
Surtidor de queroseno.
23 octubre.
Hoy nada más salir del hotel ya hay uno que quiere llevarnos a “The Mother’s House”. ¿Por qué les parece que a todos los occidentales que andamos por allí nos interesa esa visita? Es que ya nos lo habrán dicho unas 40 veces.
Son las nueve de la mañana y Calcuta parece otra ciudad. Todos los puestos callejeros empiezan con la tarea de desembalaje y limpieza de la mercancía antes de colocarla en las paredes, cuerdas y palos que les sirven de tienda.
En la búsqueda de “pandals” callejeros nos acercamos al “New Market”, curioso nombre que dan ahora a la zona alrededor del “Sir Stuart Hogg Market”, que es un edificio de 1874.
Aunque por temprano (éste es de los mercados que se abre desde por la mañana a la noche) o por fiesta algunos de los puestos callejeros aún están cerrados, pero otros, especialmente los de alimentación están abiertos. De las más activas es la zona dedicada a los pollos. Y aquí no se emplea en un sentido genérico más amplio, pues no hay ni patos, ni pavos, ni codornices…solo pollos. Se puede ver como los matan, los despluman, los limpian,…Pero lo hacen tal manera que Marisa me dice que no va a comer más pollo. Así el degüello (imagino que ya lo sabrías pero los pollos se sacrifican degollándolos) se hace directamente al lado mismo del sumidero de una alcantarilla.

Encontramos el primer pandal. Delante del altar un brahmán con una familia y siempre lo mismo: el ritual y su guardián Y los creyentes que pagan; poco, pero pagan.
Vemos un puesto del negocio petrolífero. La gente va allí con una botella de Cocacola y compra medio litro de queroseno para cocinar.

Un cocinero le pide a Marisa que le haga una foto. Me sorprende pues es mayor y musulmán, Mohamed. Y como siempre cuando hay negocios de carne suele haber una mezquita en su proximidad.

Veo a un hindú (no sé si será un brahmán) que vende humo en su sentido más literal: lleva tres tazones metálicos y de uno de ellos sale humo, imagino que con poderes milagrosos, y los va pasando por el personal. Me parece que no tiene mucho éxito porque aunque la gente cree en lo del humo, se lo hacen ellos mismos. Así he visto a un comerciante que después de bajar la persiana metálica y colocar los candados de rigor, cogía un trozo de papel de periódico, lo encendía y rezando lo pasaba por toda la puerta.
La guía dice que si quieres evitar a los ganchos del New Market vayas muy temprano, pero están a todas las horas y son muy pesados. El primero que se me acerca hoy me dice:”Mira, ese es el ‘New Market’”. Y yo le contesto sorprendido: “Ah, yo pensaba que era una iglesia”. El tío se queda parado unos segundos y me contesta rápido: “Un buen trabajo”. Y yo me pregunto que como sabrá que soy jubilado, el mejor trabajo que he tenido nunca. Como ve mi cara de asombro, insiste y vuelve otra vez: “A good job!”. A la cuarta comprendo que me quiere decir “good joke”. Me siento muy halagado pero no entro al trapo.
Ayer cuando hacíamos el recorrido con el West Bengal Tourism vimos un tranvía con mejor aspecto que los habituales, lo cual no es mucho decir pues Calcuta tiene los tranvías más cochambrosos que he visto en mi vida. Me dijo el guía que era un “Tourist tram”, así que vamos a cogerlo. Preguntando, preguntando, llegamos hasta la sala de control de la CTC (Calcutta –no le han cambiado el nombre todavía- Tramways Company Limited). Un señor muy amable nos dice que todo está completo pero que volvamos a las 2 de la tarde, hora en que comienza el viaje, para ver si entonces se han producido vacantes.
Hasta que llega la hora nos vamos a la búsqueda del palacio de la Rami Rashmoni que ayer apenas pudimos ver. En el camino una tienda anuncia en un gran cartel: “Rubber Good’s for Family Planning”. Visto así hasta al papa le parecería bien.

Pregunto a un guardia de los que van de blanco y que imagino que será de los de tráfico pues no lleva ni porra ni pistola (ni parece que esté haciendo nada). Y es como si se le hubiese aparecido un ángel: habla con su compañero, nos dice que le sigamos y nos lleva al puesto de mando de su grupo. Nos presenta a su jefe, un joven y apuesto teniente quien nos dice que sí, que ese palacio que buscamos está cerca y yo me imagino que para el agente es más divertido estar con nosotros que estar aburrido en un cruce de calles y así le dice algo al teniente como pidiéndole permiso para acompañarnos. Lo más gracioso es que yo sí sabía qué edificio era el palacio pues habíamos estado ayer pero él, a pesar de que trabajaba en aquella zona no lo conocía y ha tenido que ir preguntándolo continuamente. De esta manera hemos llegado a un patio de esa casa que no era el que yo buscaba pero ha encontrado a otro personaje que le ha dicho que nos hacía de guía. Ha sido un rato de lo más divertido: el policía que hablaba menos inglés que uno de la educación bilingüe de la Esperanza, pero que no paraba de hablarnos, yo imagino que en bengalí, y el guía, un tío mayor, que parecía de más de 90 años, aunque quizás no tuviese ni 60, que hablaba un poquito más de inglés, pero poco, llevándonos por el interior de aquella casa e intentando que viésemos lo que no se podía ver pues ese palacio está transformado ahora en una especie de corrala con mucha gente por todos los lados y que nos miraban extrañados por nuestra invasión.

El guía nos conduce ante un gran cuadro de Rani Rashmoni que dice que nació el 24 de septiembre de 1793, se casó con Raj Chandra Das el 4 de abril de 1804, y murió el 19 de febrero de 1861.
Desde allí nos vamos los cuatro al patio principal del palacio, el que vimos ayer. Y después todavía nos lleva el policía a ver otro patio de otra casa cercana. Dice que le dé una propina al que nos ha hecho de guía pero este me la rechaza elegantemente. Entonces el policía decide que la compensación sea que nos bebamos cada uno un coco, pagando yo por supuesto.
Para acabar este loco recorrido nos lleva de nuevo delante de su teniente al que le vuelvo a dar las gracias. El policía se despide diciéndome algo así como que si me ocurre algo ya sé donde está y…Ha sido una experiencia curiosa.
NB
La CTC tiene una página web con un comienzo muy bonito, por lo menos comparado con la conservación de los tranvías de esta ciudad. Lo gracioso es que una vez finalizada la presentación aparece un botón de “Enter” y si haces clic en él te aparece el famoso “404 Not Found”.
Todo lo anterior es con la versión “flash”; si entras en la versión html sí hay información sobre rutas y demás.
PD.
Veo en el dintel de una puerta esta frase: “Live and let live”. Deberían tener franquicias por todo el mundo y especialmente en España.
Etiquetas: Calcuta, New Market