
Khari Baoli
26 de octubre.
Hoy antes de las siete de la mañana ya nos han despertado unos cánticos tipo “Hare Krishna”. Y es que en este país les encanta lo de los cantos a los seguidores de cualquier religión. Aunque no te dejen dormir. Por algo parecido nos tuvimos que cambiar de hotel en esta ciudad en nuestro último viaje.
Un buen desayuno y a la calle. Hoy vamos a coger el metro para ir a Nehru Place y ha resultado ser uno de los espectáculos más brutales que he visto en mi vida. Sin exagerar.
El metro de Delhi es muy moderno y muy amplio pero por motivos de seguridad hay cacheo personal y control de equipajes de todos los pasajeros. Pero nada de “inspectores” tipo aeropuerto sino la policía directamente. Y en el pasillo subterráneo antes de llegar al control un parapeto hecho con sacos terreros y dentro un policía con un fusil ametrallador. Que espero que esté descargado porque si no es realmente preocupante. No quiero ni pensar que sucedería si hubiese un ataque terrorista.
Para hacerlo más eficaz los billetes tienen un precio diferente en función del recorrido y aunque anuncian unas tarjetas recargables la mayoría del personal saca los billetes –aquí fichas- cada vez en las taquillas. Esto se traduce en colas en las taquillas y en colas en el control de los equipajes. Siempre.
Eso es lo normal, pero hoy antes de llegar al andén la escalera de bajada, enorme, estaba totalmente bloqueada y es que el andén estaba totalmente lleno. Pero lleno que no cabía ni un alfiler. Allí en la escalera de bajada que tenía unos grandes vidrios que daban al andén hemos estado media hora. Llegaba un tren y los viajeros que esperaban en el andén intentaban entrar en tromba antes de que saliese nadie de un vagón donde tampoco cabía un alfiler. Los de dentro forzaban la salida y salían hasta que la fuerza de los del andén era superior e impedía salir a nadie más llenando otra vez el vagón a tope. He visto a gente grande y fuerte estar fuera de la puerta ya en el andén y ser arrollados e introducidos de nuevo en el interior. O salir chicas llorando con un ataque de de nervios. Y además delante de cada puerta se colocan dos empleados que fuerzan el cierre porque si no no se podría cerrar. Media hora de un espectáculo de falta de sentido común hasta que ha llegado un convoy totalmente vacío y ha solucionado momentáneamente el problema. Como seguía bastante lleno habíamos pensado esperar al siguiente pero un señor nos ha aconsejado que lo tomásemos: “es la mejor opción”. Nos ha explicado que eso ocurre porque esa es la hora punta de la gente que va a trabajar a las oficinas, claro que van de 9 a 10 de la mañana. O sea que ese vandalismo estaba producido no por analfabetos campesinos sin modales sino por ilustrados administrativos y jefes de negociado.
Una nota moderna: en aquella barahúnda el personal seguía con su teléfono celular en la mano.
Así que si quieres presenciar un espectáculo impresionante e incluso participar en él puedes intentar tomar el metro en Delhi de 9 a 10 de la mañana en la estación Rajiv Chowk o Central Secretariat, no recuerdo exactamente donde fue.
Si eres chica tienes opción de subir en el vagón dedicado solo a vosotras, que parecía que iba menos lleno.
Por otro lado en las estaciones “normales” ya se empiezan a hacer colas en los lugares marcados para acceder a los vagones y la gente los respeta más o menos. La megafonía del vagón y la información en el panel electrónico son francamente buenas y menos mal porque apenas hay un letrero que te diga el nombre de la estación.
En el letrero luminoso del vagón te van dando continuamente consejos y en los que hacen más hincapié es en el tema de la seguridad. Y es que lo de las bombas los tiene muy preocupados. Así dicen que si ves un juguete, unas bolsas, un transistor, un termo (esto del termo es curioso) que no lo toques y que avises al personal adecuado, que espero que no sea el policía que estaba detrás de los sacos terreros.
Y así llegamos a Nehru Place lugar famoso por las tiendas de hardware de ordenador pero que ahora se dedican sobre todos a las tabletas, teléfonos inteligentes y software pirata. Un lugar muy curioso.
Comida con nuestra amiga Smriti en una zona de Delhi que nada tiene que ver con lo que vemos habitualmente los turistas occidentales. No digo que sea como el ensanche de Barcelona, pero no tiene el exotismo a los que no tiene acostumbrados la India.

Y luego a comprar, que es a lo que hemos venido a esta ciudad. Si tengo tiempo creo que escribiré una ”guía de compras”, como las que escribía el protagonista de “El turista accidental”. Porque siempre acostumbramos a ir a los mismo sitios a comprar las mismas cosas y ya le hemos cogido el tranquillo. Suelo avisar de los peligros de los ganchos pero no digo la parte positiva de los maravillosos sitios donde puedes conseguir preciosos objetos de la India. Que los hay.
Etiquetas: Delhi
04/04/2013 a las 13:39
Una infraestructura nueva como la del metro de Dellhi, debería ser sinónimo de progreso y modernidad, sin embargo por lo que cuentas es un paso atrás en el tiempo. Este comportamiento, que además se da en gente acomodada, estará relacionado de alguna manera con el comportamiento de los violadores de este pais. Supongo que es pura falta de respeto por el prójimo, rudeza y primitivismo, seguramente mucho más presente en los hombres que en las mujeres.
08/04/2013 a las 19:24
Joséluis, creo que el metro en cuanto tal medio de transporte es una gran mejora en la vida de los delhiítas y más cuando lo vayan ampliando pues ya sabes lo caótica que es la circulación en esa ciudad pero creo que el problema es que está mal diseñado para el número de viajeros que deben cogerlo. hay una cosa que se llama «teoría de las colas» y obviamente, a pesar de estar en la cabeza del software mundial, no la han aplicado aquí o por su coste han decidido que era mejor esperar a que mueran unas cuantas decenas de pasajeros antes de resolverlo.
Un abrazo