Las personas excepcionales.

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Los boxeadores cubanos han elegido el dinero o eso dicen de ellos. Dos boxeadores cubanos, campeones del mundo de sus pesos, desertaron en los Juegos Panamericanos en Rio de Janeiro y el Brasil que da refugio a todos los ladrones los ha deportado a La Habana.
Los países del socialismo real no tiene suerte con las personas excepcionales que por razones que sólo ellas saben, pero que siempre son tachadas de traidoras, vendidas, espúreas y similares, prefieren cruzar la frontera. Puesto que no se acepta el mercado, no se acepta que obtengan una elevadísima remuneración de mercado. No es que estas personas (tanto boxeadores como bailarines o músicos excepcionales y otros) no sean tratadas de forma extraordinaria, ahora en Cuba y antes en los países del Este. Mejores viviendas, sueldos, transportes, viajes y otras gabelas imposibles para sus compatriotas eran y son habituales, pero parece que los planificadores aceptan mejor las ventajas concedidas conscientemente por alguien con criterio que las otorgadas por la mano invisible. Hasta el gran Teófilo Stevenson ha tenido que lanzarles reproches por hacer lo que él no quiso.

¡Cuanto mejor sería permitirles salir y aceptar las remesas que con seguridad desearían enviar! ¿O eso sería reconocer que pueden lograr más fuera que dentro de Cuba? Y ¿porqué aceptar que sus razones son sólo mercenarias? ¿No es posible que hayan leído o les hayan leído a Chejov? Leamosle de nuevo: «¡Ah, libertad, libertad! Incluso pronunciar su nombre, hasta la débil esperanza de que pueda existir nos da nuevos ánimos, ¿no es cierto?»