7. De Doğubayazit a Van.

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24de marzo del 2011

El hotel de Doğubayazit ha sido el peor hasta ahora y quizás lo sea de todo el viaje, pero han sido la gente más simpática y amable que nos hemos encontrado. No puedo decir lo mismo del resto de la ciudad y sobre todo del tiempo. La previsión decía ayer  que hoy luciría el sol: nublado. Pero lo peor es que desde esta ciudad hay unas vistas preciosas del monte Ararat  y no se veía absolutamente nada. Así que Marisa se va a quedar sin verlo.
Este hotel ha sido el único sin desayuno así que nos hemos ido a una pastelería  que descubrimos ayer y hemos cambiado a un desayuno de infusión y dulce: otra vez gente muy amable.
El palacio del Pachá Isaac, Ishak Paşa Sarayi, está a 6 km y nos han dicho que hay un minibús que va hasta allí cada hora. Y a pesar de que nos lo han asegurado en diferentes sitios al final se ha transformado en un “debería haber”, porque estamos “fuera de temporada”. Así que la única opción es coger un taxi y más esta mañana que ha empezado a nevar. Un espontáneo (eso creía yo) que estaba donde debían salir los autobuses nos ha confirmado que no había pero para eso ha debido llamar por teléfono a uno que hablaba inglés. Ha acudido  esta nueva persona y nos ha explicado que el “espontáneo” era un taxista y que nos cobraba 50 liras por el viaje. Yo había pagado 10 en mi viaje anterior y él mismo me ha dicho que ahora cobraban 20 así que no hemos cerrado el trato con el taxista y buscamos otro. De entrada no me ha gustado su forma de reaccionar: el típico amargado que parece cabreado con el mundo. Pero no he hecho caso de mi primera impresión (¿prejuicio ante taxista?)  y he llegado a un acuerdo: 22 liras y estaría una hora de espera.  Y como no hablaba una palabra de inglés he escrito en un papel las dos cantidades: 22 liras y 1 hora.
Subimos hacia el palacio y la primera impresión de su situación ya es impresionante.Palacio del Pachá Isaac Es el castillo-palacio que tú te imaginabas en tus sueños infantiles. Por lo menos lo que soñábamos de niños con oriente. La guía lo define como “el epítome del castillo de ‘Las Mil y Una Noches’”. Y cuando llegas a la entrada principal tu admiración no disminuye. Porque hay algunos monumentos –como algunas señoras- que de lejos te dejan impresionado  pero que al verlos de cerca y tratarlos sufres una decepción. Pero no este palacio. Y como en mi primera visita hoy no hay nadie excepto unos operarios de la limpieza municipal. La diferencia con aquella ocasión  es que todo el interior del palacio que antes estaba sin techo hoy está con una cubierta de vidrio lo que hace que haya perdido parte de su encanto pero impide su deterioro  y que la nieve que lo cubría se helase. Aquella vez las habitaciones eran pistas de hielo y tenía que ir pegado a las paredes.  Ahora está limpio y seco pero el frío sigue siendo considerable. Y es que está situado casi a 2000 metros de altitud.
La vista es una maravilla aunque hoy la climatología haga que desde sus ventanas no nos permitan ver lo bonito del paisaje.
Antes de entrar el taxista me ha dicho  de malos modos que tenemos que estar allí en 50 minutos.Puerta principal del palacio del Pachá Isaac Le he recordado lo de la hora y ya tenemos un pequeño rifirrafe.
Regresamos y cuando llegamos a la parada de taxis me dice que 25 liras. Le doy 22 y le enseño el papel en el que lo había  escrito. Va el  tío y me los devuelve. Para otra vez tengo que aprender y castigar la soberbia quedándome la pasta. Pero se lo he dado otra vez y sin parar de quejarse se ha dirigido a un señor a explicarle lo malo que era yo. Tan molesto me tenía que al final le he dicho que fuéramos a la policía. Se ha metido en el taxi y se ha largado. Es una tontería pero te deja mal cuerpo.
Volvemos al hotel y en la espera hasta la hora del autobús aprovecho para charlar con el recepcionista. Le pregunto la diferencia entre “lavabo” y “tuvalet”. Resulta que es lo mismo y se queda sorprendido que la palabra turca “lavabo” se diga así también en español. De ahí deduce que “turcos y españoles como hermanos”. A éste  no han debido comerle el coco ningún apóstol de Sabino Arana.
Nos vamos al autobús para Van y salimos a las 11:30 en el de las 12:00.  Así que un consejo sencillo: cuando compres  el billete anticipadamente y te digan que vayas media hora antes hazles caso porque si no es posible que te quedes en tierra.
La carretera tiene 4 vías, dos en cada dirección, con una gran mediana que hace de quinta vía.  Como las de los extremos están en muy mal estado los conductores van por las calzadas centrales y nuestro autobús por la mediana y algunas veces por la calzada exterior  de la otra dirección. (Con gran preocupación por mi parte). Como para ir conduciendo tú, como me recomendó Nuri. En mi primer viaje a este país alquilé un coche en Estambul y lo dejé después de tres semanas en Ankara. Pero era más joven.
Todo el paisaje es una enorme capa de nieve hasta donde llega la vista y además nieva con  frecuencia durante casi todo el viaje. Pasamos por un puerto a 2644 metros pero no hay sustos como ayer pues la carretera está siempre limpia y aunque vamos cerca de grandes montañas en la frontera con Irán la visibilidad es nula.
Llegamos a Van y un par de jóvenes a los que preguntamos nos dicen que se puede ir andando desde donde nos ha dejado el autobús hasta el hotel y así lo hacemos aunque la nevada arrecia. De todas maneras es mejor la nieve que la lluvia.
Acertamos con el primer hotel: hay plazas y además tiene una buena relación calidad-precio.
Una vez aposentados voy a la cercana oficina de turismo donde la otra vez encontré a un empleado de ese organismo que me proporcionó la mejor información de todo el viaje. Pues no solo sigue allí si no que al verme me reconoce. La verdad es que en aquella ocasión fui un poco pesado con él, de ahí que se acuerde de mí.
Le paso la lista de preguntas que le tenía preparadas y su consejo sobre si ir a un par de sitios que la guía recomienda pero de los que no dice nada sobre sus posibilidades de alojamiento y además uno está al lado de la frontera con Irak y parece que hasta ahora no estaba muy fácil. Me recomienda otro sitio pues al que quería ir yo dice que es mejor en primavera y aquí, claramente, no ha llegado todavía.
Este joven ha estado recientemente en Fitur y le ha encantado Madrid. Y eso que estuvo en un hotel cerca del aeropuerto.
Cenamos en un restaurante que después de Kars y Dogubayazit hace que parezca que estemos en Nueva York. Hay algunas señoras con el tocado turco pero también jóvenes con aspecto europeo. Y todavía menos turco y más  occidental: un par de mesas con solo chicas.
Luego nos vamos a luchar contra internet. El primer sitio lo abandonamos pues no logro entrar en el correo de Terra ni Marisa en Flickr. Encontramos otro y aunque de entrada pasa lo mismo logro que el encargado del garito se lea los mensajes en turco y tome las medidas  para que funcione.
Esto de la informática te puede parecer un misterio cuando está en castellano pero cuando está en turco…
El de turismo me ha asegurado  que mañana hará un buen día y el sábado sol. No espero otra cosa porque cuando estábamos cenando seguía nevando.
20110324