26. La India 2013. 12 de octubre. De Nameri a Dirang. Segunda parte.

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Pronto llegamos a la orilla del río Kameng: siempre me sorprenden estos ríos asiáticos tan desconocidos para  mí y que sin embargo son enormes. Por ejemplo éste aquí es como el Ebro a su paso por Tortosa, y no tenía ni idea de su existencia.

La carretera sigue por una ladera de la montaña que está cubierta por un bosque tropical muy denso.

Nos cruzamos con un autobús que pone “Tezpur-Tawang” y pienso en el montón de horas que tardará en hacer ese recorrido cuando veo otro que pone “Tawang-Guwahati”, si a nosotros nos va a costar tres días, aunque en plan tranquilo, ¿cuánto tardarán en llegar a Guwahati?

Siguiendo la estela de los otros coches de turistas indios paramos por un par de cascadas al lado de la carretera. En una de ellas hay un grupo de arunachaleses haciéndose fotografías. Marisa también los fotografía y luego una de ellas  me fotografía con una tableta así como al descuido.

Veo lo que hace, le sonrío  y ya desinhibida le pide a una amiga que me fotografíe con ella.  Ha sido muy gracioso porque no tengo nada de exótico, ni de raro, ni de estrafalario. Ni siquiera soy rubio. Pues hasta el chófer me ha fotografiado.

Otra de las paradas obligatorias es un templo hindú. No tiene nada de especial pero todos paramos. Entramos Marisa y yo y el que debe ser el brahmán jefe, por lo menos por la edad, está rezando con un fiel. Se alegra de vernos, corta una manzana en  cuatro partes y nos da un cuarto a cada uno.  Imposible negarse, solo espero que la piel no estuviese contaminada  de algún producto químico pues aquí suelen abusar de ellos.  Luego nos da un plátano y un puñado de pasas para que nos lo comamos todo allí. También ha habido foto con el brahmán. Y es que no hay nada como saber decir en sanscrito  como se llama el cordón que llevan los brahmanes y que los diferencia como “doblemente nacidos”.

En el exterior del templo hay una serie de animales salvajes hechos con barro pero son tan peligrosos que los han rodeado de una cerca.Veo otro letrero del BRO que me deja a mitad por mi falta de inglés: “No seas ‘gama’ en la tierra de los lamas”.

Todo el territorio que atravesamos es de grandes montañas con valles muy profundos. La carretera estrecha, estrecha  y casi siempre  sin asfalto. Y encima con grandes camiones que obligan a veces a retroceder con el coche para permitir el paso.

El chófer pone una música que se parece a la francesa de la época de Françoise Hardy y pienso entonces que con aquella música, viajando por Arunachal, con aquellos paisajes, en un coche para ti solo y con la mujer que quieres, ¿qué más se puede pedir a la vida?

Paramos en otro templo, Nag Mandir,  y finalmente para comer. Es un lugar de la carretera donde no hay nada más que una serie de  cabañas  donde paran todos los coches de los turistas. Entramos en una de las tascas, preguntamos si tienen algo que no pique   y nos dan a probar unas judías verdes  que pican como un demonio.  La única alternativa es pollo hervido. No es muy apetecible  pero no hay otra cosa. Marisa al ir al lavabo pasa por la cocina y me dice que si lo viera no me lo comería.

Nos sacan un plato con seis huesos de pollo (con la carne de todos no se podría hacer ni una croqueta y no exagero) con algo de caldo y dos trozos de una hoja como de col flotando en el centro, un gran plato de arroz blanco hervido y una bandejita enana con tomate, pepino y cebolla.  Comemos como podemos y al pedir la cuenta me dice la patrona que dirige le establecimiento que 480 rupias.  Y para que te hagas una idea ayer comimos en Tezpur en un restaurante que en esa ciudad se podría clasificar como de lujo, con camareros uniformados y una cocina estupenda, incluido un plato de pollo que siempre son más caros en este país,  por 440.

Me sorprende tanto que le digo que lo escriba pues a veces ellos y a veces yo nos confundimos con os números: “480”. Le digo que eso es imposible y que me lo especifique. Y ella que sí y yo que no. Afortunadamente hay en la pared una pizarra donde está escrito que medio `pollo hervido cuesta 70 rupias. Ella argumenta que nos ha puesto dos medios pollos. Discusión va y discusión viene. Al final saco 200 rupias y se las dejo encima de la mesa. Y va y me dice que no, que son 240. “Pero tía, si me has dicho antes que eran 480 y ahora dice 240. No me puedo fiar de ti y esto es un robo”. Creo que esto no lo ha entendido. El chófer intenta pagar no sé si la diferencia  o todo. Le cojo del brazo y no le dejo hacerlo y le digo que nos vamos. La señora se cabrea, pero mucho, y ya en la calle me quiere devolver los 200 que le he dejado.  Le digo que si no está de acuerdo que llame a la policía sin percatarme de que estamos a 200 metros del segundo puesto de control que debemos atravesar y que esta vez lo hago sin darme con nada en la cabeza.  Imagino que el chófer tendrá que darle alguna explicación a la señora ladrona la próxima vez que pase pues ambos se conocían.

En uno de los múltiples cuarteles que pasamos el enorme letrero de la gran cancela dice: “Kargil Victors”.  ¿Serían estos soldados los que intervinieron en la famosa batalla?

Llegamos a Tenga Valley, un pueblecito con unos atascos de circulación como en Guwahati.  Algo increíble pues imagínate una pequeña población con una carretera que la atraviesa y que gran parte de la circulación son grandes camiones militares y donde además el personal aparca sus coches en esa calle.

La carretera sigue siendo de tierra aunque en un punto se abre el valle y aparecen bosques de coníferas y algunos prados.  Me pregunto qué pasará si llueve con ese piso y esos precipicios.

En uno de los pueblos por los que pasamos vemos uno grupo de monjes budistas, los primeros que vemos en este viaje.

Llegamos a nuestro destino, Dirang, a las 5 de la tarde pero ya de noche. Han sido 9 horas para hacer 165 kilómetros.

El hotel al que vamos es un “Tourist Lodge”, que quiere decir que es de la organización del turismo del estado, en este caso de Arunachal Pradesh. Tenemos una habitación enorme pero muy destartalada. El ambiente es fresquito  y como hemos visto que al lado del nuestro hay otro hotel con mejor aspecto nos vamos allí a cenar.

Mañana Tawang al fin.

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3 comentarios to “26. La India 2013. 12 de octubre. De Nameri a Dirang. Segunda parte.”

  1. Otramarisa Says:

    Marisa ¡qué retrato! ¡es de exposición!

  2. Luigi Says:

    Pues a mi no me extraña nada que la arunachalesa quisiera retratarse contigo y es que eres muy atractivo y apuesto!! y como decía tu prima te pareces tanto a ese actor francés con el que te confundían de jovencito…

  3. Al de la India Says:

    Luis, menos cachondeo, que lo que pasa es que alli somos exoticos.
    (Perdon por la falta de acentos pero estoy con un teclado que si que es exotico).

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