51. Bangkok, último día.

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Hoy es el clásico y mal día en que acaba el viaje.

Clásico y malo porque los vuelos de regreso siempre salen por la noche y te encuentras en una ciudad calurosa y húmeda en la que has dejado el hotel por la mañana y en la que no tienes donde meterme hasta la medianoche.

Véase lo eficaz que es el alfabeto tailandés

En este hotel te cobran por todo pero también están preparados para todo. Tienen un servicio de taxis para llevarte al aeropuerto a un precio competitivo, tienen un servicio de consigna de equipajes cobrando pero barato, y lo que es mejor, te dejan ducharte cuando regresas a buscar el equipaje vencido y sudoroso al final del día. También tienen un servicio de cajas de seguridad en alquiler que yo solo he visto aquí: te alquilan una caja de una serie que hay en un rincón del hall para el caso de que hayas comprado algo valioso en Bangkok, te vayas de la ciudad y quieres que te lo guarden hasta tu regreso.

La pierna de Marisa que ha ido mejorando a lo largo de los días se ha transformado en un problema administrativo. Todos los días me llaman para pedirme datos e informes sea desde la compañía corresponsal en Bangkok, sea desde España o de ambos sitios. Ha debido ser una lata para los de recepción porque no había teléfono en la habitación y estábamos en un cuarto piso, sin ascensor. Pero todo se ha solucionado y además nos han puesto coche hasta el aeropuerto.

Tomamos nuestro último desayuno en Bangkok y dedicamos el día a las últimas compras y a ver centros comerciales donde nos compramos pero miramos.

También el último viaje en barco a Chinatown.

En barco a Chinatown

Es uno de los recorridos más agradables en Bangkok. El viaje por el río es una fuente de sensaciones. Chinatown es otra. Sigue siendo algo increíble y donde es difícil sustraerte para no comprar algo. Yo, por ejemplo, siempre acabo comprando alguna semilla o alguna hierba para infusiones aunque no conozca sus efectos. Creo que si los chinos las toman no deben ser malas.

Después del barrio chino vamos a MBK. Imagino que tendrá horas punta y horas valle como todos los comercios pero yo debo ir solo en horas punta. Porque está siempre a rebosar.

Y eso que era un lunes a mediodía. Más compras y a comer. Vamos a un japonés tipo buffet parecido a los que estuve en Japón. Como allí aquí también te marcan el tiempo máximo que puedes estar. Imagino que es para evitar los abusones que entren a las 12 a comer y salgan a las 8 de la tarde ya cenados. Aquí te dejan una hora y cuarto. Suficiente para comer todo lo que quieras.

Después nos vamos a un par de centros que están al lado. Uno de ellos es el más antiguo de la zona y cuando lo abrieron debía ser lo más elegante en Asia pero ahora está medio vacío. Pero hay una buena librería donde estamos un buen rato. Luego nos vamos a Paragon. Vengo todos los años y me sigue sorprendiendo su lujo, el diseño y el que no compra nadie. Mi amigo Manuel me dio una explicación, pero no se puede escribir. Aquí también hay una buena librería. En ella entre las famosas Moleskine hay dos que harían levantar de la tumba al Che y a Mao: una dedicada a cada uno de ellos. También encuentro “The way” que hojeo pensando que es de Kerouac y es que la he confundido con “On the road” y la que tengo en las manos es el genuino “Camino” de San Josémaría. (¿En estos casos de nombres inventados se acentúan los dos nombres como en el original?) Curiosamente estaba de oferta en un capazo de esos que hay en la entrada que venden a precios tirados lo que es invendible. Aquí estaba con libros de dietas milagrosas y de mercadotecnia. Y no estoy haciendo demagogia. Que eso es lo que había.

Regresamos al hotel y en el autobús, que es de los gratuitos, la cobradora lleva una galleta con seis medallas. (Lo de “galleta” creo que es el término militar pero quizás esté equivocado). Me sorprende que siendo una currante tenga medallas y también que siempre sean múltiplos de tres. ¿Qué hacen cuando tienen 4 ó 5? Quizás es que se las den de tres en tres.

Del hotel al aeropuerto vamos en nada en un estupendo coche que nos ha enviado la compañía de seguros y además sin pasar miedo como en Delhi.

Y ya nos encontramos con el maravilloso y nuevo aeropuerto de Suvarnabhumi.

Política tailandesa.

Estos días en Bangkok hay mucho movimiento político y callejero relacionado con él, con zonas tomadas por los manifestantes y alguna calle cortada.

Por un lado están los leales al depuesto primer ministro Thaksin Shinawatra y su desmantelado partido Thai Rak Thai y su sucesor el partido Peoples Power y el gobierno. En el otro lado hay un grupo formado por realistas autoritarios del partido Alianza del Pueblo para la Democracia (People’s Alliance for Democracy, PAD), los partidarios del golpe militar, los del golpe judicial y el Partido Demócrata (Democrat Party). Ya veis que es una extraña mezcla cuyo único interés común es ir contra Thaksin.

Lo curioso es que ambos grupos están en el lado de la élite capitalista tailandesa. Y también ambos son nacionalistas y no les importa vulnerar los derechos humanos. También ambos grupos se asocian a personas que tienen antecedentes de corrupción. Aunque en este país la gente da por supuesto que los políticos son corruptos. Lo mismo que los militares.

Las diferencias entre la dos facciones es que mientras los de Thaksin dirigen su estrategia a ganar poder por las elecciones, la democracia parlamentaria y dinero para los políticos, los otros, los del PAD y sus aliados en esta crisis, están a favor de los golpes militares y en reducir el número de parlamentarios elegidos por votación y aumentar el poder de los burócratas y del ejército. La justificación para esto es que la mayoría de la gente pobre del país son demasiado estúpidos para saber a quién dar su voto.

¿Por qué me recuerda esto tanto a la época franquista? Yo tenía un compañero de trabajo, notorio fascista, que siempre me decía que cómo un voto de un albañil iba a valer lo mismo que el suyo. Lo malo es que no sólo mi colega pensaba así. ¿Cuántos médicos piensan que el voto de un auxiliar de clínica vale lo mismo que el suyo? No que lo digan. Que lo piensen. Y lo mismo en otras profesiones.

Un punto importante es el poder económico de la colonia china querida u odiada según las facciones.

A todo lo anterior de la lucha tailandesa se unen intrigas palaciegas de partidarios de los que apoyan al hijo o a la hija de los monarcas.

Lo tienen un poco complicado.

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