
India Sikkim Ravangla
Historia de internet.
En Ravangla solo hay un sitio donde hay internet, tienen dos pantallas CRT y no hay nadie excepto el dueño que está charlando con un amigo. Pregunto el precio y me dicen que 40 rupias; debe ver mi cara de estupor, pues he pagado 20 en Calcuta y 30 en Darjeeling, y me pregunta si es caro para mí, lo que me parece una mala práctica comercial por su parte. Le contesto que no se trata de si es caro o no para mí, pero que en el resto de Sikim es más barato y en Calcuta la mitad. Y va el tontolaba y me dice que pone ese precio porque allí es el único establecimiento que hay, que hay que ser corto para dar esa explicación. Y encima jactancioso. Pues allí nos hemos medio enganchado y lamenté no tener un vocabulario más extenso de insultos pero le he dicho finalmente que era un robo. Me marcho y antes de salir a la calle me viene a la mente la palabra “ladrón” así que vuelvo y le digo que es eso, un ladrón.

Total que me he quedado dos días sin internet, a no ser que mañana vuelva y le pida perdón o le rompa las piernas. O por lo menos el TCPIP.
Etiquetas: Ravangla
15/02/2013 a las 09:14
Insisto, y con esas intenciones ¿te extraña que la policía de la India tenga reservas contra ti? Creo que es que son buenos observadores y perciben tu reprimido deseo de violencia y, claro, les da miedo que explote allí. 😉
15/02/2013 a las 19:38
Querida Marisa, por si no lo he dejado claro: el dueño del garito era un cabrón y un mal vendedor. ¡Y claro que me reprimí!
Un beso
16/02/2013 a las 09:48
Como el agua, Al, pero yo no podía dejar pasar la ocasión de meterme contigo.