20. la India 2013. 9 de octubre. De Cherrapunjee a Shillong. Primera parte.

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Desayuno en el hotel y charla con la familia de Calcuta.  Nos preguntan por nuestro viaje y les cuento que vamos a Arunachal y los problemas que hemos tenido con el permiso  por la burocracia india. El padre del «novio» me cuenta su historia personal: en los años 67 y 68 estuvo estudiando en París (es pintor) e hizo un viaje a España aprovechando el cierre de las universidades francesas, imagino que por el mayo del 68. Llegó a Valencia y se  encontró que debido a la situación política francesa no querían cambiar francos porque se pensaba que iba a haber una fuerte devaluación.  Tenía que ir a Madrid y estaba en la estación de autobuses sin saber qué hacer. Un empleado de una compañía de transportes le vio deambular y le preguntó que qué le sucedía.  Se lo contó y también que era pintor.  El español le dijo que le regalaría un billete y que a cambio cuando regresase a París le enviase un dibujo, cosa que hizo. 

Cuando llegó a Madrid se encontró con el mismo problema. La dueña de una pensión  barata le dio alojamiento a cambio de retenerle el pasaporte hasta que consiguiera el dinero. Así que llamó por teléfono a la embajada india y les explicó su caso. Contestación: «Esto es una embajada, no un banco». Fin de la conversación y de la ayuda consular.

Al final se enteró que en una oficina de American Express le podían cambiar sin problemas y así pudo resolver sus dificultades, ver El Prado y llevarse un buen recuerdo de España y uno muy malo de su embajada.

Ha sido una charla muy interesante pero ellos tenían que seguir el viaje y nosotros que desayunar.

Despedida de Andrea que va a hacer el recorrido que hicimos nosotros ayer.

Para ir del hotel a Sohra llamamos al mismo taxi con el que vinimos, y el del hotel que nos ha hecho la gestión nos dice que no puede llegar hasta las 10 aunque no entiendo la causa. Podemos esperar tranquilamente sentados en el exterior ahora que todos se han ido y estamos solos viendo las flores, especialmente las orquídeas de las que tiene una buena colección este hotel, el paisaje y charlando con el hijo del dueño que también se dedica al negocio.


Desde luego son una familia encantadora y con un establecimiento situado en un lugar excepcional. Y con una cocina y servicio notable. Imagino y les deseo que les vaya muy bien.

 

Llega el taxista y nos explica  el motivo de la tardanza: trabaja de profesor de inglés y de ciencias en una escuela pública de 7 a 10 de la mañana (y por la tarde de 6 a 10 en otra).  ¡La India y su gente siempre te sorprenden!

Nada más llegar a Sohra está saliendo un autobús para Shillong. El viaje es más lento que en un «sumo» pues no para de recoger y dejar viajeros a lo largo de todo el recorrido pero para nosotros es más cómodo que el ir empaquetados en el jeep compartido.

Volvemos a recorrer el mismo paisaje que a la venida con suaves colinas sin árboles. Estamos entre 1600 y 1800 metros de altitud.

Muchas de las señoras que suben tienen la boca destrozada por culpa del betel, y no sé si relacionado con esa costumbre que les hace tener la boca roja las jóvenes suelen llevar los labios muy pintados.

Después de esta penillanura casi pelada empieza un bosque que se transforma en una selva conforme baja la ladera hacia el fondo del valle.

En toda esta zona se ven muchas canteras. Ya sé que son necesarias y no sé si hay alguna reglamentación a seguir en este país, pero destrozan el paisaje. También debe haber minas de carbón pues se ven muchos camiones cargados de este material y de vez en cuando grandes montones al lado de la carretera.

El autobús lleva un curioso lema pintado en el frontispicio encima del conductor: “God has not promise us an easy journey but He promises us a safe journey”.  Seguramente el “easy journey” es una metáfora de la vida, dura vida, pero en aquel ambiente con esos autobuses tan incómodos era bastante gracioso.

Eso es lo que tienen de bueno los conductores cristianos comparándolos con los hindúes: como no creen en la reencarnación  son más prudentes.

NB

En el hotel de Cherrapunji tenemos un buen cuarto de baño dentro de la habitación pero al ver el sistema del calentador pienso en mi electricista favorito, Javier, que se moriría del susto si lo viera:  hay unos 20 cm del enchufe a la alcachofa de la ducha.

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Una respuesta to “20. la India 2013. 9 de octubre. De Cherrapunjee a Shillong. Primera parte.”

  1. Avatar de jose luis justes pérez jose luis justes pérez Says:

    Es una descripción muy interesante y amena,y el tema del enchufe del cuarto de baño es para nota.

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