Este sería el segundo día del viaje si fuésemos con una agencia pero realmente es el primero. O mejor el cero, porque, aunque ya estamos en Bangkok, con el viaje y el cambio de horario lo paso medio atontado.
Al llegar al aeropuerto nos encontramos con Mónica y Arturo, la pareja de españoles con los que íbamos a compartir taxi.
Cuando estábamos en la cinta de salida de los equipajes pasa una señorita con el apellido de Arturo escrito en un cartel. Pensamos que era el hotel que enviaban a alguien a recogerlos. Pues no, era el eficaz sistema tailandés que enviaba a una empleada del aeropuerto para decirle que su equipaje no llegaba. En la sala de espera de Ammán habíamos hablado de los retrasos de los equipajes y yo les había contado alguna experiencia truculenta que había vivido de cerca. No lo volveré a hacer. Afortunadamente para ellos les dijeron que la maleta les llegaría mañana pues tenían un billete de avión para pasado mañana. Eso es algo que recomiendan las guías, y si no deberían hacerlo; yo lo hago: no tener previsto un viaje al día siguiente de llegar. Especialmente en los vuelos en que se llega al destino con parada intermedia.
Al final nos vamos juntos, primero parada en su hotel y luego al nuestro, que es del tipo que más me gusta: sencillo, limpio y bien situado para nuestros intereses.
Damos una vuelta por Khao San donde nos volvemos a encontrar con la fauna habitual: los más excéntricos, estrambóticos, tatuados y agujereados que viajan por estos países. Pero todos juntos. También un grupo con camisetas de los futbolistas españoles y alemanes. Faltan varias horas para el partido pero alguno no llegará a verlo.
Vamos a cenar y nos volvemos a encontrar con la deliciosa cocina tailandesa. Nos encanta. Y prontito a dormir.
Fin de las cabezas pequeñas.
El año pasado descubrí en Birmania que los billetes de dólares los clasificaban entre “small heads” y “big heads”. Los primeros eran más antiguos y no los admitían en ningún sitio. Solo los cabezones. Así que en cuanto he llegado a esta ciudad he intentado desprenderme de los billetes “small heads” que me quedaban. Incluso aquí he tenido problemas para hacerlo. Así que aquí tienes mi consejo: si tienes “small heads” cámbialos cuanto antes.
27/09/2008 a las 18:53
Ángel, hay un restaurante thailandés en Madrid que seguro conoces, se llama Siam, ¿qué te parece? Yo he ido algunas veces y me ha gustado, pero mejor sabrás tú si has probado allí. Además es de no fumadores.
29/09/2008 a las 14:46
Joséluis, pues sí que lo conozco y me gusta más su ambiente y el hecho de ser «no fumadores» que su cocina. Pero para comer con amigos y charlar un rato está muy bien.
Ya ves que contraigo tu nombre por si un día llegas a ser santo.
02/10/2008 a las 13:34
Lo dudo.
01/11/2008 a las 13:31
joseluis celestial…je, je, je! habemus joseluis!
01/11/2008 a las 23:29
Pues no sé porqué no podría ser. Ahí tenéis a Maria Magdalena que llevaba una vida disoluta, cosa que Joséluis seguro que no lleva, y fijaros donde ha llegado. Lo que no tengo claro es lo del acento, si se debe poner o no.