Estas ruinas, a diferencia de las de Anuradhapura que estaban muy diseminadas, están en un recinto y bastante concentradas, por lo que se pueden recorrer andando excepto dos que están situadas en el sur al lado de la ciudad nueva y otro par que están a un kilómetro y medio de la salida.
No las voy a describir en su totalidad pero hemos visitado todas, todas: la guía describe 23 sitios más los encerrados en el “Cuadrilátero” que son 8 ó 9 más. Así que más de 30. Y como dice la guía solo por lo del “Cuadrilátero” merece la pena el viaje.
En una de ellas hemos encontrado a un grupo de jóvenes catalanas, una de Ascó, con un joven zaragozano que pasó su infancia en Utrillas. ¡Qué encuentros!
Al comenzar el recorrido se nos acerca un conductor de un “three wheels” y nos pide 1800 rupias por llevarnos a hacer el recorrido. Le digo que no pero él no ceja. Lo vamos encontrando en otros sitios e intenta vendernos elefantes de madera que son el producto turístico local. Que no. Y que no. Baja a 600 rupias. “¿Es que no te gustan los ‘tuk-tuk’?”. Lo que no me gustan son los pícaros.
Antes de entrar hay un letrero que te advierte que debes quitarte los zapatos y el sombrero. Y aunque no lo diga tampoco te dejan llevar abierto el paraguas que yo, por ejemplo, utilizo como sombrilla. Y estamos hablando en todos los casos de grandes recintos abiertos, vaya de ruinas sin techo. ¿Y si llueve te dejarán llevar el paraguas abierto? Visto lo estrictos que son imagino que no. En uno no hay letrero y por tanto no me doy cuenta que entro en tierra sagrada y entro calzado. Viena un guardia de seguridad o quizás es el ejército pues va con un uniforme de camuflaje y me dice que tengo que descalzarme. Intento explicarle que no había ningún letrero que lo indicase pero no me entiende. (Mira que tienen que ser estúpidos sus jefes para vestirlo así como si fuese a la guerra de guerrillas en la jungla cuando lo único que hace es “cazar” a los calzados y tocados de sombrero). A una joven de Taiwán que conocimos en Anuradhapura y que está por allí le pregunto si es budista. Lo es. “¿Por qué lo de los zapatos?”. “Porque es bueno para la salud”. No me puedo imaginar que se crea esa tontería.
También hay letreros que te dicen que no puedes hacerte una fotografía dando la espalda a una estatua de Buda. Le digo a Marisa que se ponga en un sitio para hacerle una fotografía sin percatarme de esa circunstancia y viene un guía de una pareja de alemanes a echarme la charla. La verdad es que creo que se ha quedado un poco confuso pues él no ha sido amable pero he tenido una buena bronca con él y es que acabas harto de que haya gente que se dedica a espiarte para decirte lo que no debes hacer.
Más tarde le pasa lo mismo a una pareja de chinas. Pero no es que se lo adviertan, es que el guardia ha salido de su guarida como un loco para echarles la bronca.
Marisa observa que aquí no pueden hacerse “selfies” con Buda.
Al final los “amables y enrollados” budistas se han transformado en unos talibanes de la religión. Y encima cantan durante horas en la madrugada.
He encontrado un letrero, bastante confuso para mí, al lado de una estatua de Buda: “Photograps Only The Statue!” A veces te dicen lo contrario. Es que no se aclaran.
En nuestro recorrido nos hemos encontrado con unos focos que habían colocado en un gran árbol para iluminar las ruinas. Lo especial es que el interruptor, que era como el de las habitaciones, lo tenían clavado en el tronco. ¿Qué pasará cuando llueva? Eso no les preocupa, pero pobre de ti si llevas un sombrero en unas ruinas abiertas un día de sol como hoy.
Una de las cosas más notables además del “Cuadrilátero” es la “Gal Vihara”, un precioso conjunto de estatuas de Buda. Llevan allí varios siglos y están excavadas directamente en la cantera que les sirve de fondo. Pues bien, la que está de pie tiene una bonita túnica y no se deben fiar mucho de lo que le pueda pasar porque le han colocado un par de tacos de madera en la base de la túnica. Parece una chapuza para salir del paso pero no sé cuantos años durará o los que ya lleva.
Hoy volvemos a ver la preciosa puesta de sol sobre el lago pero no es tan espectacular como ayer. Los que sí siguen apareciendo son los cientos, miles de grandes murciélagos que cruzan el lago en cuanto se pone el sol. Me encantaría saber de donde vienen y sobre todo a donde van y el porqué de ese trasiego.
Hoy la visita nos ha durado más de 8 horas. ¡Y no hemos podido ver el museo!
NB
El “Parakrama Samudra; tiene una superficie de más de 21.000 km².
Moonstone.
Hasta venir a estas históricas ciudades yo creía que “moonstone” era una piedra semipreciosa llamada así también en bisutería aunque su nombre en español sería “piedra lunar”. Aquí he descubierto que se llama así también a una lápida de forma semicircular y que sirve como de “felpudo” en la entrada de algunos lugares sagrados. Así la que hay en el “Vatadage”, estructura que pertenece al “Cuadrilátero”, dicen que es la mejor de Polonnaruva aunque la más famosa de Sri Lanka es la de Anuradhapura.
Etiquetas: Polonnaruva, Sri Lanka







09/03/2015 a las 12:02
Jod.er con los budistas… Si es que no hay ni una sola religión que no reprima con sus prohibiciones, como es posible que sigan teniendo el peso que tienen entre la gente. Preocupante! Es como lo del PP. Como puede seguir a flote?? Creo que la respuesta está entre los que caminan por las mismas calles que nosotros. Fieles y votantes, aún siendo perjudicados. Flipante!
10/03/2015 a las 11:29
Joséluis, tu frasee «Creo que la respuesta está entre los que caminan por las mismas calles que nosotros. Fieles y votantes, aún siendo perjudicados.» me da miedo; me recuerda a Matrix.