20. Yuksom, día 1.

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“Yuksom”,  que a veces está escrito “Yaksom” e incluso en un mapa he visto como “Yaksam”, unos lo pronuncian “Yaksom” y otros “Yuksom”, significa “lugar donde se encontraron los tres lamas”.Que mira que concentran el idioma estos tibetanos. Si eso es el resultado de dos sílabas no sé qué harían con Zaragoza, Guadalajara o con La Almunia de Doña Godina. Vaya, que no me lo creo. Porque solo son dos sílabas y una significará “tres” y la otra “lamas”. Que vale que una sola pueda significar “tres lamas” y fuese como una declinación numérica. Así que “Y” signifique “tres” y “uk” “lama”. Y “P” significase “veintisiete” y “Puk” sería “Veintisiete lamas”.  Eso podría ser una explicación  porque a lo mejor el tibetano tiene 300 consonantes. Pero luego quedaría “som” significando “el lugar donde se encontraron”.

Que sigo sin creérmelo.

Pero aquí estamos en Yuksom para ver tan histórico lugar. Porque de ese encuentro nació la monarquía sikimesa: en 1641 los “Yuk” –apócrifo-  (os recuerdo “los tres lamas” en el improbable tibetano del siglo XVII) coronaron al primer “chogyal”. Y así llegó esta monarquía hasta 1975  cuando sus súbditos prefirieron una democracia republicana a esa otra forma de gobierno. Fin de la historia.

Y después de una noche en que ha llovido mucho ha amanecido un día nublado total.

Hoy vamos a visitar el monasterio  Dubdi  donde el año 2006 encontré a un monje bastante chalado.

La guía advierte que es una subida empinada pero muy bonita que solo tiene un pequeño inconveniente: “beware of leeches”. Si lo hubiese escrito sin el  “ten cuidado” habrá pensado que los “leeches” eran los “lichis” de los restaurantes chinos pero lo busqué en el diccionario y resultaron ser las sanguijuelas. Así que prefiero no decírselo a Marisa.

A poco de empezar el camino nos encontramos a un indio que resulta ser el maestro de una escuela budista que hay en el monasterio. Esa misma escuela estaba antes en “Norbugang”, el lugar de la coronación,  y yo la visité en mi anterior viaje, e incluso me quejé en la crónica  del pedigüeño maestro. Pero no logro recordar si es el mismo o no. Decide subir con nosotros y aprovecho para preguntarle por la escuela y su trabajo. Y él de nuevo –suponiendo que fuese el mismo de la otra vez- me vuelve a contar las precarias condiciones en que viven sus alumnos.

Los datos que he entendido, porque hablaba como una ametralladora  y yo no estoy acostumbrado al sonido de tales armas de guerra, son:

-Es una escuela budista aunque él es hindú de origen nepalí.

-Tienen 27 alumnos de 6 a 13 años; de ellos 22 viven allí en régimen de internado y los otros son de la zona cercana.

-El gobierno (?) les suministra 200 rupias mensuales (un poco más de 3€) en vegetales y el departamento de educación 55 kilos de arroz por mes.

-Hay una cocinera que les hace la comida a la que paga el gobierno pero con bastante retraso. Creo que me ha dicho que ganaba 1000 rupias (16€) al mes pero no estoy seguro.

-Hay una señora americana piadosa y compasiva que  les a cada año 1500$.

-¿Cuánto gana él? 5.000 rupias al mes. O sea 1.000 € al  año.

-¿Cada cuánto le suben el salario? ¿Cada año? Pues no. Entonces imagino que tendrá trienios o quinquenios. Nada de eso: decenios. Les suben el salario cada 10 años. Y no me he atrevido a preguntarle por esa subida para no echarme a llorar.

-Él es profesor de inglés, ciencias y matemáticas. ¿Y el resto de las materias?  Pues las imparte un monje. Recuerda que es una escuela budista, y les enseña a leer y escribir. No le he preguntado pero imagino que será en nepalí y tibetano.

Me ha explicado muchas más cosas pero no las he entendido o no estoy seguro de ellas. Todas las anteriores porque las he escrito delante de él y se las he enseñado para que me las confirmase.

También que hoy recomenzaba el cole después de 5 días de fiesta por la famosa Dussehra que tantos problemas nos ha causado en los transportes y que ha llenado Sikkim de bengalíes.

¿Cuántas vacaciones tienen? Diciembre y enero además de 12 días en verano, más los 5 de Dusshera, más los 3 de Diwalli, más el 5 de septiembre que es el día del maestro y el 15 de noviembre el del niño, el 2 de octubre San Gandhi y…

Y así charlando vamos subiendo cuando se para y me enseña una pequeña sanguijuela que se le ha cogido en un pie –lleva sandalias- y se la enseña a Marisa como se mueve. Nos dice que hay muchas pero sobre todo en la estación de lluvias y que es peor si te metes por el bosque porque nosotros estamos andando por una pista. También que las pequeñas están en el suelo y las grandes se dejan caer desde los árboles. Al cabo del rato llevaba el dedo ensangrentado, así que era pequeña pero con bastante mala leche.

Nos cruzamos con el grupo de franceses que regresa y que ayer vimos en Tashiding. Una señora nos advierte: “Attention avec les  sangsues!”.  Creen que todo el mundo habla francés.

En plena subida y a pesar de su preocupación por las sanguijuelas, Marisa me corrige: “haces un  diptongo cuando tendrías que hacer un hiato”.  Por lo visto pronuncio mal la palabra “bhutia”.

También nos cuenta el buen maestro que hace un par de años apareció por aquel bosque una osa con su cría. Desde luego no son explicaciones muy tranquilizadoras.   Y que el cardamomo de este estado está atacado por una enfermedad y que el gobierno no sabe como solucionarlo. Yo pienso que si una enfermedad atacase al cardamomo en España el gobierno del Sr. Rodríguez tampoco sabría como solucionarlo. Afortunadamente no tenemos cardamomo. Al menos que yo sepa.

Poco antes de llegar al final nos despedimos pues él se va a la escuela por un atajo.

El monasterio de Debdi es el más antiguo de Sikkim,  de 1701, aunque parece recién acabado.  La guía dice que ya no hay monjes aquí pero hoy hay unos pocos. De todas maneras está considerado como monumento nacional y todo el entorno está muy cuidado. Y allí vuelve a estar el maestro porque por lo visto los niños han ido hoy al mercado a comprar comida. Y se ha dedicado a hacernos de guía aunque, como lo del budismo no le debe importar casi nada, no sabía las respuestas a mis preguntas.

En uno de los dos templos había unos muchachos haciendo figuras como los otros días y han resultado ser dos monjes que iban vestidos de seglar. Y pensé que al fin conocería la respuesta al enigma de las figuras: ¿Son de mantequilla o de cera? Pues parece que son de mantequilla pero también me han hablado de una grasa vegetal, “dalda”, que no saben de donde viene pero sí que es la que se pone en las lamparillas. Así que sigo con las dudas.

Después nos lleva al vacío colegio. Y el alma se te cae a los pies. Es un edificio de madera con varias habitaciones que hacen de dormitorios, una cocina a base  de leña, una clase y un despachito para los profesores.

En la cocina está trajinando un jovencito que parece que es un “chico para todo”. Esa habitación también hace de comedor pero allí no caben más de seis personas.

Los dormitorios te dejan hecho polvo: el único mobiliario son unas colchonetas viejas, viejas, en el suelo. La clase tiene una pizarra y unas tiras de un tejido como de esparto en el suelo para sentarse: ni sillas, ni mesas, excepto la del profesor. Nos explica que los 27 niños están colocados en   5 filas pero todos en la misma clase. Tienen otra clase pero está “sin muebles”. Los niños van de los 6 a los 13 años. ¿Y cómo se enseña a niños con edades tan diferentes? Pues cuando él da clase lo hace a la mitad y la otra mitad la tiene el monje, el otro profesor,  con las otras asignaturas.

Acabamos sentados en la “sala de profesores”: tienen una mesita y tres sillas. En el suelo unos fardos: son zapatos y vestidos de monjes que les proporciona el gobierno para esos escolares. También hay libros y un montón de libretas en cuya cubierta pone: “Ecclesiastical Affairs Department”.  O sea que hay un departamento de asuntos religiosos.

Entonces aparece un monje que debe ser el director del “internado” porque nuestro maestro le cede rápidamente el sitio. Les pregunto si eso del “Ecclesiastical”  es solo para los budistas y si Sikkim es un estado confesionalmente budista. El monje rápidamente me cuenta que antes de  1975, cuando se incorporaron a la India, sí que lo era pero que ahora no y que ese departamento atiende a todas las religiones. No sé si habrá también escuelas hindúes, cristianas, sijs y musulmanas sufragadas por el estado, pero no creo.

Pensando en cómo viven nuestros escolares y cómo lo hacen aquellos niños nos despedimos, jodidos, del profesor y del monje.

A través de la ventana de la clase vemos a dos niños muy pequeños con un vestido naranja y rojo. Uno de ellos está muy aplicado escribiendo con un lápiz en una libreta. Me enseña el resultado: son frases en inglés del tipo”me llamo…” o nombres de frutas.

¡Pobres niños!

Regresamos de nuevo al monasterio y nos encontramos con un viajero que ayer estaba como nosotros en el cruce de Tashiding esperando transporte pero que logró parar a un coche particular para venir aquí. Lleva una bandeja con varios vasitos con té, nos reconoce de la larga espera  y nos saluda y nos ofrece té. Apenas habla inglés pero va con una pareja  que son compañeros de trabajo y sí lo hablan. Son técnicos bengalíes que están trabajando en el pueblo en un proyecto de algo hidroeléctrico. Aunque nos han dado té resulta que es de una familia que ha venido aquí a hacer una ofrenda. Se van los técnicos y me quedo charlando con la familia oferente.

En uno de los templos se oye a un monje que igual recita que toca un tambor. Por lo visto una vez al año vienen aquí  a hacer una ofrenda y también comida para toda la familia que sube y para el monje rezador.  Parece que las mujeres están con la comida y los hombres en el templo rezando.  Claro, luego cuando llegan al cielo los únicos que han hecho méritos han sido los hombres, que lo de hacer la comida no cuenta.

Hablando con una de ellas me entero que es bhutia pero que antes era lepcha. ¿Cómo se consigue eso? Pues resulta que cuando una mujer se casa si lo hace con un marido de otro grupo étnico pasa también ella a ser del grupo del marido. No se termina de aprender en la India.

Bajamos de regreso por ese maravilloso bosque  con grandes árboles llenos de orquídeas. Nos encontramos con un señor mayor y le pregunto: es “limbu”. A estos solo los había visto en fotografías antíguas. Son un grupo de origen nepalí pero con escritura tibetana. Como no habla nada de inglés no puedo profundizar en el tema.

Al comenzar la tarde visitamos otro monasterio en el pueblo, nuevo pero muy interesante. Luego sesteamos en el hotel a veces “con luz” y a veces “sin”. Llegan un grupo de indios, pero de uno en uno, y  los que están los reciben ruidosamente. Parece como si viniesen de un trekking pero no me imagino a los indios andando aunque quizás sea una nueva moda entre las clases ilustradas urbanas. Lo de gritar como si estuviesen solos en el hotel no es muy “ilustrado”  pero quizás aquí ese aspecto cultural se mide de otra manera. Eso sí, son flojitos –o muy indios- porque a todos les han tenido que subir el equipaje a la habitación.

Lluvia y más lluvia. Están relacionadas con este post  las fotos de Yuksom,  y en especial las   1, 2 y 3.