32. Dehra Dun. I.

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Las cosas de día se ven mucho más claras. Hasta las 11:30 no tengo la cita con el médico así que puedo hacer unas cuantas cosas.
Mi oculista.
Al levantarme compruebo que el ventilador del techo no funciona. Se lo digo en recepción y me dicen que lo arreglarán. Deben creer que soy un excéntrico porque se está acabando noviembre y ésta es una ciudad más bien fresquita y reclamar el ventilador…Y es que para mí es muy importante para secar la colada.

Dehra Dun.

Tiene más de medio millón de habitantes y está a unos 700 metros de altitud. Es la capital del estado de Uttarakhand. Es uno de los estados de reciente creación pues se formó separándolo de Uttar Pradesh en el 2000 y el nombre actual es del 2007 pues se llamaba Uttaranchal.

En la época del imperio británico esta región tenía varias estaciones de montaña y Dehra Dun era el centro administrativo y militar. Y de aquel tiempo quedan varias instituciones importantes por las que los indios conocen a esta ciudad en todo el país. No es una ciudad turisticamente interesante pero yo no la conocía y además en la India siempre puedes encontrar cosas para ver. Y sobre todo tengo que resolver lo del oculista.

Así que paso por una oficina de turismo. Hacen un recorrido en autobús por los puntos más importantes de la ciudad; pero siempre que haya suficientes clientes. Y soy el único. Total que no me sirven para nada aunque son muy amables.

Paso por un tallercito mecánico con un torno bastante grande y todo con el aspecto de los antiguos talleres españoles.  Hay un señor mayor con un niño que posan encantados. También en la calle veo un fotógrafo de los que ya no quedan: una gran máquina de fuelle sobre un trípode de madera. Luego paso por la calle que ayer al final de la tarde estaba a rebosar y esta mañana está casi vacía.  Y limpia. Unos niños recogen cartones de las tiendas. Una imagen que en Europa ha desaparecido hace muchos años. Afortunadamente. Aquí no sé cuando desaparecerá. El otro día leí que China e India adelantarán, creo que en PIB, a USA en 2025.  Y eso está al caer. Para entonces, si sigue así, en la India habrá dos países; los que tendrán el control mundial del SW y casi todas las empresas de servicios y los que recogerán cartones.

Como ya no estoy en Haridwar busco un lugar para desayunar una tortilla y acabo en un restaurancillo.  Veo lo que come un cliente, pregunto qué es y si pica mucho. Otro cliente le dice al camarero que me ponga un poco en un platillo para probarlo: garbanzos en salsa. Están muy buenos. Y además si te los acabas te vuelven a llenar el platillo. Pues la ración que debí pedir para desayuno incluía además de los garbanzos, un platillo con cebolla cruda picada con unos trocitos de encurtidos. Y además dos grandes buñuelotes y un té. Menos mal que voy a un oculista y no a un dentista.

La visita al médico ha sido una maravilla. Al lugar lo llaman “hospital” pero es como un consultorio de un oculista.  Y ha sido un hombre al que le pondría mis ojos para su cuidado con toda tranquilidad. Te inspira confianza.  Me ha confirmado que es una reacción alérgica por la picadura de un insecto. Claro que hoy es el cuarto día y me ha bajado mucho la inflamación. Me receta dos pastillas y unas gotas; porque aquí te recetan justo lo cantidad que necesitas. Y además el resultado me lo ha dado en un papel que si no fuese porque dice algo tan poco heroico como “insect bite” lo enmarcaría, que parece un título.

Receta médica.

Ahora que ya sé como evolucionará mi ojo me voy a la Renfe a comprar el billete de vuelta a Delhi el sábado próximo. El formulario para pedirlo es el peor de todo el viaje y apenas se puede leer. Un consejo: si tienes una alternativa a tu viaje seleccionado, y deberías tenerla, y si es posible más de una, lleva un formulario relleno con cada una de las posibilidades pues es probable que para la primera no tengas suerte y si después de hacer cola tienes que volver a preguntar y volver a rellenar otro formulario…

Cerca de la estación he localizado un lugar donde solo hacían tortillas y no me he podido resistir. He visto a unos jóvenes que tomaban leche y también me he apuntado: una tortilla de dos huevos con una rebanada de pan de molde y un vaso de leche buenísima: 25 rupias.

Mi lugar de desayuno.

No suelo poner precios pero lo pongo por algo que explicaré luego.

Vuelvo a la oficina de turismo y está cerrada. Es el cumpleaños del gurú Taeje Bhadur. Otro santo sij, pero así como el del gurú Nanak es fiesta nacional y todo está cerrado hoy parece que solo lo es en las oficinas del gobierno.

Me voy al “Survey of India”. Es el centro de estudios geográficos del país. Algo así como el “Instituto Geográfico Nacional”. La guía recomienda el lugar para comprar mapas. Y venden pero sin ganas. Al regresar al centro paso por un puestecito donde venden sopa. Nada más. Un viandante me ayuda con mi pregunta de si es muy picante. “Para nada”.  Pues menos mal porque era muy buena pero picaba como un demonio: 10 rupias.

Paso por la iglesia de Santo Tomás de la “Iglesia del Norte de la India”. De la diócesis de Agra. Realmente deben ser cuatro gatos porque eso de que el obispo esté tan lejos así lo indica. Además muestra muchos signos de decrepitud. No creo que tenga muchos fieles.

Iglesia de Santo Tomás de la “Iglesia del Norte de la India.

Entro después en una cafetería pija. A pesar de lo elegante y moderno del sitio tienen una pared llena de desconchones.

Un té negro me cuesta 60 rupias. Un euro. El té más caro que he pagado en este país. Era bueno pero es que aquí el personal come por la mitad. Pregunto por los lavabos: “out of order”.

Me voy a internet y pago la tarifa más cara de todo el viaje: el doble que en Delhi y cuatro veces más que en muchas otras ciudades.

Acabo el día en un restaurante popular y con muchos clientes. Me ha gustado y volveré mañana. Comparto la mesa con una pareja de unos 40 años. Cuando llega la comida ella coge un trozo de roti, pan sin levadura, lo moja en la comida y lo echa al suelo. Luego junta las manos y dice una jaculatoria. O el equivalente hindú porque ha sido muy breve.

Mañana ya podré hacer mi vida normal porque los últimos días han sido de esperas y más esperas.

PD.
Cena: un platillo de queso con salsa, otro platillo de coliflor, trozos de rábano con salsa (esto era “de gratis”) y dos rotis,   60 rupias. La cena estándar es un solo plato.

Hoy he estado en la oficina de correos. Hay unos sellos con un dibujo de una flor que huelen a esa flor. ¡Increíble país! No son capaces de que los sellos peguen pero sí de que huelan.

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2 comentarios to “32. Dehra Dun. I.”

  1. jose luis Says:

    Pues sí, en este país no te venderán nunca una caja completa de medicina, siempre te dan las pastillas que necesitas.

  2. Carmen Says:

    Ángel, a ver si te curan el ojo pronto o te pondrás como yo de tanto comer y comer.

    Lo de las medicinas me parece algo que deberían aplicar en este país, sobre todo controlar a los enfermos crónicos que acumulan medicinas en sus hogares.

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