12. I. Yumthang Valley, día 3, de Lachung al valle de Yumthang.

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Yumthang Valley. Puente sobre el r�o Yumthang.Estas noches tengo sueños extraños. Hoy ha sido nada menos  que con D. Emilio Botín. Tenía un problema financiero  él,  y ante mi inquietud  me decía algo así como “No te preocupes que saldremos de ésta”.   Realmente no sé si empleaba la primera persona del plural en plan mayestático o se refería a él y a mí.

El día se ha presentado nublado. Pero mucho. También es una putada que el día más importante del viaje salga así pero los himalayanos tenemos que estar preparados para todas las eventualidades.

Ayer nos preguntaron si queríamos desayunar  “alu parata”, o sea como un pan sin levadura, plano y redondo, relleno de patata.  Les dije que mejor una tortilla pues “patata” suele significar “patata picando como un demonio”. Nos sentamos y nos sacan un bol con salsa de tomate  y otro con “achard”. ¿Realmente hay algún cristiano que pueda meterse eso para desayunar?  Luego una gran cazuela con arroz hervido, como la que nos sacan todos los días para comer y cenar en esta excursión.  La reacción de Marisa ha sido inmediata: “Yo no quiero arroz hervido para desayunar”. Y es que nos veíamos comiendo el arroz con el achard. Afortunadamente lo que contenía la cazuela era las “alu paratas” que las ponen allí para que no se enfríen.  Y luego nos han traído la famosa tortilla. Así que muy bien.

Otra cosa curiosa de estos hotelitos es que el agua te la sacan  caliente. Y es que la acaban de hervir. Por eso cuando pregunto si el agua es “segura” me contestan: “Yes, sir”.  Que ésa es una de las cosas que más me gustan de este país: el tratamiento tan elevado que me dan. Que a veces al chófer le pregunto cosas solo para que me responda: “Yes, sir. No,  sir”.

Como es de Lachung ayer cuando veníamos de Lachen le pregunté si su mujer le estaría esperando: “No, sir”.  Y me dejó bastante perplejo pero ni le pregunté ni me  explicó más. Marisa me dijo que quizás estaba separado o era viudo.  Hoy he descubierto la razón de tan extraño comportamiento.

Me explican que “thang” en tibetano significa “valle” así que lo que repito estos días de “Yumthang valley” es un pleonasmo o un anti-oxímorón. Que no sé cómo se llama esa figura retórica.

El recorrido de Lachung hasta Yumthang una maravilla. Y además sin ninguno de los precipicios de ayer o anteayer,  aunque atravesamos  algunos torrentes que parece mentira que un coche los pueda pasar. Y más después de enterarme que todos estos todoterrenos son de tracción delantera exclusivamente.

Este valle es el “santuario de los rododendros”. Ahora no tienen flores pero en primavera debe ser espectacular. De todas maneras se nota el otoño y los bosques están preciosos.   Y cuando aparece el final del valle sientes que estás en  un lugar muy especial aunque no veas las grandes montañas que lo cierran por el norte. Aunque lo encuentro totalmente cambiado. En primer lugar hay muchos turistas indios, casi todos bengalíes. En segundo lugar porque hay dos filas de casetas donde tomar el té y alguna otra cosa.

Resulta que el chófer tiene alquilada una de ellas que gestiona su mujer junto con una cuñada. Y entonces entiendo  porqué me contestó “no,  sir” cuando le pregunté si su mujer le estaba esperando en Lachung. Y es que ellas se quedan a dormir aquí, en la caseta.  Imagino que será un afortunado en su pueblo teniendo un “jeep” y aquel pequeño negocio, pero tener que pasar los días (y las noches) en aquella cabañita…Porque por supuesto no hay corriente eléctrica, ni internet por 3G, ni agua en la cabaña, aunque cae por todos los sitios. No te digo ya cuarto de baño.

Por si te interesa el busines (aunque quizás  esté reservado a los del pueblo): el alquiler cuesta 3000 rupias (al cambio actual unos 50€) que se pagan al gobierno que es el propietario de las cabañas. El negocio cierra los 4 meses que se cierra el valle: enero y febrero por el invierno y julio y agosto por las lluvias. Pero no creo que diciembre, ni septiembre tengan muchos visitantes.

Y como empieza a llover nos tenemos que quedar allí dentro un buen rato tomando un té.  Aprovecho para charlar con ellos  y me explican que en la India hay tres clases de matrimonios: por amor, por acuerdo y por el juzgado.  Ellos se casaron “por acuerdo”. El del “amor” es cuando la pareja se fuga. Y me quedo sorprendido con la información porque en el viaje  anterior  uno de los guías me preguntó si yo me había casado “por amor o por arreglo familiar”. Yo le contesté que “por amor, por supuesto”. Cosa que a él le alegró mucho porque él se había casado así.  Luego me había explicado lo de la fuga con su novia pero no lo relacioné con una de las formas de matrimonio.  Aunque mirándolo bien es muy romántico el pensar que Marisa y yo nos habíamos fugado. Tendré que investigar más sobre ese tema.

Vamos al baño de aguas sulfurosas de la otra vez pasando por un puente de madera de esos que se mueven más de la cuenta. Además al empezar a atravesarlo el guía nos dice que no nos cojamos a las barandillas que están medio rotas.   Pero esta vez no me baño porque pensar que tengo que vestirme mojado y encima lloviendo…

Tampoco podemos hacer el recorrido por el bosque  de la otra vez por la lluvia  así que regresamos a comer al hotel  de  Lachung. Según Marisa la mejor comida de todo el viaje a la India.

Después de comer siguen las nubes pero no llueve así que damos  una pequeña vuelta a pie. Aprovecho para preguntarle más cosas al chófer. Aquí dos meses en invierno no tienen corriente eléctrica. “¿Qué hacéis por la noche?”. Pues dormir 12 horas. Se meten en la cama a las 5 de la tarde, cuando se hace de noche,  y se levantan a las 5 que es cuando amanece.  Y me dice que aunque no se quedan totalmente bloqueados por la nieve, no se puede hacer nada  pues los campos –que no hay apenas- están cubiertos e imagino que no viene ningún bengalí turista.

En el paseo vemos un molino de agua. Doy por supuesto que es de oración pues es una habitación de metro y medio. Pues no, es un molino de harina. “¿Lo quieres ver?”. El chófer no sabía  que estos artilugios medievales en pleno funcionamiento (no turístico) me encantan.

Dentro del cubículo había una señora sentada en el suelo con un saquito de trigo –igual muelen arroz o maíz- e iba echando puñaditos en el centro de una piedra de moler de unos 80 cm de diámetro. Luego recogía cuidadosamente la harina en otro saquito.  Por lo visto es de uso público   pero no sé si hay que pedir la vez y funciona como el riego en la huerta de mi pueblo.

Tenía un sencillo sistema con dos huecos en la pequeña represa y una tajadera  que enviaba el agua hacia el molino o no.  Una maravilla. Y más todavía que siga funcionando.  Esas son las cosas sorprendentes de la India: que podrá hacer todo el software del mundo pero que luego tienen un mecanismo así en uso.

Seguimos un poco el paseo hasta donde me dicen que podemos continuar porque a partir de allí es un lugar “sensitive”.  Ni ellos entienden porqué, ni yo tampoco. Sí hay un letrero muy gracioso que indica “a Sri Lanka”,  que dado el lugar donde estamos…Me explican que a los militares les gusta poner nombres así a sus regimientos.  Me dicen que hay uno que se llama “Suiza”. Eso ya no me lo creo.

Regresamos al hotel y una pareja de Calcuta al oírnos hablar nos dicen “hola”.  Resulta que vivieron dos años en Venezuela,  pero luego al intentar hablar en castellano me dicen que les resulta muy difícil porque hace 5 años que volvieron.

Esperamos la temprana hora de la cena y luego a la habitación, que en este pueblo no hay nada que hacer, ni luces por las calles. Lo malo es que el hotel  al final se ha llenado de bengalíes y especialmente los de hoy son extremadamente ruidosos y no paran de gritar y reírse a carcajadas y además suelen tener las puertas de las habitaciones abiertas para comunicarse los unos con los otros.

Recuerdo  que hoy el guía me ha explicado que dentro de unos días va a acompañar un trekking de 4 personas, imagino que occidentales, pues a los indios, además de la pasta, no les gusta nada andar. Van a ir desde Lachung al lago Green y durará 14 días. La intendencia se  compone de: un guía, un cocinero,  15 yaks, un pastor para los yaks, 40 porteadores y, ¡cómo no!, un policía. A éste le llaman  “liaison officer” (¿con quién tendrá que enlazar?). Me encantaría saber la pasta que cuesta.

Aviso: no vale un comentario de “pues nos ha costado tantos euros”, que no me lo creeré.

Una respuesta to “12. I. Yumthang Valley, día 3, de Lachung al valle de Yumthang.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    ¡Qué pesadilla estar en Lachung y soñar con Botín y con la pasta!
    Menos mal que lo habrás olvidado todo con esas vistas en el camino al valle. ¡Qué bonito! Reitero mi agradecimiento al editor por los enlaces concretos.

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