13. La India 2012. De Kurseong a Darjeeling.

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El Darjeeling Himalayan Railway.

3 de octubre.
DHR. El “Darjeeling Himalayan Railway”,  también conocido como el “toy tren”,  es un tren de vía estrecha que fue inaugurado en 1881, o sea hace 131 años, y es uno de los viajes más interesantes que puedes hacer en la India sobre todo si te gusta el ferrocarril  y no tienes prisa. Bueno, para viajar por la India, sea en el medio que sea, no hay que tener prisa.

Funciona, o funcionaba, entre NJP y Darjeeling, pero creo que fue en 2010 cuando hubo un deslizamiento de tierras que cortó la vía y ahora solo funciona entre Kurseong y Darjeeling. En este enlace hay unas fotografías muy descriptivas de como quedó la vía.
Hay servicios con tracción diesel y otros con carbón y vapor. Yo hice el viaje completo, desde NJP, en 2007 con locomotora diesel.

Así que allí estábamos con nuestro extraño, y barato,  billete   dispuestos a hacerlo pero con una locomotora de vapor y alimentada por  carbón.  Y era realmente de juguete porque solo llevaba, además de la locomotora (que también incluía las funciones del ténder), un vagoncito de segunda clase lleno de escolares que regresaban por la tarde a sus casas y uno de primera donde íban dos parejas de bengalíes muy entusiasmados por el viaje, un revisor, un jefe de tren, un mozo de tren y nosotros.  E igual que por la mañana nos hemos perdido   gran parte del paisaje por culpa de la niebla.

Las vías van por un lado de la carretera pero la cruzan continuamente y la locomotora resopla, resopla y a veces parece que se va a parar;  claro que en esta dirección subimos de los 1460 m de Kurseong a los 2100 de Darjeeling.  He leído que entre NJP y Darjeeling hay más de 100 cruces de carretera. Por supuesto son pasos sin ningún control, pero vamos tan despacio que los coches ven cruzar el tren y paran o aceleran un poco y nos adelantan. A veces paran,  salen a la carretera y nos fotografían. Da tiempo para todo.

Pasamos por delante de la plantación de té “Margaret´s Hope”  sobre cuya triste historia escribí en mi último viaje a Darjeeling. Me hubiese encantado visitarla.  Es bueno dejar cosas sin hacer para los próximos viajes; no comerse todos los pasteles de golpe. Claro que tanto romanticismo puede que me deparase una decepción como la de esta mañana.  Tampoco sé si es una de las plantaciones visitables.

Atravesamos pueblecitos por en medio de las calles y al pasar la gente se cubre la cabeza con la mano. Cuando empieza a anochecer descubro el motivo: el tren echa tanta carbonilla que la que sale lo hace todavía encendida: además de quemar al personal parecen luciérnagas en el bosque.  Si fuese España estaría todo calcinado.

El largo recorrido solo tiene tres paradas con estación: Tung, Sonada y Ghum  o Ghoom. Además para una vez para coger agua y otra para limpiar la carbonilla. Mi padre me explicaba que en los años 40 había gente tan pobre que iban a la estación del ferrocarril a recoger la carbonilla que limpiaban de las máquinas, pues aún podía reutilizarse en sus casas. ¡Qué tiempos tan miserables que ahora parece que vuelven para algunos!

Así hice un viaje de vuelta a mi infancia en muchos aspectos: el  olor de las máquinas de tren, la carbonilla que se te metía en los ojos y que te ponía perdida la ropa, el cargar agua a mitad de camino, la lentitud de la marcha….

Cuando faltan 3 ó 4 km para llegar al final se para y estamos bastante tiempo así, imagino que intentando solucionar la avería pues en esta línea no hay problemas de tráfico. Ahora se pone el sol a las 5 y media, así que a las 6 y pico es totalmente de noche. Y esto no es  Europa, que si el tren nos deja tirados no sé como hubiésemos hecho para llegar hasta Darjeeling. Pero al final  arrancó   y en 4 horas en lugar de las 3 previstas llegamos a nuestro destino.

¿Recomendaría el viaje? Pues sí, pero si no eres un romántico de la tracción a vapor te diría que lo hicieses con la máquina diesel, si consigues saber que van a prestar el servicio de esa manera pues cuando viajamos nosotros por mucho que lo preguntamos no lo sabían.

Cargamos con el equipaje, que en Darjeeling, llegues con el tren o con un “shared jeep”, quiere decir que te espera una larga cuesta arriba. Mucha menos gente que en mis anteriores visitas; Marisa se queda con las mochilas en una céntrica plaza tras la contundente frase de “En la estación no me quedo sola. Ni hablar”; busco un hotel al que echamos el ojo la otra vez pero está completo así que vuelvo al de siempre y aquí no es que no tengan sitio es que estamos solos. El precio estupendo, tanto que aunque intento regatear  no me lo bajan. Y de esta manera con el cuerpo cansado nos metemos en una enorme cama con mantas y un edredón. ¿Quién se acuerda del aire acondicionado de Calcuta?

NB  Por si lo has olvidado: de Kurseong a Darjeeling hay 32 kilómetros. Tiempo del recorrido en tren hoy: 4 horas.

PD “Margaret’s Hope”.
Esta triste historia la conté en el anterior viaje a Darjeeling en un post sobre el té.
El propietario de la plantación tenía una hija llamada Margaret que estaba enamorada de la belleza del lugar. Se fue a Inglaterra en barco y prometió que volvería pero desgraciadamente murió de una enfermedad tropical en el viaje y nunca regresó. Su padre bautizó a la plantación con el nombre de “Margaret’s Hope”.

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2 comentarios to “13. La India 2012. De Kurseong a Darjeeling.”

  1. Otramarisa Says:

    Tus recuerdos sobre los trenes de vapor han despertado los míos así como el comentario de la carbonilla. Como ya he contado alguna vez, hasta los diez años me llevaban en verano a un apeadero de trenes que hay antes de Ávila, a Guimorcondo. Esa línea estaba electrificada, pero cuando yo era pequeña, todavía pasaban dos máquinas de vapor. Una era llamada “La Lorenza” y la otra no me acuerdo. El carbón con que encendíamos el fogón en casa no era de muy buena calidad, pero la chica que estaba en casa interna de vez en cuando aparecía con esas almendras que utilizaban en los trenes a vapor. Cuando mi madre le preguntó que de dónde las sacaba, le contestó que cuando venía la Lorenza, se subía a un alto del terraplén y le tiraba besos al maquinista y éste, en agradecimiento, le tiraba carbón.

  2. Al de la India Says:

    Marisa, lo de los besos al maquinista y la recompensa es una historia preciosa. Deberías habérmela contado antes y la hubiese incluido en un post.
    Un beso (sin carbón de compensación).

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