30. Sri Lanka 2014. Decimoséptimo día de viaje. 11 de octubre, sábado. Kandy. Mañana.

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Sri Lanka. Kandy. Sacred Temple of the Tooth Relic. Sri Dalada Maligawa.

Acabamos el día en el hotel tomando un té estupendo.  Es curioso que siendo este país famoso por la calidad de su té, no hayamos podido tomarlo a gusto hasta llegar a este establecimiento. Hasta ahora siempre había sido con leche, sin conocer su procedencia,  o en bolsita.

Por el contrario este alojamiento tiene una cosa que no nos gusta nada: hay que ir descalzos.  En otros puedes llevar chanclas, pero en este nada: descalzos. Claro que así tienen unos suelos inmaculados.

Yo cuando era adolescente también me gustaba ir descalzo en la casa de mis padres. Imagino que solo en verano pues en invierno hacía un frío… Únicamente la cocina estaba caliente, especialmente cuando la cocina (la de cocinar, que llamábamos “cocinilla”) estaba encendida.   Funcionaba con  carbón. El resto de la calefacción era un brasero en una mesa de camilla, artilugio que estaba rodeado de extrañas premoniciones: “en la casa de tal familia unos  se murieron por culpa de los humos del brasero”.  Se quemaba una cosa que se llamaba “erraj”, que aunque el DRAE lo define como “Cisco hecho con el hueso de la aceituna después de prensada en el molino” (nosotros a eso le llamábamos orujo) aquel era realmente de carbón.  Pues así te calentabas las piernas y las manos cuando las metías debajo de la mesa. El resto de la casa era Siberia en invierno.  Y ahora te preguntan eso de “¿y no has puesto aire acondicionado en tu casa?”. Que parece que siempre hayamos sido como los abuelitos millonarios retirados en Florida.

Vuelvo a mi adolescencia y a la “descalcez”.  Una noche me levanté de la cama, seguramente para beber agua, descalzo como siempre y sin encender las luces y pisé una cucaracha. Nunca más he ido descalzo por una casa a no ser que lo imponga el guión, como aquí. Y os aseguro a los que andáis descalzos por vuestro hogar que si un día pisáis una cucaracha no volveréis a hacerlo.

Sri Lanka. Kandy. Alcachofa: "Cynara scolymus, ssp. pelligrossa letalensis".

Y la otra cosa que no me gusta nada de este hotel es la alcachofa de la ducha. ¿Un excéntrico?  Pues no, aunque hubo una época de mi vida en que viajaba con una alcachofa de ducha pues siempre iba a sitios donde el agua salía por todos los lados  excepto por donde debía. Ahora ya hace muchos años que no lo hago. Pero es que la de este hotel tiene el sistema de calentar el agua en la misma alcachofa, que mis amigos electricistas se volverían locos si lo viesen. Imagínate que de un enchufe en la pared situado encima del tubo que lleva el agua hacia la alcachofa sale un cable eléctrico (imagino que blindado para el agua)  cogido con cinta a ese tubo y que se mete dentro de la alcachofa. En este caso una gigante. Así que imagino que dentro de ese alcachofón están todas las resistencias, o lo que sea, que calientan el agua que cae sobre tu cabeza. Horrible.

A cambio creo que hemos acertado en cambiar de habitación pues a esta llegan los sonidos de la naturaleza mucho más atenuados y los cánticos religiosos apenas se oyen.

Después del estupendo desayuno nos vamos a empezar nuestra vida de turistas en Kandy. Hoy tenemos dos objetivos: el templo del “diente” y el jardín botánico y lo que caiga entre ambos.  Y lo que ha caído es que se me han roto las zapatillas que me compré el pasado octubre en Mussoorie lo que me ha obligado a buscar y buscar hasta que he encontrado unas de mi tamaño.

Templo del diente.

Sri Lanka. Kandy. Sacred Temple of the Tooth Relic. Sri Dalada Maligawa.

Llamado en inglés “Temple of Sacred Tooth Relic” y “Sri Dalada Maligawa” en cingalés.

Este templo situado en la orilla del lago alberga la más importante reliquia budista de Sri Lanka: un diente de Buda. Y es muy importante porque se cree que quien tiene el diente tiene el poder en este país. Kandy fue la última capital de este país siendo un reino y ahora es “Patrimonio de la Humanidad” en parte gracias a esta reliquia y a lo que representa.

Historia del diente.  

Como todas, todas, las historias sagradas hay que ser un creyente de tal  fe para pensar que lo que cuentan haya podido ocurrir de verdad.

Según la leyenda (para otros según la historia) Buda murió en el año 543 a. C.  y su cuerpo fue incinerado en una pira de madera de sándalo en Kusinagara en la India pero su diente canino izquierdo  fue recuperado por  Khema, una importante monja budista, con una historia personal que no te creerías si la leyeses,  quien se lo entregó al rey  Brahmadatte. Desde entonces surgió la leyenda de que quien sea el dueño del diente tendrá un mandato divino y  poseerá el reino.  De esta manera y con guerras de por medio la reliquia fue pasando de mano en mano. Todo esto ocurría en la India hasta que el rey Guhaseeva envió secretamente a Hemamala, su hija y a Dantha, su yerno, con el canino para evitar que cayese en manos enemigas. Esta principesca pareja se disfrazó de brahmanes para escapar y ella escondió la sagrada reliquia entre su cabellera.  Navegaron desde Tamralipti hasta Lankapattana. Y te puedes preguntar que por qué las historietas sagradas lo hacen tan complicado, pues la primera ciudad estaba en el golfo de Bengala  y la segunda en Sri Lanka. Y otra pregunta: ¿por qué este país? Pues porque Buda había dicho que su religión duraría allí 5000 años. Total, que los jóvenes y su diente sagrado llegaron a Sri Lanka y les hicieron un gran recibimiento: les construyeron un bonito palacio y un santuario para la preciada reliquia. El rey entonces  era Kirthi Sri Meghavarna.

Sri Lanka. Kandy. Sacred Temple of the Tooth Relic. Sri Dalada Maligawa.

El tiempo pasó y la capital del reino cambió  de Anuradhapura a Polonnaruva y a otras ciudades y en cada una se construyó un templo para albergar la reliquia. Al final llegó a Kandy donde está en la actualidad. Entre todos estos viajes hay que incluir un regreso a la India por parte de los invasores tamiles en el siglo XII y su recuperación por parte del rey Parakramabahu III. Además, para hacer más complicada la historia, se dice que los portugueses en su afán  religioso cogieron el diente e hicieron una especie de auto sacramental en Goa quemándolo.  ¿Es eso verdad? Pues no, que lo que se llevaron era una réplica. Vaya, lo de la “réplica” es una figura retórica porque en todo caso lo que se llevarían sería otro diente de otro muerto, ilustre o no.  Todavía más difícil: lo que tienen en Kandy es otra “réplica” pues el de verdad está oculto en algún lugar. ¿No te has perdido con tanto trajín?  Pero el personal cree que lo que hay aquí es el verdadero canino izquierdo del verdadero  Buda. Claro que millones han creído y siguen creyendo que una paloma se acercó a una niña virgen y la dejó embarazada solo con el revoloteo.

Y hoy volvemos a comprobar en primera persona la queja  de muchas webs de viajes: Sri Lanka es barata, los transportes son baratos, la comida de los restaurantes  lo es también, pero las entradas son carísimas. Yo personalmente no recomendaría a nadie la visita al “diente”  y sí al botánico, también caro. Por supuesto en ambos casos solo pagamos los extranjeros.

Si entras  en el templo y no vas a ver la sagrada reliquia es como si vas a Zaragoza, entras en el Pilar  y no vas a ver a la Virgen. Hace años  era peor: si ibas a Zaragoza y no ibas al Pilar parecía que cometías un pecado. O quizás es  que lo hacías, pues con mi madre aunque fuéramos a comprar cualquier cosa siempre teníamos que pasar por el Pilar.

Sri Lanka. Kandy. Sacred Temple of the Tooth Relic. Sri Dalada Maligawa.

Así que entramos  en el templo y hacemos la larga cola para pasar a toda pastilla por delante de una camarilla donde está la reliquia. Según la guía es una especie de matrioska, por lo que ves solamente la envoltura más externa.    Lo más interesante es el entorno fervoroso de los fieles. Y de paso te percatas de cómo los monjes utilizan sus privilegios: hoy una monja o monje –no se sabía qué era- se ha saltado toda la larga cola para poder llevar una ofrenda a esa camarilla.  Y todo el mundo de un lado para otro con flores ofreciéndolos en un altar u otro.  Lo curioso es que como en todos los lugares budistas  es que apenas hemos visto monjes pues todo lo manejan seglares. O lo parecen.

Sri Lanka. Kandy. Sacred Temple of the Tooth Relic. Sri Dalada Maligawa.

En una habitación hay un elefante disecado. Yo pensaba que era un señor importante pues se llamaba “Rajah Hall”. Pues no, un elefante. Lo curioso es que también debe estar divinizado como las estatuas de Buda pues un cartel advertía que no te podías hacer una foto dándole la  espalda. ¡Jodido elefante!

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2 comentarios to “30. Sri Lanka 2014. Decimoséptimo día de viaje. 11 de octubre, sábado. Kandy. Mañana.”

  1. Carmen Says:

    Qué sorprendente me resulta siempre que guste ver a gentes devotas de cualquier religión. A mí, es un hecho que siempre me produce una gran tristeza y desesperanza……

  2. AL de Sri Lanka Says:

    Carmen, mira la foto de esta crónica, la del cura budista rodeado de seguidores y con aspecto de desafiar los elementos. La primera fila son casi todos varones pero detrás son todo mujeres. Si es que da para una tesis doctoral…Tendrías que olvidar tu espíritu presocrático y volver al antropológico.
    De verdad que es muy interesante.

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