Cuando salimos del hotel de Pelling nos pusieron un pañuelo brillante por el cuello a cada uno. También me lo habían puesto cuando fui la primera vez al valle de Yumthang. Creo que es como los que ponen a las estatuas de Buda y también alrededor de algunos árboles.
Les pregunté y me dijeron que era en señal de gratitud y respeto. Me parece muy bien, lo que pasa es que a las 7 de la mañana eres el único que lo llevas (y la pareja canadiense) y pareces un poco turista. Es como si a los clientes del Ritz en Madrid al marcharse les colocasen una montera.
Así que me lo hubiese quitado, pero me supo mal y lo llevamos hasta la frontera.
Sobre el encanto personal.
Cuando mi hija era una niña iba muchos sábados al mercado a comprar con ella. Era una época que con determinadas compras te daban cromos. Una vez una empleada de una tienda me dio un montón de ellos. Mi hija me preguntó el porqué de esa cantidad: “es que le he guiñado un ojo”.
Cada vez que íbamos a comprar me pedía que les guiñase un ojo a las vendedoras.
La verdad es que en aquella época iba casi siempre solo con ella a comprar y algunas vendedoras creían que yo era un joven viudo con niña. Y me ponían ojitos.
Lo del “Sindicato de los transportistas que van a Darjeling” ha sido diferente.
Notas diversas.
El té en la cafetería de Darjeling ha subido de 25 a 39 INR. O sea que sigue siendo barato pero el incremento ha sido del 56% y además el cambio del euro es algo peor.
Muchísimos establecimientos tienen letreros de “Gorkhaland”, movimiento que no sé si es autonomista o separatista. Hace cuatro años había algunos pero ahora son mayoría. Sería gracioso que esta ciudad que vive casi exclusivamente del turismo bengalí no los quisiera. Que no los quiere.
La ciudad está llena de banderitas amarilla, blanca y verde, pero que no son las de la India que son blanca, verde y roja.
Más nacionalismo irredento.
En la plaza Chowrasta hay un estrado y bailes regionales (?). Está lleno de banderolas y un letrero que dice: “¿Por qué los gorkhas han estado siempre abandonados?”. Y acaba con un “queremos justicia”. Me hubiese gustado conocer al jefe de los gurkas y decirle que en Teruel nos pasa lo mismo. Que quizás incluso nos podríamos hermanar. Como cuando en España pasas por Calanda (nombre supuesto) y ves un letrero que dice “Hermanada con Frouzins”. Que realmente no sé qué significa aparte de que los ediles de ambos municipios se hayan reunido en una “comida de hermandad”. Imagino que esos festejos los pagan los comensales, no el IBI, pero me temo lo peor.
Así que mejor no nos hermanamos con los gorkas.
Una conversación argentina.
Cuando estábamos en la puerta del hotel de Pelling esperando el transporte para Darjeling, y una vez se fueron los canadienses, estuvimos hablando con un huésped de los que había oído hablar en el desayuno de los grandes y largos viajes por Asia que resultó ser un joven argentino.
Nos explicó que tenía doble nacionalidad argentino e italiana pero que trabajaba en España. Por lo visto tenía trabajos eventuales y cuando reunía algo de pasta se iba por el mundo a gastarla. Se sorprendía que la policía le intentase controlar lo mismo en Madrid que cuando entraba en algún aeropuerto. Como no me gusta ser descortés en estos encuentros ocasionales, no le dije que lo sorprendente es que él se sorprendiera: iba vestido y peinado de esa manera que parece que diga “por favor que me pidan el pasaporte”. Por supuesto estoy a favor de que el personal vista como quiera siempre que no me obliguen a hacerlo a mí de esa manera pero si eres un poco perspicaz, y aquel argentino se creía que lo era, te puedes dar cuenta que si vas así te van a pedir siempre la documentación.
Pensándolo bien no era muy agudo pues nos contó lo malvados que eran los policías españoles del control de pasaportes del aeropuerto de Barajas que a las abuelitas argentinas les quitaban los medicamentos cuando intentaban entrar en España y además no las dejaban pasar.
Creo que no he oído en todos los días del viaje mayor sarta de tonterías excepto cuando vi a unos “hare krishna” en Darjeling. Afortunadamente llegó nuestro transporte y lo dejamos.
Más poesía.
Del cuaderno perdido.
“Hoy han salido las estrellas
y destaca la más bella
Pronto va a salir la luna
para que el niño este en la cuna.
Ya han salido las estrellas
para dejar paso a la más bella
Tengo mucho sueño
para que salgas muy risueño
Salió la luna
y el niño está en la cuna”