53. India 2012. Delhi. Día 3.

by

Jama Masjid

27 de octubre. Hoy empezamos el día dando un paseo por el mercado que hay en nuestro barrio que a pesar de la gran cantidad de occidentales que pululamos por allí sigue teniendo unas características plenamente indias, claro que ningún turista comprará un kilo de patatas o un pollo o una sartén.  Por todo ello tampoco los extranjeros le prestan apenas atención.

Así nos encontramos con el lugar donde los carritos de helado cargan la mercancía. Una estampa la de estos triciclos de lo más colorida.

Como otras veces me percato de que en este país los puestos callejeros van de un extremo a otro: o unos que tienen de todo lo que te puedas imaginar en un espacio muy pequeño, que son lo menos habitual,  hasta los especializados en un solo producto, que es lo general. Así descubrimos a un par de vendedores que muy serios y absorbidos por su labor están haciendo una especie de juliana de unas matas verdes pero hacen tal cantidad que no logro saber su destino. Algún puesto tiene solo plátanos, o ajos, que se pelan cuidadosamente, o papayas. Encontramos un vendedor de «chíngaras», en hindi «shingara» y en inglés «water chesnut».  No recuerdo si son buenas pues las probé en Asam hace unos años pero son muy fotogénicas.

Nuestro barrio se caracteriza también por permitir el que haya vacas sueltas por las calles que se alimentan de desechos o de lo que pueden robar en los puestos callejeros a pesar de la vigilancia de sus dueños. Estas vacas suelen estar bastante famélicas y sucias, pero allí aparece un gran carro con un buey enorme, con una prestancia increíble. Vaya contraste con sus  primas. Además estos carros se mueven despacio pero sin temor pues todos se apartan a su paso.

Hoy vamos a visitar el conocido como bazar de las especias, «Khari Baoli»,  visita habitual todos los años no solo por el lugar en sí,  sino también para comprar especias, té y frutos secos. (Recomendación de nuestra amiga Smriti). Hasta allí llegamos en metro y luego a través de Chandni Chowk, la principal avenida de Old Delhi. Esta calle y  las que desembocan en ella merecen una vista a pesar de que no se ven turistas occidentales más  que en Khari Baoli y aquí solo en los últimos años.   Quizás porque sea una calle comercial pero de cosas  que un occidental no comprará como zapatos, saris, vestidos infantiles (horribles), tiendas de menaje del hogar…Y por supuesto nada de eso que buscas que te recuerde a «La semana de la India en El Corte Inglés». Todo aderezado con una circulación colapsada y ruidosa y unas aceras llenas, llenas de gente.

Y volvemos a ver a los artesanos y «oficios» esperando que alguien los contrate. Y al personal que compra grano para echárselo a las palomas que llenan una plaza. Ese contraste entre los que no tienen trabajo y esperan con cara resignada y los que malgastan su dinero me cabrea bastante. Ya sé que serán unas pocas rupias y que los que lo hacen lo harán por ganarse el cielo pero me sigue cabreando. Además de lo que suponen las palomas para la suciedad de cualquier ciudad.

Y ese caos circulatorio de Chandni Chowk llega a su climax en Khari Baoli. Lo de allí si no lo ves no te lo puedes imaginar. La diferencia es que en la primera la gente te arrolla suavemente y en la segunda un mozo cargado como no has visto en tu vida lleva el gran bulto de un lado a otro y te arrolla  sin piedad. Además los ciclorickshaws que todavía funcionan en Old Delhi (aunque prohibidos en Chandni Chowk) hacen que estos  embotellamientos sean aún peores.

Unas pocas señoras vendiendo flores, normalmente pequeñas guirnaldas de crisantemos, ponen la nota colorida en todo este follón.

En las aceras algunos puestecitos de comida ofrecen unos productos de aspecto apetitoso pero que después de algunas experiencias personales no me atrevo a probar. Además Marisa se  enfadaría bastante si lo hiciese.  Así que por la paz conyugal me quedo «sin».

En nuestro afán consumista pasamos por la «calle  de la plata», pues aquí como en la Europa medieval algunas calles son «uniproducto»  y no digo que sea mejor o peor hacerlo así, pero si quieres comprar algo de plata, allí todas las tiendas solo venden eso, plata.

Queremos ir a comer a Karim, uno de nuestros restaurantes favoritos en este país  por lo que volviendo por Chandni Chowk pasamos por delante de unos de los grandes templos sij de Delhi   la Gurdwara Bangla Sahib, que aunque es muy interesante ya la hemos visitado en alguna otra ocasión. Su puerta de entrada es un constante ir y venir de fieles sij.

Llegamos a Karim y nuestro gozo en un pozo: es una importante fiesta musulmana y sus dueños que deben ser  buenos creyentes han cerrado. Alrededor del restaurante unos puestos venden un tipo de fideos dulces que deben ser típicos de estas fechas y que ya hemos visto en alguna otra ocasión.

Karim está enfrente de la Gran Mezquita y por tanto, es barrio musulmán y con un ambiente muy especial.

Buscamos una alternativa para comer y después regresamos al centro de la ciudad, que para nosotros es Connaught Place para seguir comprando. Además como es sábado el centro de la plaza está tomado por gran cantidad de gente que está paseando o simplemente tumbada por el césped. Así que mucho ambiente pero totalmente diferente del del entorno de la mezquita. La India diversa y diferente.

 

Ry Cooder.

Yo a este autor siempre lo relaciono con la música de “Paris Texas”. Pero tiene obras totalmente diferentes.

He oído una canción suya que tiene un comienzo que no parece muy prometedor: “Mi padre me dijo en su lecho de muerte…” Pero es muy graciosa pues lo que le dijo sobre la mujer es que “lo mismo que a ella la hace rica a ti te hace pobre”. Y además esa frase la repite como un estribillo. Vaya, que es el título de la canción: “The very thing that makes you rich (makes me poor)”. Tengo un amigo que creería que la hizo pensando en él. (No lee este blog).

Etiquetas:

Una respuesta to “53. India 2012. Delhi. Día 3.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Karim está en mi recuerdo pues fue el primer restaurante en el que comí en la India. También recuerdo que pedí arroz blanco diciendo aquello de que no pique por favor, y bueno, picaba mucho y ni cien chapatis pudieron quitarme el picor de la boca. Gracias por la recomendación, no solo del restaurante, sino del barrio en sí y por supuesto de la visita obligada a la Gran Mezquita.
    Para mí fué uno de los barrios más interesantes e impactantes.
    Ray Cooder junto a Alí Farka Touré hicieron un disco, al menos que yo conozca, muy muy bueno.

Los comentarios están cerrados.