Yo había oído hablar muchas veces de conversos, desde San Pablo al Sr. Bush, pero no había conocido a ninguno hasta ahora.
He conocido a un joven aquí y le pregunté por su nombre: “Sajit” (nombre supuesto). “¿Eres indio?” pregunté sorprendido pues sus rasgos eran mongoloides. “No, soy nepalí”. “Entonces eres nepalí hindú”, le contesté. “No, nací hindú, de ahí mi nombre, pero ahora soy cristiano. Mi nombre como tal es Cornelius”. ¡Podían haberle puesto un nombre más bonito!
Me hubiese encantado conocer el camino que lleva de un politeísmo al cristianismo sin la amenaza de la espada ni el premio de la comida, aunque en la India ha habido varios casos de conversiones en masa a otras religiones por problemas sociales, como los 300 mil “dalits” que en 1954 se hicieron budistas siguiendo las instrucciones de su líder para huir del sistema de castas.
Su mujer vive en un pueblo cercano y tienen dos niños: uno adoptado de dos años y otro natural más pequeño. Me quedé muy sorprendido con lo de la adopción pues siempre piensas que a los niños indios los adoptan los occidentales. Y menos que lo haga gente que no vive precisamente en la abundancia.
También me sorprende diciéndome que no tiene a nadie, pues los indios son muy familiares, y él no tiene ni padres, ni hermanos ni tíos. Imagino que debe haber tenido una vida muy difícil.
También hablamos de los problemas de los idiomas. El habla hindi y nepalí que son lenguas cercanas pero me dice que los nepalíes sí hablan hindi pero los indios no hablan nepalí.
También sobre los problemas entre las religiones. No los tienen con los budistas, pero que a los hindúes no les gusta que se conviertan al cristianismo. No le he dicho lo que piensan los musulmanes de los conversos. Y a él no le gustan los musulmanes. ¿Hay alguna religión a la que les gusten los musulmanes?
Y a pesar de ser nepalí y de estar tan cerca nunca estado en Nepal: irá cuando tenga dinero.
Sobre las manifestaciones.
El monasterio de Pemayangtse tiene un montón de «manifestaciones» del gurú Padmasambhava. Y Marisa me pregunta: «Y eso de las «manifestaciones» ¿qué significa?». Parece que me las voy dando de entendido en budismo y resulta que no me entero de nada. Porque, ¿son como las «personas» del Dios cristiano? O ¿son como los avatares de los dioses hindúes? Porque, ¿cómo se «manifiesta» uno?
Podríamos poner el ejemplo opuesto: uno que no se manifiesta es el Sr. Rajoy. Por el contrario una que se manifiesta continuamente es la Sra. Aguirre. Así lo hace como una señora del pueblo madrileño vestida de típica, o como refugiada de guerra después de huir del peligroso Bombay, o como ministra de cultura que no sabe nada de cine español -que oí la entrevista en directo- , o como consorte de Grande de España, o como enemiga del Sr. Ruiz, o como…Pero la ves y siempre parece la misma al contrario del gurú que a veces se manifiesta de formas terribles, como, por ejemplo, de Dorje Bhurpa Vajrakila, que realmente acojona.
Pero al final: ¿quién era ese gurú? Pues un monje indio que introdujo el budismo en el Tibet. Lo que me gustaría saber es quién y más todavía porqué y en base a qué decidieron representar todas esas “manifestaciones”.
Sobre lo prohibido.
Este mismo monasterio tiene unas paredes llenas de dibujos con la vida de Buda e imagino que las de otros santos varones. En esas paredes hay unos rectángulos de tela tapando algo. No hay ningún cartel que diga que no se pueden levantar así que lo hago y aparece Buda en posición amatoria con una bella señorita.

Cuando estuve la otra vez le pregunté a mi amigo y consejero en temas budistas y me contestó en este blog que eso era del budismo tántrico. Pues lo será, pero parece que ambos se lo están pasando muy bien. Y me pregunto que por una vez que en una religión alguien se divierte y goza ¿por qué se ocultará? Mejor harían en ocultar esas cabezas cortadas o esos miembros desgarrados.
¡Viva el amor y abajo la violencia!
Comparaciones.
Viendo las señoritas en actitudes amatorias estos días en las paredes de algunos monasterios me he acordado de una historieta que viví en mi adolescencia: tenía 15 años y estudiaba en Teruel. Un día fui a misa al seminario de los Padres Paúles y al llegar al momento de la lectura de la epístola en lugar de hacerlo un joven en voz alta como en otras ocasiones aquella vez lo hizo el celebrante y solo para él. ¿Por qué? Pues porque el Antiguo Testamento, que en muchos casos era el contenido de la epístola, tiene historias que aunque edificantes no convenían a nuestros castos oídos: en este caso la de Susana y los viejos.
¿Qué pensarían esos pudibundos “padres” de las figuras de Pemayangtse? Claro que no tenían ningún inconveniente en leer el momento en que Abraham

está a punto de rebanarle el pescuezo a su hijo Isaac. Que ahora hubiese ido a la cárcel.
10/01/2011 a las 20:40
Eso ¡Viva el amor! aunque alguno se merezca un par de palos