
Rezos
15 de octubre.
(Escrito a la luz de una vela en el restaurante del hotel de Pelling).
En este hotel de Tashiding sí que tenemos espejo en la habitación, uno pequeñito, pero no tenemos cuarto de baño. Lo malo es que en el lavabo compartido (casi compartido por todo el pueblo, pues está en la pared exterior del hotel que da a una calle) no hay espejo. Parece que había pero solo queda la marca en la pared. Así que otro día más sin afeitarme. A este paso acabaré pareciéndome a Rajoy.
Madrugamos y aunque intentamos desayunar en el pueblo nos dicen que como es tan temprano tenemos que esperar un buen rato así que cambiamos el desayuno por un paquete de galletas.
Hoy el plan es visitar pronto el monasterio de Tashiding y regresar al pueblo para intentar coger un transporte pues nadie nos asegura hasta qué hora los hay para salir de aquí hacia Legship, la ciudad cercana más importante, y desde allí a Pelling. Hay quien nos ha dicho que solo hay “shared jeep” hasta las 8 de la mañana, otro que sale a las 10 y media y el dueño del hotel que sobre las 2 de la tarde. Esta es una de las particularidades de estos pueblos: nadie sabe a ciencia cierta cuando hay transporte hacia otro lugar. Ni siquiera la policía y eso que aquí hay un cruce de carreteras y aunque el pueblo es pequeño es el centro de una serie de pueblecitos que están por los valles cercanos.
Monasterio de Tashiding. Este monasterio es uno de los más bonitos de Sikim y con un emplazamiento estupendo. En la subida te encuentras con unos molinos de oración muy graciosos con unas palas para ser movidos por el viento. Así no se pierde ni un julio de energía.

Cuando llegamos los monjes acuden a un rezo y un par de fieles llenan una barqueta de madera con una cantidad enorme de ofrendas y los colocan delante del altar mayor. Se parece a lo que vimos en el de Enchey de Gangtok pero aquí no tenemos a nadie a quien preguntar. Aparece un grupo de monjes tibetanos, 4 ó 5, y una monja. Me sorprende pero luego me enteré que eso no es extraño en este budismo. Uno de ellos nos saluda efusivamente a Marisa y a mí. Nada que ver con el rechazo al contacto femenino del budismo tailandés, por ejemplo. Este grupo eran como turistas, no pertenecían a este monasterio.

Luego aparece otro grupo de jóvenes monjes alegres que van con sus paisanos. Charlo con uno que me dice que es de Bután y que son un grupo de Rumtek y que vienen de Ralang. O sea que aquello de “The Grand Empowerment of The Treasury of Kagyu Tantra” se ha debido de acabar y ahora andan haciendo turismo de regreso a casa.
Este monasterio tienes unos chórtenes (ni idea de cómo se forma el plural) preciosos e incluso uno de ellos, el Thongwa Rangdol, tiene la virtud de limpiarte los pecados “solo con contemplarlo”. Luego me entero que no solo hay que mirarlo sino también rodearlo. (Por si vienes aquí y te quedas a mitad de limpieza). Todas las religiones tienen sus trucos para que te sientas mejor. Eso está bien para no tener a la parroquia permanente jodida.
Por la zona de los chórtenes hay una piedra normal donde el personal ha colocado flores en las rendijas. Ha quedado muy fotogénico y Marisa aprovecha la circunstancia. Entonces llega el alegre tropel de monjes de Rumtek y se explican unos a otros algo sobre un agujero de esa roca. Entonces uno se pone el dedo índice y el corazón juntos en la frente como si fuese un unicornio y con los ojos cerrados se dirige hacia ese agujero. Como no acierta hay grandes risas y así hacen cola para probar todos. Y algunos son francamente torpes. Me explican que si aciertas te da buena suerte y que pruebe yo. Les contesto que ya tengo buena suerte, pero cuando se van lo hago yo también. Pues acerté, así que más buena suerte todavía.

Se hacen una foto de grupo y nos piden que posemos con ellos.

Hay una gran campana que no recuerdo haber visto antes y que los monjes tocan. También nosotros. Imagino, y espero, que también dará buena suerte. Esta campana está toda cubierta de escritura tibetana pero un pequeño trozo dice en inglés que fue dedicado en 2008 por Tarthan Tulku Kun Dga’Dge Legs Ye Shes Rda Rje. No sé si es todo un mismo nombre pero si lo era es como para matar a sus padres. Ese Thartan…Rje de niño sería el hazmerreir del colegio y total al final acabalarían llamándolo Tar. Y en mi puebloseguroque «tartana». Y no te digo nada al escribir los cientos de impresos y formularios que se rellenan en la India. Este personaje es el “founder of the Bodi Gaya Nyangma Monlam Cheumo”. Casi nada.
A este templo le afectó el terremoto del 2011 y se ven algunos desperfectos, reparaciones en marcha y alguna grieta en el suelo. Felizmente los chortenes están en pie.
Hay un pequeño templo, como un capillita, bastante oscuro, con una docena de molinos de oración grandes. Dentro hay dos abuelas rezando con el típico molinillo de mano. Una de ellas sentada al lado de una ventana recibe una luz natural que parece un cuadro de Vermeer en oscuro y tibetano.

Regresamos al pueblo y llegamos al cruce por donde pasan todos los coches y empezamos nuestra espera para encontrar alguno que nos lleve en dirección a Pelling, nuestro próximo destino.
PD Busco en la web “Tarthan Tulku Kun Dga’Dge Legs Ye Shes Rda Rje”. Sin éxito. Pero si solo busco “Tarthan Tulku” encuentro 141.000 resultados, aunque ese número tan redondo me produce inquietud. ¿Será alguna cifra mágica para él o sus seguidores? ¿Cómo lo consiguen? Quizás tenga un centenar de becarios creando y borrando entradas en la web y así tener siempre múltiplos de mil. Pienso seguirlo a partir de ahora para comprobarlo.
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