Esta mañana me he despertado pensando que quizás haya sido yo el introductor de la eñe en la informática khasi. Y seguro que no me dedican una calle, ni tan siquiera una mención: ayer expliqué al hijo del dueño del hotel como escribir ese carácter con la combinación de las teclas en los ordenadores que no las tienen. Me dijo que cuando tenían que hacerlo escribían «gn». ¿Qué hace el Instituto Cervantes en este mundo con eñe? Quizás es que los que son realmente proselitistas apostólicos son los nacionalistas catalanes y vascos y ellos no tienen esa letra e incluso repudian las palabras que las contienen. ¿Hay peor palabra para ellos que «España» o «español»?
Ayer el atardecer fue precioso y esta mañana los valles y montañas que rodean este lugar también tienen un aspecto magnífico y es que aquí el paisaje es impresionante. Y los cicádidos parece que madrugan pues ya están en pleno apogeo.

Después del estupendo desayuno vamos a hacer la excursión que hice en mi primer viaje y que creo que es la más espectacular, al menos en lo que se refiere a los puentes de raíces: el «double decker root bridge».
El camino de verdad empieza a unos 5 ó 6 km de aquí y el dueño del hotel nos propone que compartamos el viaje con una pareja de Calcuta que le ha alquilado el servicio de llevarlos hasta allí con el coche del hotel. Una buena idea pues comenzar con 6 km de carretera, aunque sea cuesta abajo, no es demasiado atractivo. Además han resultado ser una pareja encantadora.

La excursión comienza desde una iglesia católica con un descenso por una escalera de cemento que te pone los pelos de punta pensando que deberás hacerlo de subida al final del día y cuando estés cansado. Son tan empinadas que en muchos tramos del piso cada escalón mide de 15 a 20 cm de ancho por otros tantos de alto. Que no te cabe ni el pie y debes bajar de lado. Para compensar las fatigas durante todo el recorrido nos hemos encontrado con una gran cantidad de mariposas: algunas azules que no se dejaban fotografiar, vaya, que no paraban ni un momento, y también grandes grupos de otras amarillas más pequeñas. Y unas arañas espectaculares con un cuerpo normal pero de poderosas patas y con magníficas telas esperando a sus presas.

De vez en cuando nos cruzábamos con gente que subía o bajaba, pues aquellas escaleras son el único medio de comunicación de varias aldeas con el pueblecito donde nos ha dejado el coche. Y nosotros andábamos jodidos pero pensaba en aquella pobre gente que su camino obligatorio era éste. Afortunadamente para ellos (y también para nosotros) esas escaleras de cemento, aunque mucho más feas, son más fáciles de transitar que las de piedra que debía haber antes y de las que quedan algunos tramos. En alguno de los trechos dice que se construyeron a partir de 2010. Además como gran adelanto hay algún trozo con barandilla, que no es por el peligro, que no lo hay, pero que ayuda mucho en la subida. Nos encontramos con una señora muy mayor, y con un un inglés muy bueno, con la boca completamente destrozadas por masticar betel. Es algo muy frecuente entre la gente mayor. Claro que si los fumadores se viesen los pulmones…

Hay un descenso de una hora por esas escaleras (pensando en el regreso te dan ganas de volverte) y llegas a un pueblecito donde tienes el puente de raíces más largo: 29 metros. Es realmente enorme. Lo que ocurre es que han hecho otro de cable de acero («steel wire rope bridge») que acorta el camino y el personal ya no lo utiliza. Atravesamos el puente nuevo y es realmente impresionante.
Nos encontramos a tres calcutanos con guía. Este es un joven delgado de uno de estos pueblos que debe pensar que el calcutano joven y gordo del grupo, y que va echando el hígado, lo va a pasar fatal. Y como tiene que andar esperando al gordo charla conmigo de vez en cuando.
Pasamos por un lugar con mariposas mil que parece que estás en una peli 3D. Me acuerdo entonces de una de los años 60, «Los chicos con las chicas» (¿os acordáis de cuánto gustaba Mike Kennedy a las chicas de aquella época?), donde también salían muchas mariposas, pero en plan cutre.
Pasas por otro puente de sirga metálica, luego por uno de raíces pero en uso y llegas al último pueblecito: «Nongriat». Una señora nos quiere vender canela que recogen del bosque pero por el problema del aroma en la mochila no se la compramos aunque Marisa les hace fotos a ella y a una niña llamada Banray. ¿Qué nombre católico es ese? Porque nos dice que en ese pueblo todo son católicos y que ella se llama Rita. No he sabido (ni lo he intentado) decirle en inglés que Santa Rita es la patrona de los imposibles. Tendré que buscar como se dice patrona e imposible porque lo de «patron of not possible» no me suena muy bien. Que acabaré pareciéndome a la Sra. Botella. Confío que el cura que atiende a esa feligresía se lo haya explicado en khasi.

Allí, en ese pueblecito está el famoso «double decker root bridge, una obra de ingeniería radicular y un poco megalomaníaca, que parece encargada por la Generalitat. Porque es un lugar en el que viven cuatro gatos (católicos, pero cuatro gatos) y parece que más allá ya no habita nadie, por lo menos en agrupaciones de casas. Pues bien, en vez de hacer un puente normal para cruzar el río, van y hacen un puente encima de otro, que eso quiere decir lo del «double decker»; como esos puentes modernos de dos pisos en los que por uno van los coches y por el otro el tren. Aquí sería para evitar congestiones, digo yo. O es que quizás hubo un cacique como el Sr. Fabra y decidió con el trabajo de sus cacicados (¿cómo se llamarán los que dependen de un cacique?) que dejaría su nombre para la posteridad. Espero que no dijera (como dicen que dijo el afortunado Sr. Fabra) aquello de «¿te gusta el puente del abuelito?» Al margen de estas disquisiciones es un lugar precioso: el puente una maravilla y el entorno paradisíaco. Además había un grupo de niños bañándose en una pequeña presa que había al lado. Parecía un relato de esos de los buenos y felices indígenas. Allí encontramos a la pareja calcutana con los que habíamos venido: nos habían sacado 20 minutos; no es mucho para las dos horas y media que nos había costado llegar hasta allí.
Y solo por aquel lugar ya merecía el esfuerzo toda la excursión a pesar de sus penalidades.

Etiquetas: Cherrapunjee, Puentes de raices
27/02/2014 a las 16:04
Confieso sin ningún pudor que he tenido que buscar la palabra cicádigos en el diccionario. En este momento, el editor de texto me la señala como incorrecta, luego no es sólo a mi a quien no le suena. Es lo que pasa cuando lees a personas cultas que saben cómo se llaman las cosas, no como yo que afirmo que había una salamanquesa en la habitación y me preguntaste que si era una mujer natural de Salamanca (a pesar de que los mesetarios sabían perfectamente a qué me estaba refiriendo y si pinchas en esto http://es.wikipedia.org/wiki/Tarentola_mauritanica también podrás ver a qué me refería yo).
Siga usted ilustrándonos con su ciencia y su humor, que nos gusta.
01/03/2014 a las 13:41
Querida Marisa: un pequeño despiste. He escrito «cicádidos» y no «cicádigos»y según el DRAE «Se dice de los insectos hemípteros del suborden de los Homópteros cuyos machos tienen en la base del abdomen un órgano especial, que produce un sonido estridente y monótono, como la cigarra».
De todas maneras, muchas gracias pues ya veo que me lees atentamente.
01/03/2014 a las 15:36
Marisa, sigo pensado en los «cicádidos» y los «cicádigos» y no logro dar un diagnóstico preciso. Quizás debería opinar un psicólogo pues podría ser una dislalia, una dislexia, una disortografía, una sustitución de origen fonológico o de origen visual, o lo más fácil que las teclas de la de y la ge están tan próximas…
01/03/2014 a las 21:25
Bueno, bueno, te has despachado a gusto, soltando esa retahíla de palabras rimbombantes, pero no dices ni pío sobre tu ataque a mi uso de la palabra salamanquesa (que el editor de texto también marca como errónea).
Con el fin ilustrarte te doy otro enlace que, tal vez por serte más cercano, te interese más. http://www.naturalezaaragonesa.com/2012/06/la-salamanquesa-comun-tarentola.html
Y que quede claro, que comente o no, siempre seré una ferviente admiradora de su gran sabiduría y dominio del lenguaje, así como de las fotos que hace su señora. Besos a los dos
03/03/2014 a las 18:49
que ojo tienes Marisa, solo para los mas avezados…