Si escribo que impugnan la mitad de las listas parece que estoy satisfecho con la impugnación. Si escribo que no impugnan la mitad de las listas parece que estoy insatisfecho con la no impugnación. Estar satisfecho con la impugnación es muy parecido a estar insatisfecho con la no impugnación. El vaso, indiferente a la piedad, ha conseguido ser más importante que el optimista y el pesimista.