13. Kioto. Día 3, primera parte.

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Jardin ZenEn la recepción del hotel el que debe ser el dueño me ha dicho “cold” y algo más. No sé si es que va a hacer más frío que ayer o menos. En el hotel de Tokio había muchos extranjeros pero también japoneses, pero en éste todos los que he visto eran extranjeros. Pues a pesar de eso hablan muy poquito inglés. Estos días pasados el cielo ha estado totalmente cubierto pero hoy había algún claro. Como soy de natural optimista he pensado que ya había llegado la primavera.

Ayer hubiese podido pasar el día entero en cualquiera de los templos que visité pero lo desapacible del día impedía que me sentase un rato a leer, escribir o simplemente a contemplar todo aquello. Así que salgo a la calle con la esperanza de que quizás hoy sí pueda hacerlo.

La estación de Kioto es una maravilla: arquitectónicamente y en cuanto los servicios que tiene. Si sabes leer japonés debe estar todo clarísimo. Nunca había visto una estación más bonita y mejor organizada. Los desayunos son proporcionalmente más caros que las comidas pero de un precio semejante a España, aunque no he visto nada del tipo “café y cruasán”.

(En la habitación del hotel donde escribo el borrador, tengo un termo eléctrico para calentar agua y bolsitas de té verde. Acabo de descubrir que si le echo a la infusión un caramelo de “Respiral limón menta” se disuelve y se parece a esas infusiones que les gustan a las señoras modernas. Te dicen: “he probado un té de semillas de calabazas del Caúcaso que es delicioso. Y además te cura el acné juvenil Y solo cuesta 5€ la bolsita”. Pues mi hallazgo es de esos. Puede que lo patente y lo venda como”infusión de te verde de las praderas rocosas de los Cárpatos, con miel de abejas vírgenes de las islas del Helesponto y un toque de aroma de limón del monte Fuji”. Y en letras más pequeñas pero legibles: “Efectos antioxidantes y organolépticos anfíbolos”. Una amiga de mi mujer seguro que lo compraría y además lo recomendaría vivamente a sus amistades.)

Volviendo al desayuno. Aquí todo te lo presentan de maravilla. Y así como en España la diferencia entre un bar tirando a guarro y una cafetería zen es que multiplican el precio por 10, aquí es que todo es cafetería zen. Por lo menos en Kioto.

Y como dije ayer, al no saber japonés el encontrar la salida exacta para tu parada de autobús no es tan sencillo. Sobre todo porque si te equivocas, y yo me equivoco muchas veces, y no sales en la buena, no puedes cruzar por la calle a tu parada porque está con letreros de “no cruzar” y además nadie lo hace. Así que tienes que comportarte como esos gusanos que viven en la arena que vas entrando y saliendo hasta que aciertas.

Hoy iré a visitar los templos de la zona norte de Higashiyama.

He empezado el recorrido por el lugar que recomendaba la guía y me ha sorprendido que sólo hubiera una pareja y yo, que también se habían bajado en la misma parada del autobús, en el camino hacia el primer templo. He pensado seguir a la pareja pero me he dado cuenta que no tenían ni idea así que he preguntado a un señor elegante que me he encontrado y que tenía pinta de saber inglés. Pues no lo sabía pero era el japonés más amable del país. Debía ser también un turista pues me ha sacado un mapa de la zona y después de 10 minutos de explicaciones y de darle mil veces las gracias me he quedado como antes.

Templo de Nanzen
Pero allí estaba el templo de Nanzen. La guía dice que además de visitarlo te metas por un caminito del bosque que va a parar a un altarcito. Un lugar precioso. Delante de mí iba un señor que me ha confirmado que el camino era el correcto. Se paraba a rezar continuamente y luego aplaudía con los dos golpes de los sintoístas. Y empieza a nublarse y se pone a nevar.

Cerca del templo Nanzen.

¡Pero si estamos casi en primavera! Y aunque el camino seguía por el bosque he decidido volver al templo. Así ha estado toda la mañana: nevaba un poquito y se paraba; casi salía el sol y volvía a nevar.

He hecho un recorrido que se llama “el camino de la filosofía”. Sigue al lado de un canal y tiene cerezos a ambos lados. Dentro de nada será un espectáculo maravilloso pero con el día que ha hecho…Hoy más que ayer era para pasar largo rato en alguno de los templos pues aunque en algunos había gente, pero menos que ayer, otros estaban casi desiertos. Pero la climatología me ha obligado a una visita más rápida y he decidido volver al centro de la ciudad.