8. Gangtok, día 2.

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MonjesHoy ha sido un día muy especial.  Iba a decir que no solamente “especial” en este viaje sino en casi toda mi vida. Porque tú no te encuentras con un “reencarnado” todos los días. Y menos un reencarnado de un lama rinpoche. Pero luego lo explico.

Esta noche he dormido regular. Primero he soñado con un antiguo compañero de trabajo que creía que yo le había robado un albornoz. Un sueño estúpido pues ha sido recurrente y además el dueño de la prenda en ese sueño, como en la vida real, era un tío muy majo y entendía lo que había sucedido. Pero lo he pasado muy mal.

El otro sueño ha sido igual de extraño a pesar de que el desarrollo se mostraba interesante: aparece una amiga y se transforma en Nicole Kidman.  Y claro, no podía durar: se ha esfumado inmediatamente.

El día ha amanecido mucho mejor que en los pasados pero el horizonte cercano estaba cargado de nubes. Solo durante  unos segundos se ha podido atisbar un pico nevado al fondo. Pero algún día lo veremos en todo su esplendor.  Al Khangchendzonga, por supuesto.

A pesar de todo el desayuno en la terraza es uno de los mejores momentos del viaje. Además, sin tener en cuenta  lo precioso del lugar, las familias bengalíes, que son la mayoría de los huéspedes en este hotel, prefieren desayunar en la habitación como suelen hacer todos los indios.  Así que solo estábamos nosotros y una pequeña familia (pareja e hija) que ha salido disparada en cuanto han acabado.

En las cercanías de Gangtok hay  dos monasterios importantes: el de Rumtek, donde estuvimos ayer, y el de Lingdum,  que vamos a visitar hoy.  Y además éste no lo conozco.

La guía dice que puedes in en un “shared jeep” hasta el pueblecito de Ranka y desde allí ir andando hasta el monasterio en un paseo de 2 km. Pero hay otro medio si el conductor del auto  te lo indica: te bajas en la carretera delante de unas empinadas escaleras  desde donde sale un caminito que te lleva a la escuela secundaria de Ranka.  La atraviesas, preguntas, y coges otro caminito que a través del bosque te lleva al monasterio: unos 20 minutos. O menos, si no te pierdes. Que nosotros no nos hemos perdido.

De esta segunda manera llegas al monasterio por un lateral y allí nos hemos encontrado con un novicio de 19 años que nos ha enseñado el interior de la iglesia. En un cuartito había un monje sentado haciendo “vajrapanis”. Y no me digas que no sabes que es un vajrapani: unas figuras votivas hechas de trocitos de cera de colores que luego se ofrecen a Buda.  Una forma como otra cualquiera de perder el tiempo aunque imagino que éste producirá alguna forma de gracia santificante budista. (En mi anterior viaje a Sikkim tuve la suerte de encontrarme una pareja de Calella, Pilar y Robertlluis,  que además de buenas personas y pacientes, simpatizaban con el budismo y me explicaban muchas de las dudas que continuamente me asaltaban, pero ahora no tengo a quien preguntar).

Pues allí estaba el monje construyendo sus “vajrapanis” de unos 35 cm de altos por otros tantos de ancho. Lo que no logré saber si lo ofrece directamente el monje vajrapaninero o mediante un donativo lo ofrece un laico. Por cierto, que para mí el material era plastilina pero me dijeron que no, que era cera.  Desde luego algo muy artístico. Luego el novicio sigue con el recorrido y nos lleva delante del gurú Padmasambhava.

 A sus pies unos cuantos cuencos llenos de agua. Cometo la imprudencia de preguntarle al novicio si es agua bendita. Y el joven no solo me lo confirma sino que coge un cuenco me echa agua en la mano y me dice que me la beba. Le digo que no, que no me la echo. Pues por lo menos que me la eche por la cabeza   que cura los males. Yo ahora el único mal que tengo es la marcha errática del IBEX35 y no creo que sirva mucho para ese fin pero como ya tengo el agua en la mano me echa un poco a mí y otro a Marisa. Y rápidamente acude una familia bengalí para que les eche agua para beberla. (Como la fabula del pobre que iba recogiendo las cáscaras que tiraba otro). Que no tenía que preguntar nada.

Cuando acabamos de hacer el recorrido  por la iglesia nos pregunta si nos gustaría visitar a un karmapa reencarnado de Bután. Me quedé de piedra. Es como si vas a USA y uno te  dice que si quieres  ver a Walt Disney refrigerado y charlar con él un ratito. Pues le he dicho que sí. Así que nos lleva delante de una puerta y nos dice que esperemos. Entra él  y sale otro jovencito. Imagino que será como el criadico del karmapa. Vuelve a entrar y sale el novicio. Que sí, que podemos entrar. En una pequeña y sencilla habitación está el joven que ha salido hace poco. Imagino que es como el secretario del reencarnado y que después de preguntarnos  quiénes somos y de porqué de nuestro interés nos introducirá en algún lugar mágico donde veremos al famoso lama. Pues no: resulta que él es el reencarnado. Lo que no he logrado  saber es si es un “rinpoche, un “karmapa” o qué es.  Si me he enterado que es de Bután (el primer butanés que conozco) y que se llama Trik Su Ulky.

Por lo visto él estaba tan tranquilamente en su país y alguien ha descubierto que es la reencarnación de otro. Se ha interesado por saber si en España había muchos budistas. Lo he visto tan bueno que me han dado ganas de decirle que sí, que había muchos,  pero igual se viene y  se lleva una sorpresa porque a uno que le dicen que es un reencarnado y se va a otro país pues igual aparece un día en Teruel buscando a sus hermanos de fe. Total, que le he dicho la verdad: en España no hay budistas. Y se ha quedado sorprendido  porque parece que de su grupo –que no he logrado entender de cuál de los cuatro del budismo tibetano era- hay centros por todo el mundo. Le he insistido que en Teruel no había ninguno.

La verdad es que me ha dado la impresión de estar delante de un agujero negro: sé lo que es pero no entiendo nada.

Además como no tengo costumbre de tratar a reencarnados no sé cuál es el protocolo para despedirse  y le he dicho algo así como “pues encantados de conocerte y vamos a seguir la visita”. Aunque hubiese sido mejor haber dicho algo así como “feliz reencarnación”.

A diferencia de Rumtek, donde no te dejan hacer fotografías en el interior del templo y además te amenazan con todos los males del infierno si las haces, aquí tienes pista libre. Y encima apenas hay visitantes.

El recinto del monasterio está situado en un lugar precioso. Realmente  merece la pena.

Al salir nos hemos encontrado con dos jóvenes tocando esas flautas o clarinetes de los monjes tibetanos. Los he estado observando y uno tocaba  y el otro aprendía. Me ha parecido un método ingenioso: el que sabe toca y el aprendiz mira de reojo y hace lo mismo. Claro que eso se puede hacer con esos instrumentos y esos sonidos porque no me puedo imaginar  a un violinista mirando de reojo a otro que toca algo de Paganini para hacer lo mismo al mismo tiempo.

Vuelta por el camino boscoso al mismo lugar donde nos ha dejado el coche. Y de allí a Gangtok.

Como el permiso para estar en Sikkim te lo dan solo por 15 días  y esa ampliación solamente se puede conseguir en dos o tres lugares de este estado  hemos decidido adelantarnos y pedirlo ya.  ¿Por qué no lo darán por un mes a la primera vez? ¿Qué intentarán controlar de esta manera? Afortunadamente te lo hacen gratis y sin problemas.

Comida-merienda en nuestro restaurante  tibetano habitual  y  un rato de internet. Allí leo que hoy, día del Pilar, a nuestro presidente le han abucheado en un desfile militar. ¿Cuándo suprimirán los desfiles armados y las procesiones? Pues parece que todavía se quejan de que este año había menos fuerzas que el pasado. Antes aún tenía el sentido de intentar acojonar al enemigo exterior y al interior, pero  ahora, ¿a quiénes tenemos que infundir respeto?  ¿Habrán visto el desfile los afganos?

En internet además de los problemas del Sr. Rodriguez descubro también que aquí gusta mucho el Chrome.  Me sorprende bastante.

Paseamos por MG Marg,  la calle peatonal de Gangtok y aparecen unos policías haciendo que el personal deje el centro libre.   A un pobre hombre que lleva un gran fardo encima le dan ligeramente con la porra para que se vaya de allí. Y es que va a pasar un político importante. Nos han dicho que era ”un ministro de la India”. Imagino que querrán decir del gobierno central.  Va rodeado de unos cuantos políticos pero sobre todo de uniformados.  He contado cinco clases diferentes de éstos.  Es imposible que un país así funcione. Y encima entre el grupo que lo rodeaba había dos soldados que llevaban  un fusil ametrallador cada uno y con uniforme de camuflaje y con trozos de ramas en el casco: y era de noche en el centro de la capital de Sikkim. De verdad que es algo increíble.

Acabamos el día confirmando los datos con el que hemos contratado el viaje para ir mañana al valle de Yumthang.

Veremos que nos pasa.

PS

Cuando escribo esto en el ordenador de casa verifico lo de los “vajrapanis”. Error. “Vajrapani” es un “bodhisattva”, o sea alguien como un santo budista, “que representa la energía de la mente iluminada”.  O sea alguien como el Sr. Montoro o el Sr. Guerra.

Que no te puedes fiar de lo que te dicen.

2 respuestas to “8. Gangtok, día 2.”

  1. Avatar de Carmen Carmen Says:

    Vaya que por aquí también hay budistas, que yo sepa por la alpujarra había también un niño reencarnación de no sé quién. Que las religiones se expanden sin remisión a pesar de la olvidada y denostada Ilustración.

    Que mi mundo no es de este reino ytengo de venir a este blog para cuestionarme qué es eso del Chrome, ya lo he mirado y si el oráculo google no engaña es una soplapoyez más de búsqueda del orácuilo, vaya.

    Que digo yo que dado que Marisa ha fotografiado el viaje ¿no se podría hacer un enlace a las fotos correspondientes la día?

  2. Avatar de Al de la India Al de la India Says:

    Carmen, que lo el Chrome es algo serio anunque he leído que quizás lo haya matadado el Android. Pero en muchos lugares de Sikkim era el único naavegador posible.
    Lo del enlace a las fotos me parece una buena idea. Se lo paso al editor.

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