15. Sri Lanka 2014. Noveno día de viaje. 3 de octubre, viernes. Jaffna. Islas-2.

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Neduntivu.

Esta isla además de su nombre original se llama también Delft, por su nombre holandés y porque en las cartas náuticas británicas aparece con ese nombre. Su tamaño es de 50 km², más o menos de 8 por 6 kilómetros. O sea pequeñita pero no lo suficiente para recorrerla a pie en una mañana.

La isla parece desierta aunque la guía dice que viven miles de personas.  La primera parada es para ver “la piedra que crece”, “growing stone”. El conductor me explica con una sonrisa que es una leyenda hindú pero que él no cree en eso. ¿Cómo va a hacerlo si él es un cura de la “Church of South India” que además hace de chófer?

Neduntivu. "La piedra que crece". "Growing stone"

La vegetación de la isla es árida y tropical con muchas palmeras de las llamadas “palmyra” en inglés pero de la que no encuentro nombre específico en castellano (Borassus flabellifer). Este tipo de palmera era frecuente también en Mannar.  Pregunté aquí y allí para qué se utilizaba y solo entendí la palabra gelatina y la palabra licor. Pero ni la comí ni la bebí. Así que no sé cómo sabe.

Después vistamos un baobab, un poco más pequeño que el de Mannar pero también enorme.  Este tiene la particularidad de que tiene una abertura en su tronco donde caben dentro varias personas. Y es también un ejemplar único en la isla.

Neduntivu. Baobab.

Más tarde vemos los antiguos juzgados británicos, en ruinas,  con un escudo con las iniciales “E. R.”, que según el pastor eran las iniciales del monarca reinante del momento.  Y aunque ahora esas siglas se usan como las iniciales de la reina Isabel, “Elizabeth Regina”, dado que este país obtuvo la independencia de la metrópoli en el 1948 y ella empezó su reinado en el 1952, deben corresponder a un Eduardo como “Edwardus Rex”.

Neduntivu. “Edwardus Rex”. Antiguos juzgados británicos. Old British court.

Al lado hay un palomar que se utilizaba para las palomas mensajeras que desde Jaffna traían informaciones y mensajes para los habitantes de esta isla.
Neduntivu. Palomar de palomas mensajeras: antigua oficina de corrreos. Dovecote of carrier pigeon: former post office.

Después visitamos restos de un monumento budista, que a pesar de esta al aire libre y en medio de la nada necesitan ser recorridos sin zapatos. Ya se sabe del horror de Buda y sus seguidores   a esta prenda. Acabamos esta primera parte del recorrido con las ruinas de un establo de caballos. Porque resulta que los holandeses trajeron  aquí esos animales pero ahora los habitantes de esta isla no saben qué hacer con ellos, ni se los comen como los franceses, ni los emplean para transporte ni para las labores del campo así que viven asilvestrados como los burros de Mannar.  Pero nada que ver con las pelis de los indios sioux y las manadas de caballos salvajes  galopando por las praderas.  También se ven algunas vacas algo más lucidas que las de Mannar, pero tampoco demasiado.  Y es que aquí hay pequeños prados  de hierba rala que permitirá alimentarse a los animales mejor que en los arenales de esa isla.

Neduntivu. Fuerte construido con coral. Fort built with coral stone.

Al final visitamos las ruinas de un fuerte holandés y aquí tengo que hablar de lo más importante o por lo menos de lo más especial de la isla. No sé por qué pero toda ella está dividida en parcelas de 40 a 80 m de lado con unas tapias de metro y medio de alto. Y todas esa paredes, los cientos, los miles  de metros de muros,  están hechos de trozos de coral, especialmente de los llamados “en abanico” y “cerebro”. Pero no algunos trozos de los cercados: todos ellos. Entonces pienso en que han debido destrozar  varios arrecifes coralinos para tamaña obra, que  por cierto parece que ahora no sirve para nada,  excepto en unos pocos que tiene dos ó tres vacas. Pues no, es el suelo de esta isla que es de coral.  Y así ves esos enormes trozos que podrían estar en un museo, pero es que hay miles  y miles y muchos de ellos son piezas de más de medio metro de lado. Y el colmo son las ruinas del fuerte holandés: estaba todo hecho de coral.  Pero es que una de las paredes derruidas tiene una anchura de dos metros. Algo increíble.

Neduntivu. Tapias hechas de coral. Wall of coral stone.

Neduntivu. Manal Kanuttadi. Embarcación imposible. Impossible boat.

Acabamos el recorrido turístico en una gran playa, por supuesto solitaria pues las gentes de aquí solo utilizan el mar para pescar.  Marisa y yo nos vamos dando un paseo hasta un pueblecito de pescadores cercano. Decir “pueblecito” es decir demasiado pues como los que hemos visto estos días eran un grupo de cabañas cerca de la playa con barcas delante de las viviendas. Hablo con algunos y son católicos. ¿Qué representara la religión para ellos? Viven pobremente en unas condiciones bastante duras. Así, por ejemplo, el agua para  la limpieza  y quizás para cocinar la obtienen de unos pozos que hay por toda la isla pero el agua para beber deben ir a buscarla a un par de pozos de agua potable pues la otra es salobre.

Neduntivu. Manal Kanuttadi. Playa. Beach.

Pues viviendo así vuelvo a preguntarme por la religión. ¿Es que el ser pescador implica el ser católico? ¿Habrá representado un grado de libertad frente a la rigidez social del hinduismo que en el norte de la isla es hegemónico?  ¿O quizás es que simplemente sus antepasados se hicieron católicos por la presión portuguesa  y solo siguen la tradición familiar?

Niña en escuela de Neduntivu.

Se acaba la excursión con una breve visita a una escuela internado infantil  que gestiona el chófer-pastor. Luego cogemos el transbordador  y regresamos al embarcadero de Kirikadduwan.  La pareja francesa se va y nosotros cambiamos  de barco para ir a  la más cercana isla de Nainativu.  Al entrar te dan un chaleco salvavidas que casi todo el mundo se coloca aunque se lo quitan al poco tiempo. Es curioso que para el otro recorrido no te lo daban y sí para este que es cortito; quizás pensaban que en el primero si se hundía aquello nos ahogaríamos de cualquier manera.  Esta otra isla está muy cerquita, tanto que se ve desde el embarcadero el gran “gopuram” del templo hindú que hay en ella.

Los caballos pequeños.

Neduntivu. Caballos silvestres. Wild horses.

Cuando estuvimos en la isla de Neduntivu le pregunté al conductor de la camioneta si se comían  a los caballos asilvestrados que corren por allí. Me dijo un tanto escandalizado (a pesar de ser cristiano y no budista) que no. Yo le expliqué que los franceses sí se los comían a lo que la francesa que iba con nosotros  intentó explicarle que  sí que comían caballo pero que era poco habitual. Lo que sucedió es que la frase en inglés le quedó todavía peor: “En Francia se come carne de caballo pero solo los caballos pequeñitos”, “only little horses”.  Nuestro buen pastor de almas se debió quedar mucho más escandalizado de tan bárbara costumbre gala.

Hay que tener mucho cuidado con lo que se  dice y con lo que se come.

 

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