31. Darjeling, día 2, segunda parte.

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Orquídea.Después de la plantación de té y en el largo camino de regreso, ahora todo de  subida, nos encontramos con el  “Lloyd Botanical Gardens”. Imagino que el nombre será  de algún prócer  o científico británico de  la época del Raj, que lo creó o impulsó y lo raro es que no lo hayan cambiado como al colegio de Loreto. Pero ese jardín  merece la pena. Primero porque es un remanso de tranquilidad, segundo  porque está muy bien cuidado  y para los estándares indios de conservación muchísimo, y en tercer lugar  porque tiene algunas plantas notables, como la colección de orquídeas. La verdad es que la exposición que vimos en Gangtok tenía más variedades pues ahora, a finales de octubre, no debe ser un buen mes para ellas, pero el pabellón donde estaban  y la cantidad que había  hacían de él un lugar muy especial.

Había en el parque varios “apartados” como el de  “los estudiantes” o el de “plantas medicinales” pero no logré entender qué pretendían  con un “evolution garden” a pesar de que me paseé por él. Tampoco supe qué pensarán las religiones  antievolucionistas de ese jardín dada la religiosidad de estas gentes. Por ejemplo sé que los jaínos están en contra y también los musulmanes. Pero no sé qué pensarán los hindúes y budistas que por aquí son mayoría.

Volvemos a cruzar por la caótica estación de jeeps y sus multitudes y parece mentira que el “Lloyd”  y este lugar estén tan próximos.

Pasamos por unas cuantas carnicerías que muestran orgullosas un trozo del producto. Me pregunto que dónde guardarán  el género que les sobre dado que ninguno parece tener frigorífico y que además hay cortes de corriente eléctrica todos los días.  Pero a cambio son terriblemente fotogénicas. Lo único que tienes que hacer es esperar a que no tengan clientes, aunque ya sabes por las leyes de la termodinámica –creo que la VI ó la VII-  que en cuanto te colocas  delante de una tienda sin clientes para hacer una fotografía ese preciso lugar ejerce  una atracción inesperada sobre todos los potenciales clientes que pasan por allí. Pero merece la pena intentarlo pues  la III regla de la finitud dice que  “el número de clientes reales y potenciales de una carnicería es finito y natural”.

 Carnicería.

Buscamos un restaurante siempre con el temor de que “por favor, que no pique”. Pero siempre pierdes la partida a no ser que vayas donde tengan comida tibetana pero a Marisa no la vuelve loca.

Con la comida siempre utilizamos un método científico que quizás no lo sea mucho: pedimos dos platos diferentes. (En la India solo se come un “main dish”). Así uno es menos picante que el otro. Y digo que quizás no sea muy científico porque lo opuesto también es cierto  y además desfavorable. La famosa paradoja de la “certidumbre opuesta”: pedimos dos platos diferentes y así uno es siempre más picante que el otro.

Al final de la tarde nos damos una vuelta por Chowrasta y allí siguen en el tablado del PNV-CIU-PAR de Darjeling. Todos los días salen unas chicas a bailar cosas típicas pero el baile de hoy es más soso que la sardana. Bueno, en general  los bailes regionales  son más bien tirando a sosos  pero es que éste de hoy se lleva el premio.

Nos vamos a internet y el cliente anterior se ha dejado el correo abierto. He estado tentado de hacerle alguna gansada pero al final me he arrepentido. ¡Mira que hay gente descuidada!

Y en internet, al acabar de repasar el correo Terra me muestra las noticias del día: “Sánchez Dragó  alardea de haberse acostado con dos niñas de 13 años”. A lo mejor la noticia no decía “alardea” pero el sentido era ése. Pues lo leí y no me lo podía creer. A mí el Sr. Sánchez no me cae especialmente bien y no pasaría un fin de semana con él y encima dice que promociona un viaje a Kioto donde hace de guía personalmente. Ni “de gratis”. Pero lo que me parece horrible  (pon el adjetivo que quieras) es que el tío cuando lo hizo sabía que las niñas tenían 13 años. Y lo peor de todo es que a la vejez en lugar de mostrar arrepentimiento por el hecho se ponga una medalla. O intente ponérsela. Espero que la Sra. Aguirre, que lo tiene colocado en Telemadrid,  diga algo. 

¿Te imaginas que gana las próximas elecciones el PP y colocan en TV1 a todos los comentaristas de la tele de la señora? Que los colocarán.

Con el mal sabor de boca de las “hazañas” del Sr. Sánchez nos vamos a cenar para olvidarlo.  Es un restaurante lleno de turistas bengalíes y de buen precio, o sea popular. Lo sorprendente es que en la puerta hay dos guardias de seguridad, uno de ellos con una enorme escopeta de dos cañones. Y eso en el centro de Darjeling. ¿Quién intentaría robar en un restaurante que está en una calle sin circulación de coches? No quiero ni pensar que podría hacer aquel señor con esa escopeta.

Y nos vamos al hotel a pasar nuestra última noche en las montañas.

Una respuesta to “31. Darjeling, día 2, segunda parte.”

  1. Avatar de otra Marisa otra Marisa Says:

    Pues el «señor» Sánchez no fue censurado por la «señora» Aguirre.

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