En este hotel te dan a elegir entre desayuno occidental y desayuno birmano. Y dentro de éste entre cuatro diferentes. He elegido el único que conocía de los birmanos: mohinga. Y no podía haber comenzado el día mejor. Creo que es el plato más popular en este país: un gran cuenco de sopa de pescado con fideos de arroz. Marisa se ha decantado por lo tradicional. Quiero decir lo “tradicional occidental”.
El paseo desde el hotel al centro nos vuelve a deparar las sorpresas de la calle de este país. Volvemos a ver operarios (esa era la forma eufemística de llamar a los trabajadores en la época franquista) desmontando engranajes y maquinarias enormes que deben proceder de los barcos del río o del mar. Un trozo de calle está ocupado por tres o cuatro que están limpiando con cepillos de púas metálicas un gran cable de acero. Aquí todo se reutiliza. Estas calles huelen a hierro y a maquinaria. Como Marisa y yo procedemos de familias de mecánicos, estos olores nos recuerdan nuestra infancia.
Hay vendedores de tornillos mostrando toda la mercancía. Otros venden grasa sólida de varios colores en unos recipientes que son muy fotogénicos.
Nuestra principal tarea hoy será buscar información sobre nuestro próximo movimiento. En el hotel nos recomendaron que fuésemos al turismo oficial. La guía dice que en esta oficina su personal es tan entusiasta como los burócratas soviéticos. Y que además la información que te proporcionan debe ser confirmada de nuevo. O sea que una joya. Si además llegas a la hora de comer y están con las tarteras abiertas dispuestos a empezar no son una joya, son las de la corona británica.
Por lo que nos han explicado y hemos leído hemos decidido ir a Sittwe en avión y desde allí en barco a Mrauk y luego volver desde Sittwe hacia Rangún en barco o en autobús con escala en Ngapali. O cualquier otra cosa que pueda surgirnos porque no está nada claro.
Aunque se pueden comprar los billetes en la oficina de turismo ni lo hemos intentado porque han abierto todos las fiambreras al mismo tiempo.
Encontramos las oficinas de una de las compañías que vuela a Sittwe: no en esta época. Luego vamos a una moderna torre de oficinas donde hay otra compañía aérea: “Silk Air”. Sólo por el nombre apetece viajar con ellos. Pues tampoco. Solo vuela a Singapur. Encontramos una agencia de viajes. Debemos ser los primeros clientes del año. O por lo menos del mes: hay cinco empleados y nos atienden todos al mismo tiempo. Pero no se puede pagar con tarjeta de crédito, el precio es más caro del que ponía en turismo y además eso de ser los únicos clientes no me inspira mucha confianza. Al fin encontramos otra agencia de viajes con más movimiento. La jovencita que nos atiende está aprendiendo español. El año pasado ya escribí que al verano le llamaban la “Spanish season” y claramente les interesamos como turistas. Le compramos el billete de ida e intentaremos regresar por autobús o barco.
Por la tarde damos una vuelta por la pagoda Botataung, o mejor por su entorno. En la entrada mucha gente vendiendo las ofrendas a los fieles. Eso es algo que siempre me sorprende: ¿Quién fue el primero que dijo que a Buda le gustaba que le ofrecieran cocos adornados? Porque esta es la ofrenda típica aquí.
Este templo está al lado del río Rangún y el ambiente es muy interesante. Hay un pequeño embarcadero desde no paran de llegar y partir pequeñas barcas que atraviesan el río que aquí es enorme. Nos hemos acercado a otro muelle donde había mucha gente y un espontáneo nos ha explicado que se han ahogado dos personas. Primero una mujer y luego un hombre que se ha tirado para salvarla. Parece que ella se ha agarrado a él y han perecido los dos. Bueno realmente ha sido todo por señas y con las palabras “hombre” y “mujer” en inglés. Había un par de barcas allí haciendo maniobras extrañas pero ni policía ni bomberos. Mucha gente piensa que por ser una dictadura militar esto está lleno de uniformes, pero quien tiene privilegios no pierde el tiempo currando, y esto parece Japón: uniformes, no se ve ni uno.
Hemos regresado a cenar al hotel. Allí hemos conocido a Juan Carlos, un italiano que está aquí trabajando en una ONG. Era de Palermo y cuando le hemos dicho el año en que estuvimos nosotros allí él todavía no había nacido. Nos pasa de vez en cuando. Eso quiere decir que nos vamos haciendo mayores. Ahora mucha de la gente que nos encontramos ya son más jóvenes que nuestros hijos. Quizás tengamos que cambiar los destinos de nuestros viajes e ir donde va la gente mayor.
Tras la cena un rato de escritura en el comedor del hotel.
30/09/2008 a las 08:58
Una de las consecuencias de dejar el tabaco es el engorde. Vamos que una se pone ansiosa y como lo primero que pilla. La verdad es que sólo he engordado 4 kilos desde marzo pero hace ya tres semanas que estoy a régimen. ¡Dios, qué pinta tiene ese desayunooooooooooooooooooooooo! lamería el cuenco con la lengua directamente, a lo perro, para qué lo voy a negar.
un saludo
01/10/2008 a las 08:29
Vailima, si vas tienes que probar esa sopa aunque no sea para desayunar. Te encantará.
Felicidades por dejar de fumar. Seguro que lo recordarás en el futuro como una de las mejores cosas que has hecho.
01/11/2008 a las 14:15
pues la grasas tienen un aspecto delicioso. Y lo siento Vailima pero el mohinga para desayunar como que no mucho…a no ser que después te vayas a segar!