5. Bangkok. Día 1.

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Instantánea de Khao SanHoy sí que estamos ya de viaje. Se han disipado las brumas mentales del cambio de horario y tenemos la sensación de que empezamos el recorrido.

Aunque para nosotros Bangkok es una etapa necesaria le hemos cogido gusto a esta ciudad y nos encontramos muy bien en ella. Aunque también entiendo a la gente que la encuentra sucia, polucionada, caótica y demasiado poblada, Ciertamente es todo eso pero también puede ser amable, interesante, moderna y tradicional al mismo tiempo, y, siempre, sorprendente y, aunque a algunos les parezca mentira, también confortable. Sobre todo si sabes lo que te espera cuando viajas por el resto de los países de la zona o cuando regresas aquí después de estar en Laos o Camboya, por ejemplo.

Bien es verdad que en este país hacemos muy pocos descubrimientos pues nos limitamos a volver a ver lo que ya conocemos y solo intentamos alguna pequeña escapada para ver algo nuevo. En este viaje tendremos un montón de días a la vuelta de Birmania y quizás nos dediquemos entonces a la búsqueda de lo desconocido.

Así que hoy cogemos el barco que va por el río, el Mae Nam Chao Phraya, la vía de comunicación más agradable de Bangkok. Dicen que la forma más rápida de viajar por esta ciudad es alquilar una moto en la que vas de paquete, pero o tienes que ser nativo o estar francamente apurado de tiempo porque da miedo ver como circulan y como se meten en medio de los atascos. Nosotros preferimos el río.   Y especialmente los trayectos por el más grande, porque también hay barcas que van por los canales más pequeños que cruzan Bangkok pero no tenemos experiencia en ellas. Además si comparas la calidad de las aguas del Mae Nam Chao Phraya con la de los canales laterales, el grande parece un torrente de montaña. Los pequeños suelen ser de un color gris plomizo tirando a negro en algunos casos. De cualquier manera son todos de aguas muy contaminadas. Parece que hubo intentos de mejorar la calidad de esta agua pero que la crisis económica de los años 90 ha retrasado esas políticas. O simplemente las han abandonado.

Desde hace siglos la mano del hombre ha modificado los canales construyendo algunos nuevos o cortando algunos meandros llegando a la situación actual en que la gente considera a algunos canales artificiales como naturales y al revés.

Meandro en Mae Nam Chao Phraya.El río es una importante vía de transporte de mercancías y ves a unos barcos enanitos arrastrando enormes gabarras casi hundidas hasta su carga. (Recuerda a esos chistes de enanos en que el tamaño era inversamente proporcional a su potencia sexual. Para explicarlo en términos matemáticos). A veces se cruzan con otras que van sin carga y te parece mentira que sean el mismo transporte, tan alta es la borda de las vacías y tan a ras de agua está la de las que van cargadas.

Luego están los barquitos que llevan a los turistas y que siempre me sorprenden. Cuando veo a una pareja de occidentales solos en una barca de 40 plazas, me pregunto como han llegado hasta allí. A veces debe ser el error de acceder a un embarcadero que no es el “oficial” y donde puedes coger uno de esas barcas “para-ti-solo”, cuando crees que estás cogiendo el transporte público. Otras veces van la pareja con un guía. Deben ser viajes organizados donde está incluida una visita turística a Bangkok y sus canales. Me parece imposible que alguien necesite visitar esta ciudad con un acompañante.   Pienso que si van a un pueblecito de Laos necesitarán ir con un ejército de cien porteadores.

Hoy vamos a Chinatown, visita obligada y casi protocolaria pues volvemos siempre a los mismos sitios.

Pasamos de nuevo por la imprenta con maquinaria alemana que lleva una viejecita. Le pregunto por su hermana a quien no veo y me temo que se habrá muerto. No es su hermana, es su madre y está por la casa.  Desde que las conozco, y hace muchos años, siempre las saludo y nunca está trabajando ninguna máquina.

Luego visitamos a “nuestro” óptico chino. Le pregunto que donde ha estudiado: en Singapur. ¿Te has preguntado alguna vez que hablan en Singapur? ¿El singapurés? Pues no debe ni existir. Me dice que el inglés y el chino.

Acabamos, como siempre, comiendo un sukiyaki en un restaurante cantonés de nombre americano, que está en Bangkok. No se podrían dar más paradojas.

En este barrio cualquier callejón está lleno de sorpresas. Puedes dar vueltas y vueltas y siempre descubres cosas nuevas. Y aunque encuentras gente que habla inglés a veces chocas repetidamente con la barrera del idioma.  Aunque estés buscando algo de lo que piensas que “seguro que los chinos lo utilizan y lo conocen”. El año pasado fue con las cajas de bambú para el dim sum y éste con unos frutos secos que le dijeron a Marisa que venían del Himalaya y eran casi milagrosos.

Regresamos a Banglamphu, nuestro barrio. Damos una vuelta por Khao San.

Hoy es el último día del mes y se nota. Pero en cuanto llegue la nueva remesa de occidentales volverá a rebosar de la gente más rara del planeta. Y la más exhibicionista. Claro que también hay gente normal pero esa no te llama la atención. Cada año van tirando los lugares más cutres y en su lugar levantan edificios “fashion”. Nuestro restaurante favorito que estaba al lado del río y era muy popular y bueno, ahora es un hotel moderno para occidentales.

Cena y a descansar.

Nota etimológica.

Según un amigo mío muchos nombres propios vascos fueron una invención reciente, de Sabino Arana especialmente que se inventó de la nada un Santoral, que en el siglo XIX no había entre los euskaldunes Koldos, sino Luises.  Descubro que la palabra “gabarra” viene del vasco “kabarra” o”gabarra”. Pero éste viene del latín “carabus” y éste a su vez del griego “kárabos”. · O sea que todos venimos de lo mismo. ¿Es que alguien lo dudaba?

3 respuestas to “5. Bangkok. Día 1.”

  1. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Los vascos seguro que lo dudan.

  2. Avatar de Angel de Birmania Angel de Birmania Says:

    Joséluis, tendrías que decir que «algunos vascos».

  3. Avatar de jose luis jose luis Says:

    Mejor todavía, «algunos vascos/as»

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