18. Sri Lanka 2014. Décimo día de viaje. 4 de octubre, sábado. Norte de Jaffna. Point Pedro.

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Esta noche hemos vuelto a oír el silbato del tren, pero muy poquito. Debe ser que hacen “pruebas de sonido”.  Lo peor es el zureo matutino de las palomas.

Anteayer  el encargado del hotel nos hizo un plan para visitar ayer las islas y hoy una fuente curativa por la mañana  y una playa por la tarde.  No estamos interesados en el baño y cambiamos la fuente por la tarde y por la mañana ir a ver “Point Pedro”, un lugar al que tengo ganas de ir casi solo por el nombre, del que desconozco el origen. El “manager” aprueba el cambio del plan original.

Bus de Jaffna a Point Pedro.

No hay autobuses más puntuales en el mundo que los de este país, por lo menos hasta ahora. A veces hasta se pasan pues salen antes de hora. Su punto negro es la música: el autobús está lleno de altavoces y aquello suena como el coche de un macarra. Y encima con música que si no es india se le parece.  Desde luego mucho mejor que el rap, pero no está dentro de mis músicas favoritas. Además no tienen ningún problema en copiar melodías de  músicas occidentales sean pop o clásicas.  Así que dices: “qué bien que ahora es la novena sinfonía de Mahler”, pero de repente “cataplúm,  chispún “. Un horror. Pero al personal le debe encantar porque en todos los autobuses, grandes y pequeños, e incluso en los “tres ruedas”   la llevan a tope.

Point Pedro.

Está en el extremo noreste de la península de Jaffna. A los lados de la carretera muchas casitas y  de vez en cuando se atraviesa alguna pequeña población.  Es un ambiente tropical pero a diferencia de las islas de ayer o de los extensos terrenos baldíos de Mannar aquí hay pequeños campos cultivados.  Y muchas bicicletas. La guía decía que como consecuencia del  bloqueo durante la guerra había hecho que la gente se acostumbrase a ese medio de transporte.  Y también ayuda el que el terreno sea muy llano.  Durante el recorrido se ven casas destruidas pero en general todo es nuevo imagino que ambos hechos debidos a la guerra. Debió ser terrible.  La guía dice que parte de  esta área fue devastada por el tsunami del 2004, así que no sé a quién echarle la culpa de la destrucción y de la renovación. En la web he encontrado que el nombre de la ciudad viene de la época colonial holandesa y que era el de un marino de esa nacionalidad. Y yo que creía que  era portugués…

Fue una antigua ciudad tamil dedicada al tráfico marítimo. Luego llegaron los portugueses y entre otras cosas construyeron iglesias e hicieron grandes conversiones al catolicismo.  En la misma página de la  Wikipedia leo que el nombre  “Pedro” es portugués. ¿En qué quedamos?

Nos acercamos al embarcadero y encontramos en el camino algunos edificios semiderruidos.

Point Pedro.

Pasamos por un pequeño templo hindú con un “gopuram” muy colorido. Enfrente de la puerta hay una pequeña mesa metálica con un tejadillo y dentro tres recipientes con los colores de guerra de los hindúes.  Una especie de auto-servicio. El fiel llega aquí, mete el dedo y se pinta la cara como quiere. Vaya, generalmente solo la frente.

Hay una carretera que podría ser un paseo marítimo y al otro lado un gran cuartel de la armada. Bajamos a la playa y un civil –luego ha entrado en el cuartel- viene a avisarnos de que es peligroso andar por allí. Es que hay restos de botellas y de vidrios rotos. Una buena advertencia.  Cerca el retrete más cochambroso  de todo el viaje. No sé si es público o pertenece a una casita cercana. Y en la playa una barquita de esas “imposibles”.

Peninsula Jaffna. Point Pedro.

Peninsula Jaffna. Point Pedro.

Nos acercamos a un pueblecito pescador. Marisa hace fotos a una chica que está arreglando las artes de un palangre.  Salen más familiares y más fotos. Imagino que en otras partes de la isla con más turismo no será tan fácil y agradable.  Les pregunto y todos los de aquel entorno son católicos.

Point Pedro.

Seguimos paseando hacia el faro y volvemos a ver más gente arreglando redes  o preparando pescado para secarlo. Después lo colocan al lado de la carretera. No sé qué salida comercial tendrá.

Point Pedro. Pescador. Fisherman.

Un señor que habla un poco de inglés me dice que es pescador pero que estuvo trabajando en Taiwan en la construcción. También que hoy no salen a pesar porque mañana es domingo. Imagino que quiere decir que mañana no lo podrían vender.

A las 12 suenan las campanas de una iglesia cercana y bastante grande, la de St Thomas.  Los cristianos son más discretos que los de otras religiones. Esto del ángelus es algo que se ha perdido en España pero que yo recuerdo de niño. Solo me acuerdo de las campanadas del mediodía no de que la gente se pusiese a  rezar como en el cuadro de Millet. Aquí tampoco.

Point Pedro.

Estamos algo deshidratados y entramos en una tiendecita restaurante. Bebemos una botella de “My orange” y la sorpresa es que está hecha bajo licencia de una compañía de Viena. Muy curioso que para algo tan sencillo tengan que utilizar (y pagar) una patente.

La joven de la tienda es tan guapa que le pedimos permiso para fotografiarla.  En general hay muchas chicas guapas pero esta ha sido fuera de serie aunque luego ha resultado no ser muy fotogénica. Pero, créeme, era muy guapa.

Point Pedro. R. Mary Emalda.

Llegamos al faro del que la guía dice que está “off limits” pero que ahora está simplemente rodeado de un puesto de la armada, pues al lado han colocado una enorme antena de comunicaciones.

Se aproxima una tormenta y regresamos al centro.  Y en un minibús con tanta gente como en el camarote de los hermanos Marx  regresamos a Jaffna. Quizás haya viajado, sobre todo en la India,  en un transporte tan lleno pero no lo recuerdo.

Al llegar a la estación de autobuses decidimos seguir con nuestro plan e ir a Keeramalai.

Hoy no salen autobuses del gobierno y hay que coger uno de una compañía privada. O sea un minibús a reventar de pasajeros. Afortunadamente el conductor  consigue que Marisa tenga asiento y para mí lo logra a mitad del viaje. Ventajas de ser mayor.

Al llegar y para evitar un susto como el de ayer le pregunto cuando sale el último autobús para volver a Jaffna: a las 5 y media. Se lo hago repetir varias veces, tantas que debo parecerle tonto.

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