El PSOE y la miss.

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Logotipo del concurso de Miss EspañaLa secretaria de Igualdad del PSOE, Maribel Montaño, expresó hoy su apoyo y solidaridad a la ganadora de Miss Cantabria 2007, Ángela Bustillo, quien ha sido desposeída del título por ser madre, mejor dicho porque en las discrecionales normas del concurso se establece para las mujeres el requisito de «no haber tenido descendencia, ni hallarse en estado de gestación». Este requisito es desigual frente a los candidatos a mister y de ahí la razonable queja de la concursante y de quienes le expresan su solidaridad.
El juicio y la medida de la igualdad dependen esencialmente de la variable que se elija para establecer comparaciones. Es la que el Nobel Amartya Sen llama la variable focal. Y la variable focal no puede ser imposible de redistribuir, porque eso equivale a imposibilitar la igualdad a la que se aspira. De esta manera la belleza no puede ser variable focal de la igualdad, como no puede serlo el ámbito de los títulos de nobleza o de realeza, porque, si se admiten, son, por esencia, desigualdades de origen no eliminables. Los intentos igualitarios en torno a estos conceptos no redistribuíbles pueden ser propaganda rentable para ciertas causas, pero no pueden ser calificados de justos.
Tiene que ser un alma encallecida quien niegue a una madre joven y hermosa su derecho a reinvindicar un premio, pero su pretensión es casi tan injusta como la de quien va al cine y pretende que la sala le compense porque la sesión está a oscuras. Con independencia de que quienes se presentan a esos «concursos» han leído y aceptado voluntariamente las escasas cinco páginas de la norma que los regula (ayer todavía podían leerse aquí), la cuestión esencial es que el concurso es un concurso de belleza y si la belleza es la variable en la que establecemos comparaciones, es una variable de naturaleza desigual en la que no es posible la igualdad de oportunidades. La admisión del concurso de belleza es una admisión de una desigualdad, que de ninguna manera puede paliarse con el zafio intento de conseguir un mínima igualdad entre mujeres y varones en un aspecto muy parcial, el de tener o no hijos, aunque en este caso perjudique a una mujer. Con más razón debieran quejarse muchas otras mujeres excluídas de la posibilidad de ganar el premio, sin la más mínima posibilidad de oportunidad igual en el concurso, que enfáticamente afirma en las bases que » Todas aquellas cuestiones y supuestos que se susciten en cualquier fase del concurso y no estén específicamente previstas en estas bases serán decididas y resueltas discrecionalmente por DELEGADO.», es decir que insiste en la discrecionalidad de las decisiones. Hay también, como de costumbre, en la norma del concurso una flagrante y habitual en España discriminación por edad, de los 18 a los 27, que la concursante no ha parecido rechazar y que también parece inconstitucional, aunque la veamos como obligatoria de tan común.
Harían bién los partidos, instituciones y representantes legítimos en no meterse en los pantanos de la desigualdad, atraídos por el afan de lograr igualdades mínimas con repercusión publicitaria, porque la injusticia que apoyan es muy superior a la justicia que consiguen. Es razonable que una niña reine con prioridad sobre su hermanito menor, por ejemplo, pero nunca si lo consigue porque quien le pasa el testigo, su papá, llega a reinar debido a la norma contraria de aplicación rígidamente individual. Lo mismo es aplicable a los títulos de nobleza, cuyo ámbito no aplica por definición a los que carecemos de título, que somos, prácticamente, todos.

3 respuestas to “El PSOE y la miss.”

  1. Avatar de marta de esparta marta de esparta Says:

    una vez más se demuestra que aunque estemos en el año 2007 españa sigue siendo un país machista :_(

  2. Avatar de ese ese Says:

    Puede ser, Marta, pero no porque un concurso de belleza tenga una norma discriminatoria. El concurso de belleza es, en sí mismo, un suceso mucho más discriminatorio que las muchas normas discriminatorias que contiene. Si se acepta el concurso de belleza hay que aceptar las normas, que por otra parte se han conocido y aceptado de antemano. Aceptar lo que nos favorece y rechazar lo que nos perjudica es humano y muy español, pero no lo disfracemos de altruismo y de lucha por los derechos de «la mujer»

  3. Avatar de Némesis Némesis Says:

    Permitidme que os recomiende el artículo de Elvira Lindo en El País del 21 de febrero sobre este tema. Por si no puedes, acaba diciendo: «Los expertos juzgan la calidad de su sonrisa, la gracia del paseo, la rotundidad del culito, la turgencia de los pechos, en fin, lo clásico. Cualidades que yo venero como don natural pero que evidentemente no entran, ni con calzador, en ninguna de las categorías profesionales en las que la mujer afirma su igualdad. Y es que el Estado no puede regularlo todo, no puede entrar en todas las habitaciones, ni siquiera en aquellas en las que se le introduce un pañuelo a la novia en la vagina para comprobar si es virgen.»

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