Este verano se ha producido una de las grandes noticias de lo que va de siglo y por poco pasa desapercibida. El brazo armado de Al Fatah, el Aqsa, ha declarado su reconocimiento del estado de Israel. Es cierto que es un hecho de valor muy disminuído por la escisión palestina, la irreductible posición de Hamas, que seguirá gobernando la franja de Gaza y la tensión anti-israelí de los países musulmanes. Sin embargo, nos hace pensar en los beneficios de que un hecho así se hubiera producido hace 50 años. Que líderes palestinos de distinta pasta pudieran haber dicho (frente al naciente Estado de Israel lleno de refugiados de la guerra europea) algo así: «Hemos perdido la lucha mantenida con vosotros, pero tenemos tanto derecho a estar aquí, al menos, como los que han llegado cargados de dolor, así que nos vamos a sentar y esperaremos a que lo reconozcais y nos mostreis vuestro respeto«, al modo ghandiano.
Hubiese sido curioso escuchar la respuesta de los endurecidos corazones israelíes. No puedo imaginar en qué forma hubiera podido ser peor para los palestinos la respuesta judía a esa utópica petición que lo que ha ocurrido hasta hoy.
Teniendo en cuenta que (bien que a hechos pasados) es fácil reconocer que muchos de los movimientos revolucionarios modernos que han recurrido a la lucha armada han propiciado situaciones terribles cuando han perdido y todavía peores cuando han ganado, todavía podríamos creer en que hay lugar para los profetas desarmados.
26/08/2007 a las 13:23
¡Qué hermoso ese término de «profetas desarmados»! aunque no entiendo muy bien la palabra de profetas que, por encima de todo me parece un término religioso y por lo tanto peligroso.
En cualquier caso me pregunto el por qué se le exige el pacifismo a un pueblo colonizado al que sus colonizadores les someten a una invasión por parte de otro pueblo que abandonó las tierras del primero hace casi 2000 años. Por supuesto los colonizadores no sentían más piedad por los judíos que por los palestinos, pero sí estaban seguros de que los judíos defenderían más fielmente sus intereses en la zona. No hay que ser profeta para adivinar que, de no haber mediado los movimientos armados en Palestina el sojuzgamiento de sus gentes por el otro (el judio estadounidense europeo) hubiera sido el mismo, se habrían ahorrado muertos sí, pero no creo que hubieran podido tener nunca un gobierno.
Llegados a este punto tan terrible hay que seguir pidiendo pacifismo, pero en los dos sentidos y reconocimiento pero de los dos pueblos y, que nadie piense que se puede mantener un estado palestino territorialmente dividido.
Los movimientos revolucionarios han producido mucho terror pero ¡Cuántos beneficios producen a los poderosos y sus ciudadanos las explotaciones de los pueblos y cuánto dolor y miseria en los pueblos explotados.
Pedir pacifismo al débil me parece tan inmoral como pedir paciencia al pobre
26/08/2007 a las 15:48
Recordar que la participación de Hamás en unas elecciones de mocráticas que ganó es una postura bastante pacifista o de profeta desarmado.
Ahogar económicamente al goberno democráticamente elegido por el pueblo palestino, alentar a los corruptos de Al Fatah, permitir que Israel bloquee a un pueblo al que en ningún momento quiere reconocer como tal, etc. etc. es algo que se parece bastante al nefasto terrorismo.
28/08/2007 a las 20:43
Dices tantas cosas que se necesitaría alguien más formado que yo para responder, pero respondo en lo que pueda y desde luego en algunos temas creo que haces afirmaciones con fuerza emocional, pero no argumentadas.
La expresión «profeta desarmado» proviene del título de uno de los tomos de la gran biografía de Trotsky de Isaac Deutscher que la toma de «El Príncipe» Maquiavelo no tenía fe en los profetas desarmados porque «perdían» «Di qui nacque che tutti e’ profeti armati vinsono e li disarmati ruinorono» dice Maquiavelo. Deutscher discrepa de Maquiavelo y cree que parte de la «grandeza» de Trostky proviene de haber perdido su poder frente a Stalin.
El sentido de profeta a que me refería es el 2 de la RAE: 2. m. Hombre que por señales o cálculos hechos previamente, conjetura y predice acontecimientos futuros.
¿Porqué se le exige el pacifismo a un pueblo colonizado? En todo caso «el pueblo palestino» se lo debería exigir a sus políticos en vista de los resultados obtenidos hasta hoy. Lo que digo es que dificilmente hubiera sido peor una actitud pacifista. Quienes se han empecinado en una guerra de más de 50 años (se dice pronto) no
son creibles en su afirmación de luchar por la causa de un pueblo.
El acusar a los ingleses, por cuya actuación no tengo simpatía, de crear el problema es limitarlo mucho. Todo lo que denominemos Palestina perteneció sin ningún átomo de libertad al Imperio Otomano hasta la primera Guerra Mundial y el sionismo activo es del último tercio del s. XIX Incluso parece probado que Herzl negoció con dirigentes otomanos la creación de un Estado judío a cambio de dinero.
Los colonizadores defienden los intereses de los judíos: Creo que ha sido parcialmente al revés, la tenacidad de los judíos, dispuestos a todo, ha forzado a «los colonizadores» a apoyar los intereses judíos incluso contra los suyos propios. En todo caso, quienes defienden los intereses de los colonizadores son las
autocracias árabes.
Creo que los movimientos armados palestinos con su crueldad extrema y sin sentido y sus luchas intestinas han retrasado una vida mejor para los palestinos. Y, aunque no es correcto decirlo, los únicos palestinos y casi los únicos musulmanes (aparte de los que viven en «Occidente») con derechos cívicos son los que viven en Israel.
La frase «pedir pacifismo, pero en los dos sentidos» me recuerda demasiado al «venga de donde venga» vasco para poder estar de acuerdo. Solamente veo un lado que dice que hay que aniquilar al otro, aunque el otro no sea ni mucho menos blando. Israel contribuyó a crear la ANP, que ha sido incapaz de mantener el monopolio de la violencia, esencial para mantener un mínimo de Estado y para dar a sus ciudadanos una vida digna de ese nombre. La existencia de grupos armados paralelos causa una daño enorme comenzando por sus propios compatriotas y los paises que lo han consentido han caido en algo muy cercano a la barbarie.
La frase «Pedir pacifismo al débil me parece tan inmoral como pedir paciencia al pobre» me parece peligrosa y contradice la esencia de lo que la socialdemocracia ha predicado en los países donde ha
triunfado (los escandinavos por ejemplo) al menos si hay la más mínima duda de que la impaciencia tiene alguna relación con la violencia. ¿Qué se le debe pedir? ¿Echarse al monte? Eso sin considerar el componente moral. Si sólo tenemos en cuenta la eficacia creo que es obvio que la paciencia ha triunfado plenamente sobre su contraria. Lo que es cierto es que la paciencia es un bien escaso y que los malos líderes son por naturaleza impacientes porque deben apuntarse los tantos en el plazo de que creen disponer y porque se creen necesarios; de hecho, muchos de ellos sólo piden tiempo, modificaciones constitucionales para reelecciones presidenciales por ejemplo.
Es cierto que Hamas ganó las elecciones y cualquier intento de evitarlo ha sido criminal. No obstante deducir un atisbo de pacifismo del hecho de presentarse a las elecciones entra dentro de lo ilusorio. Se presentaron en su propio interés y si no hubiesen puesto en primera plana su intención de no reconocer la existencia de Israel y el mantenimiento de su propio ejército no hubiera pasado nada. Su relación con Israel, no obstante, depende solamente de Hamas puesto que un Gobierno palestino que niegue la existencia del Estado israelí no sé qué puede esperar.
Lo de los corruptos de Al Fatah, será que se han corrompido de repente porque hasta hace muy pocos años no había político en España que no tuviera enmarcada su foto con Arafat.
Por último repito algo que creo que está escrito en algún otro post: no entiendo ni comparto la inclinación (en muchos casos indisimulada admiración) de los españoles por los hombres y grupos armados; hasta el grandísimo Antonio Machado cayó en ella con una figura tan dudosa como El Campesino. Hoy se beneficia de esa inclinación Chavez, del que se nos repite a diario que ha ganado unas elecciones y se olvida que sólo la tibieza de la legislación de su pais permitió que a ellas se presentase un golpista confeso.
Creo que Vargas Llosa tenía razón cuando decía que a los europeos nos gusta ver en paises remotos lo que de ningún modo nos gustaría en nuestros paises.
Por fin, creo que siempre que hay violencia hay, al menos, dudas sobre su licitud y sobre su eficacia en la consecución del fin perseguido.