Cuando pude comprar mi primer disco de Dylan no tenía tocadiscos ni posibilidad de comprarlo y durante más de tres años se conservó nuevo en su funda de papel naranja de la CBS. Un EP de 45 RPM con «Just like Tom Thumb´s blues» grabado en directo en Liverpool en una cara y «I want you» en la otra. En aquel entonces creía que la música popular estaba infravalorada y era opcional. Ahora es omnipresente y obligatoria y creo que debería estar mucho más infravalorada.
Decía Javier Marías el pasado domingo en un espléndido entre sus habituales espléndidos artículos que «no es raro el caso en que los devotos de un… músico al comprobar que tiene demasiado éxito… desertan» y no sólo por elitismo sino por una especie de «desposesión» («Esto ya no es sólo mío») En este caso no pienso desertar.
Viene esto a cuento de la concesión a Bob Dylan del premio Príncipe de Asturias de las Artes por un jurado que no ha tenido vergüenza al escribir que es un «mito viviente en la historia de la música popular y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo» Creo que alguien de quien se afirma algo así no debería recoger el premio, pero me alegrará que lo recoja si es su gusto.
Dice también Marías que «cuando uno ya sabe que nada es sólo suyo» «nuestra experiencia personal pervive» y no puedo estar más de acuerdo porque aunque el propio Dylan me reprochase no haberle escuchado como se merece ni entendido como el jurado del PdA, siempre recordaré que cuando pude comprar mi primer disco de Dylan no tenía tocadiscos ni posibilidad de comprarlo y durante más de tres años se conservó nuevo en su funda de papel.
Todavía está casi nuevo.
15/06/2007 a las 07:34
¿No tienes la impresión de que los consejeros aúlicos del príncipe eligen a algunos premiados en función de los gustos de él?
Algo así como: «Majestad (o título adecuado) a quien le gustaría saludar y conocer este año?». El problema lo tendrán cuando elija a personajes como el capitán Alatriste o el hombre araña.
No has resuelto nuestra duda de si te compraste o no pick-up y de si sigues oyendo a Dylan en vinilo.
15/06/2007 a las 10:29
A lo mejor los premios y las conmemoraciones sirven sólo para traer a nuestra cabeza esos recuerdos pequeños e inasequibles ya.
15/06/2007 a las 16:31
Creo que no se eligen en función de los gustos de él, sino en función de los gustos del jurado que son de la generación «que tuvo el sueño de cambiar el mundo», que no es pequeña flor que el jurado se pone en su ojal y que es un lugar común poco verificable. ¿Qué dirían de la generación de Gengis Khan o de la de Emiliano Zapata? En fín, marketín.
A los tres o cuatro años, en cuanto pude, me compré un pequeño «equipo» y desde «Good as I been to you» le escucho en CD, incluyendo los «Traveling Wilburys» que parece que vuelven a reeditar.
15/06/2007 a las 16:45
A veces sirven sirven por casualidad para otras cosas; por ejemplo, para enterarse de que la abuela paterna de Dylan era nacida en Kars y el abuelo paterno en Trabzon (Trebisonda) en la Turquía otomana y que cpmp judíos lograron emigrar a los EE.UU. Teniendo en cuenta que AL en su reciente viaje ha pasado por Kars y nos lo ha contado, es una de esas pequeñas casualidades que vienen a cuento, no se de qué, pero a cuento.
16/06/2007 a las 07:57
Pues quizás se podría estudiar los encadenamientos y casualidades de este blog. Además de la relación de Dylan con Kars y Trebisonda, donde también he estado, el post anterior al palíndromo de «talle» había una imagen de tallar piedra. Antes del de Hacienda y el IRPF había otro palíndromo sobre un «hada rácana». Se me ocurre alguno más pero quizás se alargaría mucho.