9. Notas de Gangtok y un poema.

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Monje En la carretera.

En el viaje en jeep de NJP a Gangtok vuelvo a encontrarme  con un par de esas situaciones que te muestran la “India eterna” y que son motivo de mi desconfianza en que este país pueda progresar: media docena de vacas  sentadas en medio de la carretera, pero de una carretera bastante importante y con mucho tráfico. Todo el mundo debe esperar, esquivarlas (y cagarse en el dueño de los animales).

Paramos a comer en una especie de pueblecito que realmente no era más que media docena de casas de comidas.

Como todo el mundo para allí y aparca donde y como  le sale, se había formado un atasco  kilométrico. Nadie intenta parar sino seguir adelante. Así entre un camión aparcado en un lado y dos camiones que habían decidido cruzar al mismo tiempo  se había formado un tapón  que tardó casi una hora en desbloquearse.

Afortunadamente nadie se enfada. 

Algo inusual. 

La oficina de turismo de Sikkim Gangtok  tiene el personal más amable y eficiente y ayudador de toda la India. Y no es que no tengan trabajo porque no dejan de entrar familias bengalíes a preguntar por excursiones.

El agua bendita de Lingdum.

A propósito del agua bendita que estaba a los pies de Padsamara recordé una cosa que nos sucedió hace unos años cuando fuimos a Kedarnat, uno de los lugares más sagrados de peregrinación para los hindúes.

Nos dimos un paseo por las montañas y nos encontramos un shadú que vivía en una cueva y que estaba más aburrido que una ostra.

Él en hindi y nosotros en castellano  estuvimos charlando un rato. Y es que tengo mucha experiencia en conversaciones  en idiomas desconocidos.

Pues al final el eremita estaba tan contento que nos dio a beber en la mano un chorrito de leche. Y me supo mal decirle que no. No me pasó nada pero me dije que nunca más. Así que en Lingdun seguí mis principios.  

Enseñanza en Rumtek. 

Siempre aprendes algo aunque no sean los monjes budistas quienes te lo enseñen.

Al salir del monasterio veo un acto animal en defensa de su territorio. Hay un grupo de pollos sueltos al lado de la carretera. Sobresale un precioso gallo. De repente echa a correr.  Es como si hubiese aparecido un señor con un garrote, un gato o cualquier otro peligro. Pues de un peligro se trataba. Se lanza como un loco sobre otro gallo, éste menos majestuoso, que estaba intentando “tener sexo” con una gallina. Por lo visto debía ser su señora. O una de ellas.  El gallo “montador”  se ha escapado a la carrera, creo que sin consumar.

Lo curioso es que el gallo dominante no le ha dado un coscorrón a la gallina complaciente como hubiese sido entre humanos.  

 Ni un día sin una poesía. (¡Toma ripio!).

“Tus ojos son coloríes

que pian al lado de los cojines

y tu boca como una cueva

ojala y no llueva”.

Insisto: y  Marisa no salió corriendo de aquella clase y los dejó a su suerte.

5 respuestas to “9. Notas de Gangtok y un poema.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Tus ojos son verderones,
    que pian al lado de tus melones,
    y tu boca de buenas proporciones,
    ojalá me entren hasta los cojines.
    (lo siento pero se me ha pasado por la cabeza esta otra)

  2. Avatar de Al de la India Al de la India Says:

    Joséluis, nunca te daremos el premio Cervantes ni te enterraremos al lado de Góngora.
    Un abrazo

  3. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Prometo mejorar a lo largo de los días. Y por favor, que me quemen cuando muera.

  4. Avatar de Al de la India Al de la India Says:

    Podríamos incluso quemarte antes de morir.

  5. Avatar de jose luis jose luis Says:

    No te preocupes que ya ando yo bastante quemado con algunas cosas…

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