1. El viaje.

by

A Helene Hanff le gustaban los testigos oculares

Enric Gonzalez, comentando una tarde de domingo en la tele dice: “Siento un gran respeto por quienes no siguen los deportes. Son como los insomnes, los jubilados y los frígidos: tienen más tiempo para otras cosas. Sin embargo, no es mi caso”.Pues sí es mi caso. Así, como tengo tanto tiempo libre por no dedicarlo a los deportes, me vengo a Birmania.

Es que el año pasado nos quedamos sin ver unas cuantas cosas y también querríamos volver a ver otras.

El recorrido será de Madrid a Bangkok, allí un par de días y vuelo a Rangún.

Visados.

Seguimos sin tener embajada birmana en España así que volvemos a tener los mismos problemas de visado del año pasado. Bueno, los mismos no, pues ahora ya sabemos las distintas posibilidades.

La mejor sería sacarlos en Bangkok dado que este año estaremos tres días antes de coger el vuelo para Rangún. Problemas: la información que he encontrado sobre esta vía dice que se necesitan más de tres días para obtener el visado. Había una opción de trámite rápido de un día en la embajada birmana en Bangkok pero he leído que lo habían suprimido por la corrupción que rodeaba a los funcionarios.

Problema adicional imprevisto: el 26 de mayo se declaró un incendio en dicha embajada y la sección consular donde se obtienen los visados quedó destruida. Y encima eso ocurrió en plena crisis de obtención de visados para los cooperantes que querían ir a ayudar al país. Para situar a los más despistados: ha habido unas grandes inundaciones que han arrasado la parte sur del país y aunque había mucha ayuda internacional disponible, los jerarcas birmanos no dejaban que entrase y muchas organizaciones internacionales estaban intentando conseguir visado en Bangkok. Tengo un amigo allí al que se lo denegaron.

O sea que es demasiada incertidumbre. Hacemos lo del año pasado: “visa on arrival”. Y este año sin los sustos del año pasado que el día de partida recibí una nota diciéndome que no estaba en la lista de pasajeros del vuelo.

Volvemos a internet. Hay un lugar donde pones todos tus datos incluidos la religión y el color (¿para qué querrán saber la religión y el color para darte el visado?), llenas el formulario, pulsas sobre “enviar” y entonces un mensaje te informa que los campos marcados con un asterisco son obligatorios y que no has puesto tu dirección de correo electrónico. Cuando has probado 404 veces, que es el número del diablo en internet, piensas que debe haber un error. Pues resulta que el servidor de ese lugar no funcionaba. Afortunadamente a través de la gente del año pasado me dieron una dirección de GMAIL, el mejor correo web del mundo, y pudimos llegar a tiempo. Un poco más caro que el año pasado y con la incertidumbre de que hasta que no llegas a Rangún no sabes si lo tienes o no. Y hay muchas leyendas sobre esto.

El segundo problema, y más importante, ha sido la campaña de amigos y familia para que no fuésemos a ese país después de las inundaciones.  De nada valieron las comparaciones entre no ir a Córdoba porque ha habido un atentado en Elgoibar. Parece que en España somos capaces de distinguir las distancias con precisión pero en Asia se ve todo igual. Porque, ya lo he dicho en otras ocasiones, debo ser el único hombre blanco al que le echan la charla los padres y los hijos.

Pero por fin nos vamos.

Y en esta ocasión voy a hacer como el año pasado vistos los problemas de acceso a internet: escribiré los borradores de las crónicas en papel y luego las transcribiré al ordenador cuando regrese a España. Así el viaje se desarrolló en julio aunque se publiquen en septiembre.

Nota final.

En “84, Charing Cross Road”, Helene Hanff, la lectora y compradora de libros le dice en una carta a Frank, el librero británico: “”Soy una apasionada de los libros escritos por testigos oculares”. Y como dice de otro autor a quien ensalza: “yo estuve allí y lo vi.” Estos artículos serán así también. Nada de ficción.  Aunque tengo que reconocer que a mí la ficción sí que me gusta.

Anuncios

4 comentarios to “1. El viaje.”

  1. Angel de Birmania Says:

    Acabo de leer la primera crónica de mi viaje a Birmania tal como aparece en elsoles y me he quedado sorprendido del aspecto de Enric González, a quien cito. Luego al poner el puntero sobre la foto he comprendido mi error. Espero que no les pase al resto de lectores.

  2. Carmen Says:

    Querido Ángel, no te diré aquello de que ficción eres tú, pero la realidad es que, cuando los testigos oculares escriben bien y sazonan lo que ven con lo que sienten se producen grandes obras que parecen ficción. Pongo a Truman Capote como ejemplo aunque él no fue testigo de los crímenes relatados en “A sangre fría” habló con los testigos y produjo una magnífica obra de no ficción que se lee como una novela.
    Aunque aún no seas como Capote literariamente y, aunque seas encantador y puedas ser borde, no lo seas tampoco a nivel personal, tus crónicas se leen con afición y hasta con adicción.

  3. otramarisa Says:

    Ya empezaba yo a impacientarme. Bienvenido y gracias a ti y a tu editor.

  4. jose luis Says:

    A mí si me pasa lo mismo que a tí cuando pongo el cursor encima de la foto.
    Bueno ya sabes lo que te pasaría si pones un circo en la embajada birmana de Bangkok.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s