21. Yuksom, día 2.

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Vuelve a amanecer con lluvia. Todos me dicen que la estación de lluvias se ha acabado pero parece que este año no se va a acabar nunca.  Claro que el Sr. Bush y el Sr. Aznar han dicho, o dijeron,  que lo del cambio climático no era verdad  y si ellos que han tenido la información lo dicen es que no lo será.

Una pareja joven de occidentales, delgados y descoloridos, desayuna en la mesa de al lado en el hotel. Como finalizan al poco de llegar nosotros compruebo que se han dejado casi todo. Y eso que este hotel tiene desayunos occidentales y además está muy bien.  Y a mí me da bastante coraje pensar en los niños de ayer en la escuela del monasterio que visitamos y en este despilfarro. Porque si no tienes apetito pues no desayunas o te tomas un té, pero en este país dejarte toda esa comida…Y es curioso porque esto es algo de pareja: se lo han dejado los dos. Porque uno podía estar inapetente o no tener conciencia del problema de la falta de comida,  pero han sido ambos.

Hoy, con pena por nuestra parte, tenemos que dejar este magnífico hotel porque no tiene habitaciones libres y  me lo dijeron al llegar. Hemos estado muy bien pero eso forma parte de la vida del viajero independiente. Cargamos nuestras mochilas   y nos vamos a otro donde la relación precio/prestaciones es bastante mala pero creo que es el único con baño en la habitación de los que relaciona la guía. (Por la noche nos hemos enterado de que la información no era exacta pero ya no había remedio).

Caminando hacia el nuevo alojamiento nos encontramos de nuevo con el maestro de ayer que nos saluda muy efusivamente, luego con una empleada del proyecto hidráulico que también estaba ayer en el monasterio y luego con el monje que era el jefe de la escuela. Más tarde nos hemos encontrado con otro empleado del mismo proyecto que nos ha explicado que era analista financiero. Aquí se debe morir de aburrimiento. Si seguimos una semanita más acabamos saludando a todo el pueblo.

Hoy la visita clave es Norbugang. Hay muchas cosas aquí que acaban en “gang”, como por ejemplo los dos hoteles donde hemos estado. Significa “montaña” en tibetano.

Norbugang es el lugar donde los tres lamas, los del nombre de Yuksom que expliqué ayer, se reunieron para coronar a Phuntshog como primer “chogyal” de Sikkim.  Los tres lamas eran: Nyingmapa Lama Lhatsun Chembo, el primero y más importante, Kartokpa Lama Sempa Chembo, el segundo, y Ngadakpa Lamo Rizing Chembo, el tercero. Por lo visto eran primos por parte de madre, las hermanas Chembo, o bien eran como los lepchas que todos se llaman igual.

El lugar es precioso aunque el famoso trono de la coronación, creo que el monumento más visitado de Yuksom, sea más bien  pobretón y la famosa impresión de un pie de uno de los lamas en una roca sea más bien increíble. Además hoy que estaba nublado y que en las montañas cercanas las nubes se caían al fondo de los valles todo tenía una atmósfera especial. Y también especial ha sido encontrarnos, tirado por el suelo, un ingenioso incensario: 1) coges una lata de aceitunas rellenas de anchoa de 370 gr peso neto, 150 gr neto escurrido o 370 ml de capacidad (es que son de esa forma) y se les quita la parte superior, 2) le haces un montón de rajas paralelas y perpendiculares a la otra tapa y 3) presionas la parte superior sobre la inferior. Así obtendrás un bonito incensario solo con añadir un alambre para sostenerlo.

Pregunta de religión cristiana que creo que hago todos los años para que veáis lo poco que conocéis a la corte celestial: ¿cómo se llaman los ángeles que sostienen los incensarios delante de Dios Padre? Mañana la respuesta.

En una de las casitas hay un gran molino de rezo. Creo que es el más grande que he visto. Hay un par de niños que nos han atosigado un poco. Uno era bhutia y el otro septri, lo que para mí era algo nuevo. El cilindro era tan grande que uno de los chicos lo hacía girar y luego se colgaban como si fuesen caballitos de feria. Eso está bien porque se divierten y se ganan el cielo. Quizás lo sugiera a la Conferencia Episcopal Española: podrían ponerlos en todos los parques infantiles del país.

En medio del parque hay un chorten. Han aparecido un grupo de mujeres mayores y se han puesto a rezar dándole vueltas en el  orden budista correcto, algunas con molinillos de rezo tibetanos.  Más tarde las hemos encontrado dentro del único y pequeño templo que hay en este reciento. Estaban sentadas en el suelo charlando animadamente y luego se han puesto a rezar. Me han recordado a un grupo de piadosas señoras de mi pueblo que se reúnen para rezar el rosario.

A pesar de que es el único lugar turístico importante y de fácil acceso, durante toda la mañana que hemos estado allí sólo lo han visitado una joven pareja de franceses, una de indios con un niño y las rezadoras  pero éstas no venían de visita. Y es que aquí el personal solo viene para ir de trekking.

Después de comer hemos ido a visitar el monasterio de  Ngadhak Chanchub que a pesar de ser el más céntrico de todos estaba totalmente vacío de visitantes; solo había tres monjes que, cosa extraña, estaban limpiando el exterior.  Nos han abierto el templo y allí hemos encontrado una de las figuras más extrañas  de Buda que he visto en mi vida: una escultura con muchos brazos y muchas cabezas. El monje que nos acompañaba nos ha dado una larga explicación de esa circunstancia pero tengo que reconocer que no he entendido nada. Sí que se llamaba Al-ya La Ka Soraya. Bueno, imagino que ése era el nombre del Buda y no el del monje, que podría ser. Es que me ha explicado que los tres eran tibetanos y cuando le he preguntado cuántos monjes había en aquel monasterio me ha respondido que tres o cuatro. Esa precisión budista me desconcierta. Yo entiendo que le preguntemos al Jefe del Estado Mayor del Ejército cuántos suboficiales hay en la región militar del Estrecho y que me diga que entre 1224 y 1230, pero ¿que alguien dude entre 3 y 4? Tu preguntas a una familia: «¿Cuántos hermanos sois?». «Entre 3 y 4». Para matarlos.

Pero ha sido muy amable.  Cuando le preguntaba algo me lo escribía en tibetano y luego en caracteres latinos.  A mí me hubiese gustado explicarle que Soraya era una señora estupenda pero que fue repudiada por el Sha de Persia, pero no sé como se dice «repudiada» en inglés.  También me ha dicho que esas cosas que cuelgan de los techos en estos templos se llaman «dug» y para mí esa palabra significa «ubre» pero tampoco se lo he dicho. ¿Te imaginas explicándoles yo al buen tibetano que eso que me decía era «the mammary gland of female cattle»?

En el exterior del templo había grupos de piedrecitas puestas en 5 columnas de 5 filas. «¿Para qué es eso?»   Parece que los que vienen a rezar dando vueltas alrededor del templo saben así cuantas dan. (Ya sabéis lo peripatéticos que son los piadosos budistas piadosos). Entonces saco mi espíritu científico y le digo al monje: «Así que dan 25 vueltas. «No, dan 108, que son las cuentas del rosario».

Total que soy el más torpe preguntador del mundo.

Para los estudiosos: ese monasterio junto con los otros dos que visité ayer forman como una sola unidad y son de la orden nymgapa.

Y de ese monasterio nos vamos al último punto que nos queda por ver: Tashi Tenka, el lugar donde estaba el palacio real cuando Yuksom era la capital de Sikkim. El lugar es precioso y aunque solo está a 6 minutos de los hoteles no había ni un alma. Vaya, ni un alma turista, porque por allí si hay unas cuantas casitas.

La vista desde allí es maravillosa, o mejor, debía ser maravillosa pues las nubes lo cubrían todo.

Viendo aquel lugar tan bonito pero tan pequeño no te imaginas como debía ser un reino como Sikkim pues aquello era menos que un poblado ibérico pero aquí estamos hablando de un palacio real del siglo XVII.

Para llegar a este punto se pasa por una aldea de media docena de casas, Gupha Dora, un lugar con un encanto especial.

Al regresar pasamos por delante de una iglesia cristiana donde una joven está barriendo las hojas que han caído delante de la puerta. Es «pentecostal». Le pregunto y me dice que en Yuksom hay 15 familias cristianas y todas de esa iglesia. Me hubiese gustado preguntarle si tienen algún problema por el hecho de ser cristianos, religión minoritaria en este estado, pero no me he atrevido porque a lo mejor la ponía en un apuro.

Y ha empezado a llover y a llover y cuando, ya de noche, escribo este borrador sigue lloviendo.

En el restaurante en que hemos cenado, un lugar pequeñito donde al comienzo estábamos solos han acudido gente del pueblo a beber con quienes he hablado. Achacaban al cambio climático el que en esta época siguiese lloviendo tanto.  Incluso uno que había estado en Perú con un intercambio de algo turístico se ha despedido diciendo que rezaría a la «Pachamama» para que dejase de hacerlo.

No sé si parará o no pero es una putada.

Mañana a Pelling si no falla el transporte.

PD

En este nuevo hotel hemos tenido que reclamar sábanas de arriba y cambio de almohada. Lo de las sábanas lo entiendo pues ellos no las utilizan pero que te den una almohada tan sucia…

Ésta, esta y esta otra son fotos relacionadas con la nota de hoy.