digitales menos que nada. Tengo un amigo que se hace llamar “bit killer” y que estará encantado de leer esta confesión dada su locura por el mundo analógico: el magnetismo no es eterno. Claro que tampoco lo fueron los dioses hititas, ni su escritura.

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