25. Ujjain I. Segunda parte.

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Como no hemos encontrado suficientes clientes no se ha hecho el tour y desde el templo de Mahakaleswar me voy paseando al de Harsiddhi. La guía dice que es famoso porque tiene una imagen de la diosa Annapurna pero os aseguro que no seríais capaces de distinguirla de cualquier otra deidad.  Los hindúes tienen sus claves con la iconografía religiosa, como todos, y algunas son muy claras como Kali, Brahma, Hanuman, Krishna…pero luego ves una carota de color azafrán y vete a saber   de quien es.diosa

Diosa Annapurna en el templo de Harsiddhi.

Lo verdaderamente famoso de este templo son un par de lámparas de aceite. Realmente son dos torres de piedra con multitud de candiles que salen de sus paredes. Cuando funcionen deben ser algo espectacular.

Templo de Harsiddhi: torres con pebeteros.

De allí me voy al ghat Ram, el más famoso y conocido de Ujjain, en el río Shipra. Aquí te vuelves a encontrar el ambiente de los ghats de Benarés pero en plan tranquilo. Y algún “nanga baba” (categoría de shadús con poca ropa, o eso he entendido a mi compañero de tren).

Ran ghat

Y como en todos estos ghats con fotografías que podrían ser espectaculares por el colorido de los actuantes.

Algunos brahmanes con sus puestos esperando los clientes que quieran realizar algún rito. Uno de ellos tiene una docena de bandejas de acero inoxidable y tarros de pintura roja y algunas vasijas con cosas que imagino secretas. Porque lo importante en el rito es el misterio. Mucho misterio. Y echas unas gotas de agua por aquí y otras de leche por allá, y coges eso de una manera y luego lo otro al revés, y… ¡Cómo puede haber gente que crea que eso puede agradar o aplacar a algún ser superior!

Pero todo muy apacible y sin la presión de los ghats de otras ciudades, y no solo de Benarés. Recuerdo, por ejemplo, Pushkar o Haridwar.

Me encuentro con dos niñas que están lavando la ropa en el ghat y me piden que las fotografíe. Y lo mismo me sucede luego con un lavandero de ropa que tiene un cubo con azulete. Ya no sabéis que es eso pero en la España escolapio-franquista se utilizaban unos cubitos azules que se llamaban así “azulete”; se envolvían en un trapo y se ponían en agua con la ropa blanca recién lavada. Eso les daba un aspecto todavía más blanco. Pues aquí se sigue utilizando el azulete.

A orillas del río Shipra.

Y del ghat de los”rezadores” paso por debajo de un puente al de los lavanderos. Creo que no he visto ni he olido tanta mierda humana junta en mi vida como debajo de ese puente. Y entonces te das cuenta de que la gente que vive por toda esa zona baja a las orillas del río a hacer sus necesidades y si caminas sin precaución te encuentras de bruces con algún semejante cagando. Y a mí eso me corta mucho.

El sitio de los lavanderos es muy interesante pues cada uno tiene su trozo en el río      rodeado de piedras y luego un espacio que no sé si es de barro o de piedra con un pocito en medio con el azulete o con agua.

Lavanderos.
Sigo río abajo y me encuentro con el crematorio. No venía en el mapa ni lo indicaba la guía. Aquí se acabaron las fotos. No sé si se pueden hacer o no pero a mí no me gusta hacerlas.

Hay una docena de mesas de piedra. Encima de una de ellas hay una pira a medio consumir y un grupo de gente. En las escaleras que llevan al sitio donde están las mesas hay un cuerpo envuelto en la tela roja que les ponen a los difuntos y encima de unas angarillas hechas de bambú.

Cuando he llegado la pira ya está montada. Hay unos veintitantos hombres y solo una mujer pero que no parece pertenecer al grupo de duelo.

Además de la madera preparada para la pira hay también un buen montón de tortas hechas con bostas secas de vaca. En algunos lugares del Himalaya con problemas de suministro de leña las había visto como combustible y parece que aquí también las utilizan.

Le quitan el sudario y ponen al difunto encima de la pira sin las angarillas. Sacan un líquido de un sobre y se lo echan por encima, no sé si con fines combustibles o religiosos.  Luego le cubren el cuerpo con esas tortas de bostas. La mujer resulta ser una profesional de este negocio pues se lleva las angarillas y las cuerdas que ataban el cuerpo.

Los del grupo de la pira que estaba a mitad se van, dejando aquello ardiendo.

En ninguno de los dos grupos se ve emoción o dolor. Como si aquello no fuese con nadie de los asistentes.

Por allí hay algún perro, como en Benarés, que parecen especializados en rebuscar entre las brasas.

Al muerto recién llegado acaban de cubrirlo con troncos y con el mullido de paja de las angarillas que es lo que emplearán para que prenda el fuego.

Vuelvo al ghat de los rezadores.

Hay un sitio especial donde hacen la ofrenda del atardecer. El sitio importante lo cercan con una cuerda y solo dejan entrar a la familia que ha pagado la ceremonia.

En el lado del río donde estoy hay dos brahmanes y unos ayudantes que tocan un tambor, unos platillos, una campana,…Enfrente, en el otro lado del río, hay otro brahmán que hace los mismos movimientos que los de mi lado. Allí hay un grupo de media docena tocando los platillos.

A las seis de la tarde ha acabado todo.

Es realmente muy interesante. Una vez asistí a una ceremonia así en Haridwar pero aquello fue espectacular. Era el mismo rito pero con muchos oficiantes, gran música y mucho público.

Regreso al centro en un “tempo”. Un ratito de internet, buena cena –que hoy casi no he comido- y luego un helado en la plaza de la torre del reloj. Y es que en esta ciudad hay mucho ambiente de gente en esa plaza.

Cuando llego al hotel veo un letrero que dice que el bar cierra a la nueve de la noche. ¡Maldición! Y yo que quería tener la oportunidad de beberme un “whisky” (el “word” no me deja escribirlo pues cada vez que lo hago él corrige “güisqui, güisqui, güisqui”) indio sentado en la barra de un bar en penumbra como en las pelis…

Liberación.

En el ghat de Ram he visto a una chica joven sentada al lado del agua sacando de una bolsa trozos de papel y echándolos en el río.  Me ha parecido tan romántico…Un antiguo amor, una desilusión, quizás un abandono, o lo peor de todo el abandono que representa la muerte.

Desconsuelo.

Y entonces coges todas esas cartas, esos recuerdos y te vas a un ghat del Shipra y los echas poco a poco. Y piensas que así se acaba todo y te liberas de las últimas ataduras.

Iconografía y hagiografía.

En la religión católica pasa lo mismo que en la hindú con las claves que te permiten saber el “quién es quién” del santoral. Pero como en aquella no siempre está todo tan claro; porque depende mucho del artista que reproduce la figura. Una vez visitando la iglesia de Tornos vi un santo de aspecto extraño. Le pregunté al cura: “pues como tiene un cerdo a sus pies es San Antón”. Y debía ser un gorrino pero podría haber sido un celacanto si en la laguna de Gallocanta los hubiese habido.

Todas las fotos como siempre en Flickr.

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3 comentarios to “25. Ujjain I. Segunda parte.”

  1. Torpedo Says:

    Muy interesante el comentario. Me ha dado mucha impresión el servicio de higiene de esa ciudad… Estamos en el siglo XXI, pero sólo una parte del mundo.
    Por contra, qué tierna la foto de la chica. Cuenta más.

  2. jose luis Says:

    Tremenda la imagen…
    Si fuese en España pensaría que ha terminado con su hipoteca, el Euribor se metió por medio cogió más protagonismo del que le dieron en un principìo y acabó con la relación.
    La foto de las Torres me ha recordado en la primera visualización a la Sagrada Familia.

  3. Angel de la India Says:

    Pues ya me hubiese gustado hablar con la joven y saber de sus pesares pero no me atreví.

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