10. De Jagdalpur a Visakhapatnam.

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Ayer por la noche estuvieron tirando cohetes sin parar. Me acordaba de Diwalli aunque no lo era; quizás era por lo de “Ekadashi” y las cañas de azúcar. No sé siquiera si era una fiesta local o de toda la nación.

En el comedor del hotel me vuelvo a encontrar al grupo de la tele de ayer que están desayunando. El que les hace de guía local me recomienda que para este tren me lleve agua y comida pues pasa por regiones muy remotas y no encontraré nada. Dice que incluso él tiene problemas si viene por aquí. Creo que exagera pero de todas maneras dados mis problemas digestivos de la víspera acudiré a mis reservas de turrón de alicante.

Esta mañana en lugar de la tortilla me limito a una especie de torta con pastas y té negro.

¿Por qué les resultará imposible cocinar algo sin hacerlo picante? Ayer fue la tortilla del desayuno. Hoy ha sido el té.

Antes de irme a la estación hojeo el periódico de este estado. Se llama “The Hitavada”. Tiene 20+4 páginas y cuesta dos rupias y media. Creo que es el único en inglés pero hay unos 15 más en hindi.

De la fiesta de ayer, Debutani Ekadashi, explica que se ofrece un ritual de “tulsi vivah” en las casas a la diosa Laxmi y que se llama “Chhoti Diwalli”.

¿Qué dice de España? Pues increíblemente le dedica media página a… ¡pues al fútbol!: la “Spanish league”. Y dice algo del Barcelona y del Madrid. Es como si en un periódico de Cariñena le dedicasen media página   al encuentro de crícket entre la India y Australia.

Cojo un ciclorickshaw para ir a la estación y a mitad de camino el joven que me lleva me espeta -¡cuánto me gusta ese verbo!-: “¿Tienes algún problema, hermano?”. Para mí que ha aprendido la frase en alguna peli pues apenas habla inglés. Si le contase mis problemas me hubiese tenido que quedar a vivir con él un par de meses; como quería el guía indio que hiciésemos todos los españoles.

La estación es grande como todas, pero como aquí apenas paran trenes solo hay viajeros que están esperando éste y no tiene el aspecto de abandono de otras.

Voy a viajar en primera pero ahora ya sé qué representa esa clase. Que hace años cogí un tren así y lo aprendí. Estos debían ser lo mejores vagones de la red antes de que apareciesen los de aire acondicionado, pero ahora son cómodos, amplísimos y cochambrosos. Este tiene departamentos de dos personas con una litera encima que puedes sujetar a la pared pero que va abierta todo el viaje. Hay un metro de distancia desde el asiento hasta la pared de enfrente. O sea todo muy grande y amplio. Y para este tiempo tiene una ventaja adicional: la ventanilla está abierta así que puedes disfrutar del paisaje y de las estaciones. Y si quieres hacer fotos no hay tren mejor.

De Jagdalpur a Visakhapatnam. A pesar de ser primera clase el precio es muy barato pero va casi vacío con la excepción de un grupo de hombres que deben ser empleados del ferrocarril por la manera en que los saludan en todas las estaciones. Y para en todas. Y así voy solo en mi departamento pues a la gente no debe gustarle sentarse conmigo y el problema es el equipaje si voy al lavabo. La mochila grande la he atado con un candado como hacen los indios precavidos pero la otra me la tendré que llevar y dejar algo que indique que mi sitio está ocupado.

Urinarios.

El recorrido arranca en el estado de Chhattisgarh, pasa por Orissa y acaba en Andra Pradesh. En la primera parte se ven campos de arroz y gente segando, grupos de pastores con vacas y búfalos por caminos polvorientos. Y es que aquí todo tiene un manto de arcilla roja. En marzo debe ser muy duro.

De Jagdalpur a Visakhapatnam

En todas las estaciones del comienzo del recorrido hay grupos de mujeres adivasis. Llevan un botón de oro en cada lado de la nariz. Claramente no estarán nunca resfriadas como yo lo estoy estos días. En otras estaciones deben pertenecer a otro grupo pues llevan tres aros en la nariz, uno en cada lado y uno en el centro. No puedo dejar de compararlas con los búfalos pues también estos suelen llevar una anilla en la nariz. ¡Y pensar que en occidente hay gente que paga por eso!

Mercado

A veces hay bosquecillos y los campos de arroz se transforman en campos de flores amarillas. ¿Será mostaza?

La vía sube hasta los 800 y 900 metros y vamos bastante parte del recorrido a esa altitud.

El paisaje no es espectacular pero es bonito y placentero. Es un buen descanso. Al final he tenido un compañero de viaje pero se ha echado en la litera y ha estado durmiendo todo el viaje. Solo se levanta 30 minutos antes de llegar.  ¿Dormirá por la noche? Quizás ésta sea una de la razones de la fertilidad de la India: gente que está durmiendo todo el día y cuando llegan a casa están desvelados y…

En el último tercio del trayecto cambia el paisaje y es montañoso con grandes valles. Podríamos estar en cualquier lugar del mundo pero al llegar a las estaciones ves que estamos en la India. Lo curioso es que hemos pasado por muchísimo sitios y ha parado en muchas estaciones pero no he visto más que un par de pueblos. Quizás las poblaciones estén muy separadas de las estaciones pero en todas ellas había mucha gente.  Y ni una sola mujer o chica vestida a la occidental excepto un grupito de jóvenes que ha bajado a mitad de camino pero que claramente no eran de allí.

Mujeres adivasis trabajando.

Antes de las seis de la tarde ya es de noche pues además estamos viajando hacia el este. Es una pena porque sucede cuando el paisaje es más bonito.

El revisor, que ha sido muy amable, me avisa que faltan dos minutos para llegar, pero hemos estado parados allí una hora. A pesar de los olores ambientales que indican que estamos en una zona pantanosa no había mosquitos porque en esa parada estábamos totalmente a su merced.

La estación de Vishakapatnam es una estación típica de la India; quedan atrás las zonas remotas de Chhattisgarh.

En algunas estaciones de ferrocarril de este país tienen unas habitaciones para los viajeros que están de paso y el revisor del tren me ha explicado que las de esta estación están muy bien.  Porque no tengo ninguna información sobre esta ciudad y llegar a las 9 de la noche después de casi 12 horas de viaje no es la mejor forma para empezar a buscar un hotel. Pero, mala suerte, las habitaciones de la estación están todas ocupadas. Le pregunto a un policía y me dice que salga al exterior, gire a la derecha y en el cruce de la carretera ya veré los hoteles.

Varios rickshaws me quieren llevar por 10 rupias. Son los clásicos ganchos que sacan la comisión del extra que te van a cobrar en el hotel al que te llevan. En este país hay que tener mucho cuidado con las gangas.

Son más de las nueve de la noche y estamos en noviembre, pero hace calor.

En los cuatro primeros hoteles que pregunto están llenos. Y además todo el entorno es bastante cochambroso. Al final encuentro uno con habitaciones libres. Es simple pero limpio y barato. Además es solo por una noche y no tengo más opciones. Al enterarse de que solo es una noche empiezan a poner pegas: que por ser extranjero tienen quedar cuenta a la policía y que todo el papeleo no les merece la pena por tan poco tiempo. Cuando al final llego a la habitación la cama, solo tiene una sábana, como en todas, pero así como en los otros me dan una sábana más aquí todo son pegas. Al final la consigo.

Decido romper el ayuno y me voy a cenar.  Ya me había olvidado que estoy en la India a pesar de que el ambiente de la calle y el restaurante no podían ser más indios.  Y se me ha olvidado pedirles que no picase y a pesar de que era un simple arroz con vegetales picaba como un demonio.

Mañana, de día, veremos que pinta tiene esto porque esta noche no es nada reconfortante.

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