42. India 2012. Calcuta. Contrastes calcutanos.

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¡Buenos días!

  21 de octubre. Domingo.

Hoy ha sido un día de contrastes.  Por un pastel de manzana y un “fudge brownie” hemos pagado un 60% más que por toda la comida, claro que el “fudge” estaba de muerte, quiera decir lo que quiera decir “fudge”.

Más tarde en la cafetería en la que no pudimos tomar nada cuando llegamos a Calcuta, como hoy llegamos dentro del horario pudimos tomar un té. Me sorprenden los precios: unas 10 veces  más que en un sitio normal; claro que aquí el ambiente es elegante y donde dice la guía que el té frió te lo sirven como una “tequila sunrise”. No lo tomé y no tengo ni idea de qué quieren decir. Para compensar dice que la comida es menos de fiar.  En una mesa al lado de la nuestra hay tres españoles hablando como si nadie les entendiese;  estuve a punto de decírselo pues aunque no hablaban de cosas inconfesables sí que eran muy personales tipo “realización” y “metas de la vida”. Además lo hacían sin parar y con pasión.  Ella tenía unos 40 y ellos unos 50 y muchos. Si no hubiese sido porque eran gays  habría pensado que lo hacían para impresionar a la “jovencita”.

En este sitio algunas cosas están marcadas  con una “H”. Imagino que será “hot”, pero mucho más “hot” de lo normal para remarcarlo así. Claro que como he estudiado bachillerato de ciencias  sé que los líquidos llegan  a una determinada temperatura (punto de ebullición)  y ya no se calientan más y un té con esa hache no te lo pueden servir a 2000ºC por ejemplo.  Así que se lo pregunto al camarero y me contesta muy enigmático: “Heritage”.  O sea “herencia”. Le echo una ojeada a la carta y encuentro la explicación: son productos que se servían en este mismo establecimiento entre los años 20 y 60 del siglo pasado.  Pero es lo que tiene el inglés que dicho en ese idioma todo parece más y mejor.  Y a nosotros no se nos ocurre nada igual  porque mi madre podría decir: ”Hoy, que es jueves, para comer ‘paella heritage’”, pues la hace igual desde hace 70 años. Y por cierto muy buena.

Después de los españoles  gritones y  “alcanzadores de metas de realización personal”  se sientan a nuestro lado un trío de franceses con tres niños.  Ella es una bella oriental y le pide al camarero un “small pot of tea”, algo que es habitual en este tipo de establecimientos en la India y más en Bengala  donde esto se relaciona sobre todo con el té de Darjeeling.  El camarero  le dice que no, que tenía que ser “a cup of tea”.  Entonces ella le dice que de acuerdo pero que le sirva también una tetera con agua caliente, imagino que para hacerse el té a su gusto y más diluido.  Que no, que solo servían “a cup of tea”.  Viendo lo difícil que era conseguir algo habitual y tan sencillo me acordé de una amiga que siempre pide “té desteinado”. Aquí se hubiesen vuelto locos.

A todo esto cuando pides una taza de té aquí lo que te sirven es un “small pot of tea” de dos tazas y media de té.  Ese camarero también debía llevar una “H”.

Después para cenar decidimos probar una especialidad local: el “kati roll”. Es la “fast food” de los calcutanos. Te encuentras en  muchos lugares un “kati roll corner” donde los hacen y sirven. Nosotros elegimos uno muy concurrido para nuestro bautismo “katirrollero”.

Preparan una especie de chapati que rellenan con una mezcla donde hay entre otras cosas cebolla  y lo que tú pidas como pollo, o queso. Luego le echan salsas, tú dices “que no sea picante, por favor” y parece que entonces no te echan lo mismo que a los demás. Lo enrollan y lo envuelven en  un papel para que te lo comas sin mancharte. Y entonces descubres que a pesar de que has quedado como un pusilánime delante de toda la gente que te rodeaba y especialmente del cocinero con aquel “please, please,  no chili, no hot spicy, please”,  aquello pica como no te puedes imaginar. Pero está muy bueno.  Como Marisa  no ha podido comer su “kati roll” nos vamos un Mc Donalds que está al lado y donde un letrero advierte que allí “no pork, no beef”. Pues Marisa me asegura que su hamburguesa vegetal también picaba.

Y con el aparato digestivo como una caldera del infierno nos vamos a dormir.

PD
Por si te has quedado con la duda,  el punto de ebullición se calcula con la fórmula de Clausius-Clapeyron y lo siento porque quería escribirla aquí  pero este editor de textos parece que no admite esa escritura. Te dejo el enlace.    Por si te lanzas a buscar por tu cuenta te advierto que «Clausius-Clapeyron» no era el nombre de una persona como Ruiz-Mateos, que eran dos físicos, que mira que es difícil, pero el apellido  de los dos empezaba por «Cl».

NB
Las fotos de esta crónica, que son de Marisa,  no corresponden exactamente al relato, intentan ser solamente descripciones de diferentes tipos de alimentos.

Una respuesta to “42. India 2012. Calcuta. Contrastes calcutanos.”

  1. jose luis Says:

    La foto del desayuno mínimo es preciosa, y aunque sea mínimo en cantidad, es máximo en color, brillo, forma y seducción.
    Tendrían que haberlo servido con cubiertos de plata.

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